¿Qué pasa si una llanta está demasiado inflada?
De acuerdo con Fireston , fabricante de llantas y productos de caucho, cuando una llanta trabaja con demasiada presión, aumenta la posibilidad de que sufra una ponchadura repentina. Una falla de este tipo puede provocar la pérdida de control del vehículo y afectar la distancia necesaria para detenerlo.
Además, puede provocar que la llanta tenga menor tracción al reducirse la superficie que mantiene en contacto con el pavimento. Algunos sistemas de seguridad y asistencia del automóvil también están diseñados considerando la presión recomendada por el fabricante, por lo que modificarla puede comprometer su funcionamiento previsto.
El exceso de presión también acelera el desgaste
Al recibir más aire, el neumático puede modificar su forma y hacer que el centro de la banda de rodadura tenga mayor contacto con el pavimento. Ese comportamiento favorece un desgaste irregular en esa zona y, si se mantiene durante un periodo prolongado, puede reducir la vida útil de la llanta.
Mayor rigidez es otro efecto del exceso de presión. Baches, banquetas o residuos en el camino pueden provocar daños con mayor facilidad, mientras que las irregularidades del pavimento se sienten con más intensidad dentro del automóvil.
La idea de utilizar más aire para reducir la resistencia al rodamiento puede parecer lógica si se busca mejorar el rendimiento de combustible. Firestone señala, sin embargo, que mantener una presión excesiva también modifica el comportamiento y desgaste del neumático.
¿Cuál es la presión correcta para las llantas?
La cifra que debe tomarse como referencia es la indicada por el fabricante del automóvil. Puede consultarse en el manual del propietario o en una etiqueta ubicada en la puerta del conductor, la guantera o la tapa del combustible. Para establecer ese valor se consideran características como el peso y tamaño del vehículo, su capacidad de carga y la medida de los neumáticos.