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Una epidemia de obesidad afecta a las mascotas en Estados Unidos

Los animales domésticos cada vez tienen más problemas de sobrepeso y obesidad en los hogares estadounidenses, revela un estudio
mar 07 febrero 2012 03:32 PM

Kim Stevens tiene un problema que afecta a decenas de millones de estadounidenses. Si no consigue tratamiento, podría causar la muerte de alguien que ama: un miembro de su familia.

Dodger, el perro de Stevens, un mestizo de color negro y gris, es obeso. De acuerdo con un nuevo estudio, es un ejemplo de un problema en crecimiento.

La mayor parte de los perros y gatos adultos en los hogares de Estados Unidos tienen sobrepeso o son obesos, y este es un problema que empeoró en 2011, de acuerdo con la Asociación para la Prevención de la Obesidad de las Mascotas de ese país. El 54% de los perros adultos y el 55% de los gatos fueron clasificados con sobrepeso u obesidad por sus veterinarios.

“No me di cuenta que subía de peso; de forma repentina se convirtió en un perro gordo", dice Stevens.

“Ahora pesa alrededor de 37 kilogramos, y debería pesar 28”. Eso significa que necesita perder aproximadamente un cuarto de su peso, el equivalente a una persona de 91 kilogramos que necesita bajar 22.70 kilogramos.

La razón es muy sencilla: “Demasiada comida y no hace suficiente ejercicio”, admite Stevens.

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En el estudio anual se encontró que el 25% de los gatos y un poco más del 21% de los perros son obesos. Las dos cifras están ligeramente por encima de las de 2010. Cerca de 41 millones de perros y 47 millones de gatos en Estados Unidos tienen sobrepeso u obesidad, según el estudio.

Una larga lista de peligros para la salud se genera con el exceso de peso. “No es una cuestión de si pasará, es una cuestión de cuándo” llegarán las complicaciones graves, dice Ward, veterinario.

Estas pueden incluir alta presión arterial, ‘artritis discapacitante’, diabetes y algunos tipos de cáncer. “Su vida se reduce en dos o dos años y medio”, explica Ward.

El Centro de Medicina Veterinaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos dice que las enfermedades observadas entre las mascotas obesas “son alarmantemente similares a las que se reportan para las personas”.

En el estudio se encontró que el 22% de los dueños de perros y el 15% de los dueños de gatos piensan que sus mascotas tienen un peso normal, cuando en realidad tienen sobrepeso o son obesos.

Un problema de familia

En muchos casos, el problema tiene relación con la epidemia de obesidad de las personas, dice Ward.

“Va de la mano con la obesidad infantil. Cuando veo a los perros con sobrepeso, veo a un niño en riesgo de tener exceso de peso , porque ninguno hace ejercicio. El chico juega videojuegos todo el día y el perro se la pasa sentado todo el día (y) todo el mundo come mal”.

Stevens dice que también necesita bajar de peso. “Lo haremos juntos”, dice la entrenadora de perros. “Tener un perro obeso es difícil cuando sabes más (…) es vergonzoso”, afirma. 

El estudio para la obesidad de las mascotas se realizó en 41 clínicas veterinarias en todo Estados Unidos e incluyó muestras de más de 600 animales.

Es necesario que más dueños de mascotas entiendan el consejo obvio: come menos, haz más ejercicio , dice Ward.

Los alimentos para mascotas actuales tienen “más densidad calórica” de la que solían tener, y aún así, los dueños le dan más alimento a sus mascotas, explica.

Si te preocupa que tu mascota pueda tener obesidad, es importante que consultes con un veterinario, y no intentes resolver el problema por tu cuenta, dice Ward. “La dieta no se trata de matar de hambre o de que sufra. Se trata de bajar de peso de forma gradual”.

En muchos casos, medir cuidadosamente la cantidad de alimento y hacer ejercicio puede ser suficiente. Pero en casos graves es necesario un trabajo más amplio.

Eso es lo que ayudó a Raleigh, el perro de Jane Whitehead, que en febrero de 2006, pesaba 85 kilogramos.

“Intentamos darle porciones cada vez más pequeñas de su alimento regular y seguía ganando cada vez más peso”, dice Whitehead sobre Raleigh, quien al igual que Dodger es un perro de rescate.

“En un momento dado, cuando se volvió obeso, no podía hacer ejercicio en lo absoluto. Intentábamos salir a caminar un poco con él y se paraba”, relata Whitehead.

Un veterinario le cambió la dieta a “un alimento superbajo en calorías” e hizo que Raleigh hiciera ejercicio en una caminadora bajo el agua, la cual adoró. “Perdió suficiente peso, hasta que pudo hacer ejercicio sin ayuda y regresó a pasear con nosotros”. Raleigh, el energético perro que adoraba, estaba de vuelta.

En tres años, Raleigh redujo su peso a la mitad.

Hay muy pocos casos realmente perdidos, dice Ward. Y es crítico que lo sepan los dueños.

Beth Spiess dice que Daisy, su perra sheltie, se volvió tan obesa por sobrealimentación que ya no pudo caminar, y sus dueños anteriores querían sacrificarla. El veterinario se negó y envió al animal a un albergue, en donde Spiess la adoptó. Daisy ya perdió 13.6 kilos.

“Es difícil creer que es la misma perra” dice Spiess a CNN en iReport, aunque Daisy todavía necesita tomar pastillas para ayudarle con la artritis causada por la obesidad.

Los gatos son más difíciles

Los dueños de gatos enfrentan un reto más difícil cuando intentan que sus mascotas hagan ejercicio, dice Ward.

Stacie Schafer dice que la gente a menudo dice que su gata, Sophie —ahora con el sobrenombre de Meatloaf (pastel de carne)— “es el gato más gordo que han visto”.

Schafer intentó que Sophie corriera por la casa como los otros dos gatos que tiene, pero a Sophie no le interesa.

“Los gatos no trotan”, dice Ward. “Por naturaleza los gatos son criaturas anaeróbicas. Eso significa que usan el azúcar como su fuente principal de energía (…) ellos corren rápidamente brincan, saltan”.

Schafer intentó, con pocos resultados, alimentarla con comida dietética para gatos y controlar las raciones.

Ward recomienda a las familias que enfrentan ese problema que trabajen con los veterinarios para encontrar la manera de reducir el peso.

Al final, vivir una vida que le dé prioridad a comer de manera saludable y hacer ejercicio, para toda los miembros de la familia, incluyendo a los amigos peludos y domesticados, es la clave, dice.

Eso significa no más golosinas —‘bombas de calorías’— cada vez que tu perro hace algún truco. “Quieren recompensas, halagos, afecto. Tomamos la salida fácil, dándoles una galleta”.

Eso también significa comer más refrigerios de un solo ingrediente como apio, brócoli y espárragos. Y estar en movimiento.

“A menos que controlemos esto rápidamente, dice Ward, veremos a una generación completa de mascotas que no vivan tanto como las que teníamos cuando éramos niños”.

¿Tienes una pregunta para Ernie Ward? Publícala en Facebook y responderá algunas (sólo en inglés).

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