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La realidad de las bondades de comer aceite de coco

En muchos lugares recomiendan agregar a la dieta un poco de este aceite, pero cuáles son los beneficios reales
sáb 24 septiembre 2011 02:53 PM
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Una gran cantidad de entrenadores personales, nutriólogos y profesionales de la medicina alternativa recomiendan el aceite de coco a sus clientes. Su popularidad ya se extendió a las tiendas comunes y a clubes deportivos.

El aceite de coco es rico en grasas saturadas (cerca del 92%, frente al 64% de la mantequilla) pero algunas de éstas vienen de una cadena más corta de carbono: los triglicéridos de cadena media (MCT, por sus siglas en inglés).

El hígado metaboliza rápidamente los MCT —a diferencia de las grasas de cadena larga, que pasan por un ciclo más prolongado a través del cuerpo— así que es menos probable que se almacenen como grasa corporal; de ahí su fama en el  campo de la nutrición, para la pérdida de peso .

Sin embargo, el exceso de éstos se almacena como grasa corporal, por lo que no necesariamente perderás peso si lo agregas a tu dieta.

El aceite de coco tiene algunas ventajas sobre otro tipo de grasas saturadas, ya que es rico en tocotrienoles (vitamina E, un antioxidante), y debido a las grandes cantidades de grasa saturada, es estable para cocinar, de acuerdo con Barry Sears, experto en lípidos (grasas), doctor en bioquímica e investigador. Ten en cuenta que los tocotrienoles se degradan durante la cocción, así que este beneficio se pierde si utilizas aceite de coco para cocinar.

Además, es bajo en ácidos grasos Omega 6 (menos del 2%), lo cual reduce la formación de ácido araquidónico, un componente que promueve la inflamación.  Desafortunadamente, las grasas saturadas pueden incrementar la inflamación, así que este beneficio de alguna manera es compensado negativamente.

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La investigación sobre el aceite de coco es limitada aún. No obstante, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Lipids, las mujeres con grasa abdominal en exceso (con una cintura mayor a 89 centímetros) que tomaron aceite de coco  mientras seguían una dieta  baja en calorías y caminaban casi una hora al día, incrementaron el colesterol bueno, o HDL, y redujeron la grasa abdominal que con una dieta que incluía aceite de soya.

De hecho, la dieta con aceite de soya aumentó el colesterol malo y disminuyó el colesterol bueno.

Otro estudio en mujeres filipinas que se publicó este año mostró una relación entre el consumo de aceite de coco y el incremento en los niveles de colesterol bueno, y que no hay una relación importante con el colesterol malo.

Con todo, el aceite de coco tal vez no es tan poco  saludable  como muchos aceites derivados de animales con grasas saturadas (mantequilla, carne) pero hasta que existan más investigaciones, especialmente que busquen el impacto en el riesgo de enfermedades cardiacas, lo mejor es limitar su consumo a menos del 10% del total de calorías consumidas por día y asegurarse que sustituya a los alimentos menos saludables como carbohidratos refinados, azúcar y proteínas animales con alto contenido en grasa, en lugar de agregarla.

Para controlar la inflamación y para obtener una salud óptima, el aceite de oliva extra virgen sin lugar a dudas es la mejor opción.

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