Esto responde a las proyecciones del sector, donde el turismo experiencial es uno de los segmentos de mayor crecimiento a nivel global, impulsado por consumidores que priorizan el valor emocional sobre el funcional.
“Las experiencias nos permiten conectar de forma más profunda con nuestros clientes y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades de valor para el negocio”, señaló Enrique Calderón, vicepresidente de Operaciones de Posadas.
Tres ejes que posicionan a Grupo Posadas
La propuesta incluye vivencias curadas de gastronomía, bienestar y reconexión interior, así como una oferta cultural y de entretenimiento creada para integrarse a cada uno de los destinos.
De acuerdo con el directivo, se desarrolló bajo tres pilares: el primero es la diferenciación real para alejarse de lo genérico, apostando por conceptos con narrativa propia y alineados a las tendencias de lujo y estilo de vida.
En segundo lugar, se encuentra la elevación de la experiencia del huésped, donde la personalización y la conexión emocional se convierten en factores clave para construir lealtad. Como ejemplo, está la plataforma Invitta con una gran variedad de propuestas del chef Gerardo Rivera.
El tercero es la diversificación en el valor, lo que habilita nuevas fuentes de ingreso a través de experiencias complementarias, mientras se fortalece el posicionamiento de la marca.
Para Calderón, esta apuesta permite incidir en indicadores críticos como el Net Promoter Score (NPS), la métrica de lealtad y satisfacción del cliente. A la vez, abre nuevas rutas de crecimiento para la industria y genera ingresos adicionales para sus hoteles.
El vicepresidente de Operaciones de Posadas concluyó que el futuro de la industria no se definirá por quién tiene más habitaciones, sino por quién logra diseñar mejores experiencias, y el estándar ya empezó a cambiar.