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Nuestro entorno, el principal 'rival' de los niños para bajar de peso

La publicidad de comida rápida, hábitos alimenticios y la vida sedentaria dificultan que los menores pueden mantener un peso saludable
mar 28 febrero 2012 10:39 AM
obesidad familia
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Nota del editor: Esta es la cuarta historia de la serie de CNN que explora los temas en torno a la obesidad infantil.

(CNN)Lyn McDonald hace todo bien.

Después de bajar más de 36 kilogramos, le enseñó a sus hijos a controlar el tamaño de las porciones en los alimentos, comprar en el mercado de agricultores, comer vegetales en cada comida y evitar una gran cantidad de azúcar.

Sus esfuerzos están funcionando. En una época en la que aproximadamente un tercio de los niños estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, los niños de McDonald tienen un peso saludable.

¿Entonces por qué todavía el peso de sus hijos representa una lucha diaria para la blogger y madre de cinco niños?

“Tuve que lidiar con maestros que les regalan caramelos Skittles, barras de dulce, paletas y enormes galletas con glaseado de azúcar en sus clases (…) antes de las 10 am”, dice McDonald. “Creo que esto hace que los niños se dirijan al fracaso y olviden de los hábitos saludables que les había inculcado”.

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El hecho de que les regalen donas y pastelillos como recompensa después de una práctica de futbol o de una clase de danza es un obstáculo paradójico en la lucha contra la obesidad infantil. Cuando los médicos y los padres luchan por fomentar la conducta saludable , nuestro entorno sedentario, lleno de azúcar resiste a cada paso.

Piensa en eso, dice el médico Stephen Daniels, jefe de pediatría del Children’s Hospital Colorado . Todos los días los niños están expuestos a la publicidad de comida rápida en lugar de las comidas caseras. Están rodeados de máquinas expendedoras de comida y de refrescos en la escuela. Tienen cientos de canales de televisión, sistemas de videojuegos y viven en zonas residenciales que fueron diseñadas sin aceras.

“Nuestro entorno constantemente empuja a los niños hacia la dirección equivocada”.

La obesidad infantil no sólo es un asunto estético, aunque diversos estudios publican que los niños con sobrepeso a menudo están aislados y sufren de acoso escolar por parte de sus compañeros .

Los jóvenes con obesidad son más propensos a sufrir enfermedades cardiovasculares, diabetes, apnea del sueño, enfermedades hepáticas y problemas óseos y de articulaciones de acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) . El exceso de grasa también está relacionado con muchos tipos de cáncer. Alrededor de dos tercios de los niños obesos se convierten en adultos obesos .

Gary EvanS, psicólogo ambiental y de desarrollo de la Universidad de Cornell analizó el efecto del estrés en el aumento de peso en los niños y en los adolescentes, en su último estudio, publicado este año en la revista Pediatrics .

Los investigadores saben que tanto los adultos como los niños buscan alimentos con más alto contenido en grasa como respuesta para el estrés . Evans y su equipo encontraron que el estrés también daña la capacidad de los niños para el autocontrol, lo cual conduce a un índice de masa corporal más alto cuando son adolescentes.

Evans examinó a niños quienes estaban lidiando con situaciones de estrés, como la pobreza, con padres solteros, problemas vivienda y violencia doméstica. En el estudio, las hormonas del estrés dañaron la corteza prefrontal del cerebro —la responsable de regular nuestra capacidad para planear y evitar las tentaciones— a un nivel celular.

Es como un golpe cuádruple, señala Evans. Los niños de menores ingresos tienen cerca menos tiendas de alimentos saludables, hay más comida chatarra disponible porque es barata, hay pocos lugares para jugar al aire libre y, como su equipo descubrió, tienen más dificultades para frenar los malos impulsos.

“Si naces pobre, tu esperanza de vida es menor”, escribió Evans en un correo electrónico. “Tal vez incluso sea más sorprendente (…) que ascender en la escala social no elimina los efectos nocivos de la pobreza de la primera infancia en la salud y en el bienestar posterior”.

Para los padres que intentan criar a sus hijos con alimentos saludables, todo esto es deprimente.

“Lo que necesitamos hacer como sociedad es trabajar para hacer que las elecciones saludables sean las más fáciles”, dice Daniels.

Hay un movimiento que va en esa dirección. Los legisladores están emitiendo nuevas reglas para que haya alimentos más saludables en las escuelas y hay programas locales que alientan a tener mayor actividad. Pero de una manera realista, reorganizar el entorno podría tomar años.

Existe el peligro de ser demasiado pesimista acerca de la influencia que tenemos en la manera como viven nuestros hijos, dice Daniels. Las investigaciones muestran que los niños que bajan de peso tienen menos probabilidad de volver a ganarlo cuando son adolescentes o adultos.

“Por difícil que sea hacer un cambio a los 10 años, es mucho más fácil que hacerlo a los 30 o a los 40 (años)”.

Los gemelos Molly y Chris McGann, de 15 años, son un ejemplo perfecto de esto. En tercer grado, Molly era agredida por tener sobrepeso. Los McGann empezaron a asistir al programa Shape Down en el Children’s Hospital Colorado.

Los instructores de Shape Down le enseñaron a toda la familia a medir sus alimentos y cocinarlos combinando diferentes colores —brócoli, pimientos rojos, zanahorias— y también incluyeron ejercicio en su vida diaria. Molly bajó los kilos que tenía de más y todavía se mantiene con un peso saludable.

Su gemelo Chris pasó por momentos difíciles en la secundaria cuando una apnea del sueño que no fue diagnosticada provocó que subiera mucho de peso. Como adolescente todavía le cuesta trabajo mantenerse en el camino correcto debido a la presión de sus compañeros. En la cafetería de su escuela, hay un buffet de pizza y una gran variedad de postres disponibles todos los días.

“Mis amigos comen pizza y los pasteles Little Debbie y todos están delgados como un palillo”, dice. “Es realmente difícil no hacerle caso a esas cosas porque realmente se ven bien. Sólo pienso que quiero estar saludable, quiero bajar de peso y sé que si como esas cosas, eso no va a suceder”.

Daniels no habla sobre dietas o pérdida de peso con sus pacientes. Habla de lograr que toda la familia participe para comer más saludable y para estar más activos.

“Debes entender qué tipo de comportamientos conducen al problema y los cambios que debes realizar”, dice. “Es útil ir despacio. Se trata de (poner) metas sencillas. No necesitas llegar al peso perfecto para tener beneficios para la salud”.

Para más ayuda para conquistar a tu entorno, la Clínica Mayo tiene consejos para que bajar de peso se convierta en un asunto familiar .

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