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¿Por qué las mamás se visten como sus hijas adolescentes?

Las razones de este comportamiento se deben a querer proyectar la edad cognitiva, en lugar de la biológica, no por imitar a las jóvenes
sáb 13 agosto 2011 11:18 AM
madre hija adolescente
madre hija adolescente madre hija adolescente

Rachel Alderman, de 43 años, dice que cuando escogió una camiseta sin mangas de talla mediana en la tienda de ropa Hollister, a donde fue con su hija Olivia, de 14 años, no tenía la intención de imitar el estilo de su compañera de compras.

El tank top de colores sólidos era de la talla de Alderman y la marca Hollister no era visible, así que dice que no vio nada de malo en comprársela. Pero a Olivia no le pareció.

"¡Mamá, no vas a comprar en Hollister!", recuerda Olivia que le dijo a su mamá. "Las mamás no compran en Hollister. Eres demasiado vieja para esta tienda. Dios mío, no puedo creer que estés comprando aquí".

Olivia dice que no quería que los empleados de Hollister pensaran que su mamá estaba comprándolo para ella misma, quería evitarle cualquier tipo de humillación, así que la adolescente la llevó a la caja y salió de la tienda cargando la bolsa.

Al salir le dijo a su madre que si pertenecía a la sociedad de padres de familia, y era un adulto, ¿por qué quería revivir sus años de adolescente?

Sorprendida, Alderman explicó que le quedaba y le gustaba la playera, eso era todo. Pero Olivia dijo que el problema no fue lo que compró, sino que lo hiciera en "su" tienda.

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Alderman contribuyó con una publicación acerca de la experiencia de comprar en Raising Teens , un blog que maneja su amiga, Cindy Goodman.

Al final de su publicación, Alderman hizo la pregunta que muchas de las madres de adolescentes se hacen: "¿Intentamos sentirnos o vernos más jóvenes al usar su ropa o sólo es que nuestras adolescentes se sienten avergonzadas de que su mamá compre en su tienda?"

De acuerdo con un nuevo estudio publicado por la Universidad de Temple, algunas mamás se están convirtiendo en consumer dopelgängers (consumidores de imitación) de sus hijas y compran en tiendas para adolescentes buscando imitar las identidades de sus hijas adolescentes.

El estudio comenzó como una manera de ver si las hijas intentaban copiar a sus madres, y después de encuestar a 343 parejas de madre e hija, la profesora Ayalla Ruvio y su equipo descubrieron que ocurría lo contrario.

Encuestaron a las madres, con un promedio de edad de 44 años, y a sus hijas, con una edad aproximada de 16 años, sobre sus hábitos de compra. Este fenómeno, que surgió durante los últimos cinco años, es lo último que las hijas adolescentes quieren.

"(Las adolescentes) están en una etapa en donde todo lo que quieren demostrar es lo independientes que son y cómo construyen su propia imagen que no se parece a la de sus madres", dice Ruvio. "Y entonces, las madres salen y les copian".

Pero las mamás no se visten como sus hijas para verse como adolescentes, dice. La edad cognitiva (edad como se sienten) es más importante que la edad real. Las mujeres se sienten más jóvenes, así que quieren proyectar esa personalidad con su estilo de vestir, de acuerdo con Ruvio.

Ruvio sugiere que otra motivación detrás de este comportamiento es la falta de tiempo para estar al tanto de las tendencias de la moda en la ropa para mamás. En lugar de eso, ellas ven a sus hijas como modelos a seguir en la moda y entonces imitan su estilo.

"Vivimos en una sociedad en donde uno de los principales valores es verse más joven", dice Ruvio. "La mayoría de estas mujeres tienen hijos, trabajan y no tienen tiempo para revisar el mercado y ver lo que está de moda, así que básicamente toman un atajo a través de sus hijas adolescentes. Saben que es una apuesta segura".

Roni Cohen-Sandler , psicóloga especializada en la relación madre e hija, advierte en contra de este fenómeno y sobre los efectos potenciales que puede tener en el desarrollo de la adolescente. Dice que cree que inspira un sentimiento de competencia en donde se supone debe haber una relación de apoyo .

"Le da a las chicas adolescentes un mensaje inoportuno sobre cómo se sienten las mamás acerca de ellas, de su edad, de sus propias inseguridades y sobre su apariencia", dice. "Ese es el mensaje que me tiene muy preocupada: es la adoración a la filosofía de la juventud y sugiere que la mamá no está cómoda con la edad".

La prohibición

Christina McMenemy, madre de niños pequeños, luchó con la cuestión de la moda apropiada para la edad. Después de perder 35 kilogramos, la mamá de 35 años dijo que quería presumir su logro, y no con una minifalda o una camiseta sin magnas, sino con una camisola. McMenemy fue a Kohl's, deambuló por el departamento de juniors, y encontró un top que le gustó. McMenemy dice que una veinteañera la miró con odio.

"No veo un límite de edad en las etiquetas. Ahora que perdí peso , realmente disfruto encontrar ropa bonita porque me recuerda que debo apreciar el cuerpo que tengo y todo el esfuerzo que puse para llegar a este momento".

McMenemy dice que cree que la sociedad pone a las madres en una encrucijada. Puedes ser la buena mamá desaliñada que se preocupa más por sus hijos que por lo que debería vestir, o la mamá que está más a la moda y por lo tanto le debe importar más sus necesidades que las de sus hijos.

Pero McMenemy dice que no se quiere vestir como adolescente, ella se quiere sentir bien con su aspecto y vestir lo que la hace feliz.

Existe una diferencia entre verse bien y verse "linda", de acuerdo con Tina Adams, quien es propietaria de Consulting and Signature Services, LLC. Ella aconseja sobre su guardarropa a las madres e hijas y a cómo vestirse adecuadamente conforme a su edad. El mayor conflicto que Adams encuentra es cuando les dice a las mujeres que se pueden ver fabulosas sin vestirse como adolescentes.

"Realmente quieren verse 'lindas?'" dice Adams. "Dejen que sus hijas adolescentes se vean lindas, ustedes quieren verse elegantes y sofisticadas".

Para lograr ese look, Adams sugiere evitar los jeans de tiro bajo del departamento de jóvenes y encontrar un par de agradables jeans de tiro medio. También vestir con la cintura ceñida. Una camiseta de cuello en V o una falda recta, todas son piezas clave para tener un guardarropa sofisticado que muestre madurez y feminidad. Comprar en el departamento de juniors a menudo puede resultar en la compra de ropa mal ajustada que surge por la división de tallas.

Jennifer Gray y su hija, Shaughnessy Chow-Domos, de 18 años, son dueñas de la boutique Jennyfleur Loves(…) en Vancouver, Columbia Británica. Su tienda abastece a una amplia gama de mujeres de los 13 a los 70 años. Madres e hijas por igual pueden encontrar las tendencias que les gusta porque Gray y Chow-Domos compran sus artículos favoritos para la tienda. Ambas comparten ropa, que incluye chamarras de cuero y ropa de diseñador que compran y se comparten.

Pero reconocen su diferencia en edad, ambas dicen que saben lo que pueden compartir y lo que deben evitar. Cada una tiene su propio estilo. Comprar juntas aún es una de sus actividades favoritas, y no sólo buscan para ellas, dicen.

"Creo que nunca he conocido a nadie que pueda comprar como yo, excepto a Shaughnessy", dice Gray. "Somos compañeras perfectas de compras. Vamos a una tienda y escogemos ropa para cada una mientras compramos para nosotras".

Este es exactamente la relación madre e hija que dice Cohen-Sandler teme que desaparezca si continúa la tendencia del consumer dopelgänger. Las chicas adolescentes sienten como "suyas" las tiendas. Comprar en Hollister y en Abercrombie & Fitch a los 14 años es como pertenecer a un club exclusivo, uno en donde no quieren que sus mamás compren.

"Las adolescentes pierden una fuente de retroalimentación e información con la que realmente necesitan contar durante esos años", dice Cohen-Sandler.

"Lo que las madres deben entender es de que no sólo es un tank top; es un símbolo de varias cosas: el papel que las madres y las hijas tienen, el respeto a los límites entre el mundo adolescente y el de los adultos. (Deben) conocer que cuando compran o visten algo tendrá un efecto en sus hijas, la relación de sus hijas con sus compañeros y ellas".

Pero para McMenemy, quien tiene una hija de seis años, este estudio y su experiencia plantean completamente otra cuestión: ¿vestir como quieren es realmente tan grave?

"Existen muchas historias de la moda que hacen sentir mal a las mujeres consigo mismas. ¿Por qué está tan mal ver algo que está de moda y querer usarlo si te ves bien con eso?", pregunta.

Independientemente de su postura en cuanto a la moda, todas las mujeres entrevistadas dijeron lo mismo: las mujeres se ven mejor cuando son lo que son.

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