Gabriel Zurdo, fundador y director general de BTR Consulting, calcula que después de 2030 habrá entre 50,000 millones y 70,000 millones de dispositivos conectados. Otras proyecciones de la industria, como las de IoT Analytics, anticipan que el número de conexiones pasará de alrededor de 19,000 millones en 2024 a 40,100 millones en 2030, mientras que Ericsson proyecta cerca de 39,600 millones de dispositivos conectados para el mismo periodo.
Además de la expansión del Internet de las Cosas, el crecimiento está influenciado por el despliegue de redes satelitales como Starlink, que busca ofrecer cobertura sobre prácticamente toda la superficie terrestre mediante miles de satélites en órbita, además de proyectos similares que impulsan la Unión Europea y China.
Toda esta gigantesca red en expansión conlleva una exigencia energética sin precedentes, donde cada sensor, satélite y dispositivo conectado suma presión a la red eléctrica global.
Más recientemente a esa tendencia se sumó la carrera por la inteligencia artificial, que requiere centros de datos con una capacidad de procesamiento mucho mayor que la infraestructura tradicional. Esto ha llevado a empresas como Microsoft, Amazon, Google, Meta y Oracle a anunciar inversiones multimillonarias para ampliar su infraestructura digital, una apuesta que incrementa tanto la demanda de servidores como el consumo de electricidad necesario para alimentarlos y mantenerlos refrigerados.
"La dificultad definitiva es el consumo de energía eléctrica. Si no se genera más electricidad, sostener todos los aparatos que vamos a conectar durante la próxima década será simplemente imposible", advirtió Zurdo.
La electricidad cambia de ritmo
La advertencia coincide con las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (IEA), que identifica que entre 2014 y 2024, el consumo eléctrico global creció 2.8% anual en promedio. En 2023 aumentó 2.5%, el último año con un ritmo cercano a esa tendencia histórica, sin embargo, el panorama cambió de forma marcada un año después, cuando la demanda mundial de electricidad aumentó 4.4%, uno de los mayores incrementos registrados en los últimos años.
En 2025 el crecimiento se moderó a 3%, aunque permaneció por encima del promedio de la década previa. Hacia adelante, la IEA proyecta que la demanda eléctrica mundial crecerá 3.6% anual entre 2026 y 2030, un ritmo 50% superior al promedio registrado entre 2014 y 2024.