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Votas con la parte emocional del cerebro, no con la racional

En el cerebro humano, las decisiones están sesgadas por los sentimientos, lo que opaca a la racionalización cuando votamos
vie 07 octubre 2011 12:41 PM
cerebro
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Nota del editor: La doctora Feggy Ostrosky es directora del Laboratorio de Neuropsicología de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Este 7 de octubre inicia el año electoral.

(QUO) — En esta  época previa a las elecciones , es interesante analizar qué sucede en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones. Un estudio reciente de neuroimagen muestra que nuestras predilecciones políticas no son producto de procesos racionales y lógicos, sino que están vinculadas a sesgos inconscientes.

Independientemente del tema, las personas que apoyan a los distintos partidos políticos están convencidas de que “lo que escuchan es la única verdad y apoya ampliamente su posición”. Este rasgo se conoce como “sesgo en la confirmación”, es decir, buscamos y  encontramos evidencia que apoye nuestras creencias  e ignoramos o reinterpretamos aquello que no es congruente con nuestros sesgos.

Estudios realizados con técnicas de neuroimagen han permitido detectar que en algún lugar de nuestro cerebro surge este “sesgo confirmatorio”, el cual es inconsciente  y está guiado por emociones, no por la razón.

Investigadores de la Universidad de Emory registraron el metabolismo cerebral de 30 hombres con diferentes tendencias políticas, mientras evaluaban enunciados de dos candidatos que se contradecían mutuamente.

Los resultados revelaron que la parte del cerebro involucrada en el razonamiento (las áreas dorsolaterales de la corteza prefrontal) no se activaba.

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Las áreas más activas fueron las orbitofrontales, involucradas con el  procesamiento de las emociones ; el cíngulo anterior, asociado con la resolución de conflictos, y el cíngulo posterior, que participa en la realización de juicios acerca de la responsabilidad moral.

Además, una vez que los sujetos obtenían conclusiones con las que se sentían “emocionalmente cómodos”, se iluminaba el estriado ventral, el cual tiene que ver con las  sensaciones de placer  y recompensa.

El proceso a través del cual hacemos una elección o nos formamos una opinión implica una colaboración entre las áreas cerebrales que generan la emoción y las áreas racionales que controlan el procesamiento de ideas e información. Ambas se retroalimentan.

Los  pensamientos  provocan sentimientos; a su vez, la intensidad de los sentimientos determina cómo valoramos nuestros pensamientos. Así, por ejemplo, conectamos emociones hostiles con la imagen del candidato que no apoyamos, y eso induce imágenes e ideas negativas.

La danza entre la conexión de las emociones con las ideas es el fundamento de la terapia cognitiva . Por supuesto, el escepticismo es el antídoto del sesgo confirmatorio.

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