Una pista con obstáculos
La empresa alemana Tilke fue la responsable del diseño de las pistas de la F1, que comenzaron a planearse hace 26 meses, de acuerdo con lo reportado por The Washington Post . Las calles se debieron adecuar a vehículos de alto rendimiento que alcanzan casi 350 kilómetros por hora, y esto implicó todo un cambio en la infraestructura.
Se eliminaron de cinco a 10 pulgadas de asfalto y, en su lugar, se reemplazaron por 60,000 toneladas de pavimento de capa base y 43,000 toneladas de pavimento intermedio y superficie de carrera.
Además, parte del descontento de Susan es que, para poner una enorme tribuna para los espectadores, cortaron los emblemáticos árboles frente a las Fuentes de Bellagio, que durante más de dos décadas han proporcionado sombra en el strip.
"Este trabajo es parte de los preparativos para el Gran Premio de Las Vegas y nuestros esfuerzos para brindar la mejor experiencia posible a través de una mejor visibilidad, movilidad y acceso peatonal y seguridad", dijo MGM Resorts International, la empresa matriz de Bellagio, en un comunicado proporcionado a The Nevada Independent. La decisión provocó una petición instando a la firma a comprometerse a plantar nuevos árboles en otras áreas del valle de Las Vegas.
Si bien se cumplieron las expectativas de los participantes, el evento tampoco contó con la afición local. Al menos, una queja común fue que se les impuso un evento que nunca pidieron y que ni siquiera pudieron disfrutar.
Todd, un mesero en un restaurante en el hotel The Venetian, fue uno de los pocos entrevistados que admitió que le gusta mucho ver la F1, “pero preferí verla en la tele porque desde aquí hicieron todo lo posible para que nadie que no hubiera pagado un boleto pudiera ver”, dijo.
Parte del diseño de la infraestructura de la carrera fue colocar mallas. La F1 informó que el propósito de éstas eran por cuestiones de seguridad, mientras que los locales están convencidos de que se pusieron para que las personas que no pagaron boletos —cuyos precios oscilaron entre 500 y hasta 7,000 dólares— no pudieran ver nada.
Nueve días después del evento, Mario, un migrante poblano de la tercera edad, limpia las calles de Las Vegas Strip como lo ha hecho durante 20 años. “¿La F1? supongo que fue algo positivo porque vino mucha gente, pero al final los que ganan son ellos. Yo limpié y seguiré limpiando como cualquier día normal”.