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La afición al deporte mejora la salud, pero en casos extremos puede matar

La pasión deportiva nos da integración con un grupo y mejores habilidades sociales, pero también está relacionada con riesgo cardiaco
jue 26 julio 2012 12:20 PM
Samaco
Samaco Samaco

Durante mucho tiempo, los científicos han estado interesados en estudiar las características, los hábitos y el estado general de salud de los aficionados al deporte. Han estudiado diversos factores como el consumo de alcohol, los niveles de testosterona, incluso la tasa de paros cardiacos después de un Súper Tazón.

Realmente no todo es malo. De hecho, el estereotipo de que los fanáticos del deporte tienen sobrepeso, y son sedentarios bebedores de cerveza que no se despegan de la televisión , es erróneo, dijo Daniel L. Wann, profesor de Psicología en la Universidad Murray State en Kentucky, Estados Unidos, y autor de Sports Fans: The Psychology and Social Impact of Spectators (Fanáticos del deporte: La psicología e impacto social de los espectadores).

“Los fanáticos del deporte son bastante activos física, política y socialmente”, dijo.

Los beneficios de tener un equipo preferido

Los científicos han encontrado que ser un aficionado al deporte puede ser algo bueno para tu salud emocional, psicológica y social .

Los fanáticos que se identifican con un equipo local tienen mejor autoestima, son menos solitarios y no son más agresivos que un grupo de personas que no son fanáticos del deporte, de acuerdo con Wann.

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“De cualquier manera que lo veas, mientras te identificas con un equipo local, tiendes a ser más saludable psicológicamente”, dijo Wann, quien ha estudiado a fanáticos del deporte durante 25 años.

“Tienes una conexión con otras personas de tu entorno. Si vives en San Francisco y eres un fanático de los Gigantes, es muy fácil que te conectes con otros”.

Seguir un deporte, ¿es casi como practicarlo?

Sian Beilock, profesora de Psicología en la Universidad de Chicago, encontró otro beneficio de ser fanático de los deportes: J ugar o mirar un deporte mejora tus habilidades del lenguaje cuando se trata de debatir sobre él.

Beilock estudió a grupos de jugadores de hockey, de aficionados a este deporte y de personas que nunca lo jugaron o vieron.

La región del cerebro usualmente asociada con planear y controlar acciones se activa cuando los fanáticos y los jugadores escuchan conversaciones sobre su deporte. Mirar podría estar mucho más cerca que hacer de lo que se pensaba, dijo.

“Nuestra investigación sugiere una conexión fuerte entre la mente y el cuerpo”. dijo Beilock. “Cuando estamos sentados en un sillón viendo un partido de futbol o de hockey, nuestro cerebro en realidad está jugando el juego en cierta forma”.

Un grupo de investigadores en la Universidad de Utah, Estados Unidos, descubrieron que los niveles de testosterona de los hombres aumentan cuando ven ganar a su equipo; ya sea que estuvieran viendo el partido en el estadio o en televisión.

Los niveles altos de testosterona han sido relacionados a una mejor función sexual y al aumento de energía.

Por supuesto, que todas esas botanas y nachos tienen que terminar en algún lugar. Científicos de la Universidad de Arkansas encontraron que los fanáticos ávidos del deporte tienden a peores hábitos alimenticios que las personas que no están interesadas en los deportes; los aficionados del deporte comen más comida rápida y menos vegetales y se saltan el desayuno más a menudo que los no aficionados.

“Escurre ironía que vemos a otros en la cumbre de su condición física mientras consumimos nuestros nachos, cerveza y demás (botanas)”, dijo Daniel Sweeney, profesor asistente de Gestión Deportiva en la universidad y autor principal del estudio. “Pero es más que sólo consumir mientras están jugando. También es lo que hacemos después”.

Ron Samaco no se preocupa mucho por la comida que él y su familia consumen en los partidos . Se mantiene en la línea por su nivel de actividad, dijo.

Samaco empezó a ver a su equipo local hace casi 12 años. Asistir a los partidos de los Ángeles es una actividad para Samaco, su esposa Janinga y sus hijos Aaron, de ocho años, y Alana, de seis, quienes crecieron yendo al estadio.

“Ahora juegan en la Pequeña Liga”, dijo Samaco. “No sólo se trata de ser un aficionado. Es ser un atleta y nosotros lo hacemos juntos como una familia”.

Samaco entrena a los equipos de sus dos hijos y esa comunidad se ha vuelto una gran parte de la vida de la familia. “Ahora es mi deporte, porque lo hacemos como familia. Te lleva a un estilo de vida más saludable”, dijo. “Entrenando a dos equipos, estoy en el campo ejercitándome”.

Wann dijo que el fanatismo une a las personas en un nivel sociológico. “Como especie tenemos una fuerte necesidad de pertenecer y de identificarnos con algo más grande que nosotros mismos. Los deportes son la manera en que algunas personas consiguen eso”, dijo.

Sin embargo, algunos fanáticos del deporte se envuelven demasiado en el resultado de los partidos y a veces el estrés asociado con el apego a un equipo puede conducir a problemas físicos.

Los riesgos de infartos en el Súper Tazón

El Doctor en Medicina, Robert A. Kloner, director de Investigación en el Instituto del Corazón del Hospital Buen Samaritano en Los Ángeles y profesor de la Escuela de Medicina Keck de la USC en Estados Unidos, estudió las tasas de paros cardiacos en el Súper Tazón de 1980, en el condado de Los Ángeles, después de que los Carneros de Los Ángeles perdieron contra los Acereros de Pittsburgh. Kloner y su equipo encontraron que la tasa de paros cardiacos en hombres y mujeres aumentó después del partido, jugado en el estadio Rose Bowl.

Los investigadores no tuvieron acceso a los datos que indicaban si los pacientes tenían problemas crónicos de salud o hábitos que pusieran a sus corazones en peligro. El médico Bryan Schwartz del Instituto del Corazón en el Hospital Good Samaritan, dijo que los estudios muestran que los pacientes más viejos y aquellos con condiciones médicas preexistentes, estarían en mayor riesgo.

Los resultados reflejaron un estudio en Europa que ligaba las pérdidas en la Copa Mundial de Futbol a las muertes por paro cardiaco en el país que perdía.

“Hay un patrón recurrente de que un evento deportivo puede aumentar los problemas cardiacos y las tasas de mortalidad cuando algunas condiciones se presentan: cuando los aficionados son del equipo perdedor, cuando el partido es jugado en casa, particularmente cuando se esperaba que el equipo perdedor ganara, especialmente en un partido que se extiende a tiempo extra o a penales”, dijo Schwartz.

Kloner dijo que el Súper Tazón de 1980 fue un partido intenso e inusual y está estudiando más finales de futbol americano contemporáneo en otras ciudades.

“No estamos diciendo que el Súper Tazón te va a matar”, dijo Kloner. “Sólo queremos que las personas estén conscientes de que, dejando a un lado los factores de riesgo crónicos, pueden existir factores de riesgo agudo que pueden causar estrés físico y emocional”.

Los investigadores también estudiaron las tasas de paros cardiacos después del Súper Tazón de 1984, ganado por los Raiders de Los Ángeles. Las tasas de paros cardiacos disminuyeron un poco después de esa victoria.

Los expertos sugieren que los fanáticos del deporte deben mantener las cosas en perspectiva .

“Tienes que recordar que es sólo un juego”, dijo Wann. “El problema es que el aficionado es tan impotente. El aficionado está tan a la merced de su equipo”.

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