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Estos ocho jóvenes genio se perfilan como el futuro de la medicina mundial

Desde México hasta Dubai, estos jóvenes menores de 21 años realizan avances significativos en la medicina
lun 18 agosto 2014 06:30 AM

Mientras sus compañeros jugaban videojuegos o entraban en pánico por la graduación, un grupo de niños genio priorizaba la innovación médica.

Desde la Ciudad de México hasta Dubai, estos prodigios ganan premios en ferias internacionales de ciencias, desarrollan innovaciones médicas y toman clases avanzadas con la esperanza de salvar vidas.

Aquí están ocho de los jóvenes más impresionantes que trabajan para un mañana más saludable.

Andrew Almazán Anaya, 19 años, Ciudad de México, México

Andrew Almazán Anaya es mejor conocido por volverse un psicólogo calificado a los 16 años, pero en sus ojos, todavía tiene mucho que lograr.

"[Estudié] no solo porque quería aprender más, o porque me gustaba la materia; tengo que hacer que este conocimiento sea útil para el futuro”, dice Almazán Anaya, quien también es médico cirujano.

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Es por eso que, durante los últimos cinco años, ha sido parte de un equipo que intenta perfeccionar el trasplante de células islote en personas con diabetes; al trabajar para prevenir que las células sean rechazadas por el sistema inmunitario del receptor.

Mientras el equipo espera la aprobación para que las pruebas pasen de ratones a animales más grandes, Almazán Anaya tiene más tiempo que dedicar al Centro de Atención al Talento, un grupo que impulsa la identificación temprana y apoyo a niños superdotados, donde es director de investigación psicológica. Espera que su trabajo internacionalmente reconocido difunda el conocimiento sobre los niños superdotados, y los equipe para aprovechar la mayor parte de su potencial, como él lo ha hecho.

Joshua Meier, 18 años, Nueva Jersey, Estados Unidos

Las células madre son valoradas por su capacidad para desarrollarse en células especializadas, y tienen el potencial para tratar la enfermedad de Parkinson, lesiones en la médula espinal y otras condiciones. Pero las células madre artificialmente generadas tienen vidas cortas que limitan su utilidad médica.

La investigación ganadora de premios de Joshua Meier, que comenzó como un proyecto escolar cuando tenía 14 años, identificaba los genes vinculados con este proceso de envejecimiento de las células. Meier, quien comenzará a estudiar biología y ciencias computacionales en Harvard este otoño, espera que su investigación pueda aplicarse a otras células, y eventualmente llevar a soluciones en el mundo real, como tratar el cáncer.

"El cáncer es una enfermedad en la que las células crecen y crecen y crecen”, dice Meier. “Pero si envejecemos el cáncer y detenemos su crecimiento, entonces hay un tratamiento potencial”.

Adeeb Alblooshi, 10 años, Dubai, Emiratos Árabes Unidos

Fue un viaje a la playa lo que generó la carrera inventiva de Adeeb Alblooshi. Cuando su padre; quien tenía polio, no podía ir a nadar debido a su pierna ortopédica, Adeeb, quien tenía seis años, creó una alternativa a prueba de agua utilizando un recubrimiento mejorado de cera médica. Poco después, creó un pequeño robot vibrador para ayudar a su madre a limpiar espacios pequeños. No pasó mucho tiempo para que los medios, y subsecuentemente el gobierno de Dubai, llamara a su puerta.

Con la supervisión y financiamiento del gobierno, ideó cinco invenciones más desde entonces, incluido un cinturón de seguridad que monitorea la frecuencia de latidos del corazón del pasajero y alerta a las autoridades cuando es demasiado alta o baja.

Desde abril, está en una gira científica internacional con la Institución para la Ciencia y Tecnología Avanzadas de Emiratos, que lo ha llevado a asistir a conferencias académicas, reuniones con investigadores e incluso asistir al campamento espacial en el Centro U.S. Space & Rocket en Alabama, Estados Unidos.

“Aprendí mucho, pero más importantemente, me divierto mientras lo hago”, dice.

Samantha y Michelle Marquez, 18 y 15 años, Virginia, Estados Unidos

Para Samantha y Michelle Marquez, la ciencia es un asunto familiar. Las hijas de un químico y una ingeniera química, las dos siempre fueron alentadas a hacer preguntas y buscar las respuestas.

Un proyecto escolar cuando iba en primero de secundaria llevó a Samantha a crear “celoidosomas”, estructuras tridimensionales a partir de células vivientes, que actúan como un contenedor para otras partículas.

Sugiere que estas estructuras parecidas a cápsulas podrían utilizarse para reparación de órganos y como una forma innovadora para llevar medicamentos al cuerpo, pero anticipa que también podría haber otras aplicaciones.

"Me gusta pensar que los celoidosomas realmente son solo una pequeña piedra en la playa”, dice, “un grano de arena muy pequeño en la playa que va a ser el movimiento hacia el diseño de la medicina”.

Michelle, por otro lado, decidió explorar elementos que no podía tocarse: música y emociones.

Su investigación analizó la actividad cerebral y encontró que sonidos altamente complejos; o ruido caótico, desencadenaba la parte del cerebro asociada con emociones negativas, mientras que la música de baja complejidad desencadenaba la parte del cerebro asociada con emociones positivas.

Ambas hermanas fueron reconocidas en la prestigiosa Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Intel (Intel ISEF, por sus siglas en inglés), pero hay poca rivalidad de hermanas en juego.

"Creo que ha sido realmente grandioso ver a Michelle florecer en la mujer joven, la joven científica que es”, dice Samantha. “Creo que crea su propio camino”.

Sandile Kubheka, 21 años, Newcastle, Sudáfrica

Mientras otros a su edad apenas entraban a la vida universitaria, Sandile Kubheka, quien entonces tenía 20 años, se volvió el médico más joven de Sudáfrica, cuatro años antes de lo esperado.

Desde entonces, Kubheka, quien ahora tiene 21 años, fue honrado con una serie de premios por su trabajo comunitario y logros médicos, y fue nominado con un MTV Africa Music Award por liderazgo.

Estos premios no solo reconocen su obvia precocidad, sino el tiempo que ocupa fuera del salón, especialmente cuando era estudiante. Los fines de semana, ayudaba a comunidades con pocos servicios, cuidaba a pacientes en una clínica dirigida por estudiantes; durante sus vacaciones decembrinas, era voluntario en los laboratorios de hospitales rurales, para servir a la comunidad y perfeccionar sus propias habilidades.

En estos días, tuvo que reducir un poco lo que hace. Pasa la mayoría de las horas completando un internado intensivo de dos años en el Hospital Grey en Pietermaritzburg, Sudáfrica, pero encuentra tiempo para actuar como embajador para el Servicio Nacional de Sangre de Sudáfrica, y establecer un fondo fiduciario para ayudar a la juventud en naciones en desarrollo y regiones rurales a entrar a la ingeniería y medicina.

“Ahora que comencé a trabajar, es más difícil equilibrar eso”, dice riendo. “Pero en cuanto encuentre el equilibrio, quiero regresar a la comunidad”.

Tony Hansberry, 20 años, Jacksonville, Florida, Estados Unidos

Tony Hansberry probablemente era el único niño de 14 años que hacía una diferencia en la ginecología. Asistir a la preparatoria con un programa enfocado a la medicina le dio a Hansberry la oportunidad de hacer un internado en el Hospital UF Health Stands en Gainesville, Florida, Estados Unidos. Allí, fue retado a mejorar cómo es suturado el doblez vaginal (la parte superior de la vagina) después de una histerectomía. Normalmente, el doblez es cosido con una puntada horizontal para reducir el riesgo de infección después de la cirugía, pero Hansberry sugirió que una puntada vertical podría ser más rápida.

Cuando demostró su método en un maniquí, pudo suturar el área tres veces más rápido que con el método tradicional. Probó ser mucho más efectivo que el médico supervisor todavía utiliza su método hoy en día, y lo apodó la “Puntada Hansberry”.

Ahora con 20 años, Hansberry estudia química en la Universidad Agricultora y Mecánica de Florida. Espera volverse cirujano algún día, y hacer una diferencia en las vidas de otros.

"Eso es lo que amo sobre la idea de la medicina”, dice. “El hecho de que puedas cambiar tantas vidas solo con tus manos”.

Jack Andraka, 17 años, Maryland, Estados Unidos

Jack Andraka tenía 14 años cuando comenzó a desarrollar una prueba fácil de detección temprana para el cáncer pancreático. Para finales del año escolar, tuvo éxito.

La prueba, desarrollada bajo la guía de un profesor de Johns Hopkins, solo tardaba minutos en completarse, y Andraka afirma que es más rápida, barata y sensible que el actual estándar médico.

Aunque su investigación todavía tiene que someterse a pruebas revisadas por compañeros o pruebas rigurosas, esta hizo que Andraka no solo ganara el premio mayor de 75,000 dólares en la Intel ISEF en 2012, sino que también recibió la atención de toda organización de noticias, invitaciones frecuentes a conferencias ( revisa su conferencia TEDTalk aquí ) y un asiento en The Colbert Report. Parece que todo el mundo espera ver qué hará después.

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