Reprograma tu mente ante el desempleo

La mentalidad derrotista es el principal enemigo a vencer en la búsqueda laboral. Si la pérdida gira en torno a ‘no consigo el empleo que quiero’, hay que redefinir el propósito de vida.
Sin caer en el pesimismo  Los desempleados tienen tres veces más riesgo de caer en depresión, según especialistas.  (Foto: iStock)
Ivonne Vargas
MONTERREY, NUEVO LEÓN (Expansión) -

Santiago Vázquez Blanco, coach especialista en psicología positiva, afirma que la felicidad se divide en porcentajes: 50% es producto de la personalidad, 10% corresponde a situaciones externas y 40% depende de cómo el individuo responde y actúa ante las situaciones. Bajo esta fórmula, dependería de cada uno 'hundirse' o salir adelante ante una situación crítica como estar desempleado.

Sin embargo, salir airoso no es sencillo. “Hay que entrenarse en generar un dialogo sano con uno mismo y trazar opciones para crecer en estos momentos. Centrarse en negativismos como ‘qué mala suerte’, ‘no sirvo para nada’, es lo que sucede la mayoría de veces. Y eso sólo sirve para desahogar, no para avanzar”, afirma el doctor en economía por la Universidad de Santiago de Compostela, en España.

Generar una reacción positiva ante un evento traumatizante, como perder el trabajo, es una propuesta de la psicología positiva, especialidad que surge en los 90, y estudia las bases de la felicidad y del bienestar. Vázquez Blanco, director de Recursos Humanos de la empresa de telecomunicaciones R, explicó que tener cierto nivel de optimismo en estos escenarios requiere entrenarse con acciones donde se ponga en práctica trabajar el autocontrol, conocer y cultivar las fortalezas con experiencias más allá del empleo y definir un propósito de vida, algo que generalmente no se enseña en las escuelas.

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Partir del propósito de vida consiste en entender para qué se es bueno, más allá de elegir y desempeñar cierta carrera. Este es el principal detonante para reentrenar hábitos en escenarios adversos. Este enfoque se imparte en asignaturas sobre felicidad en Harvard, en la Universidad de Michigan o en TecMilenio, en México. Hoy, a diferencia de hace una década, se viven acciones que generan “más miedo” en la gente, apunta el especialista.

“Es la cultura del temor, todas las mañanas puedes recibir una llamada de despido, ves un mercado laboral difícil, no estamos preparados para gestionar esa realidad. En consecuencia, se practica la negatividad extrema o el proteccionismo ante ciertas circunstancias”, añadió durante su participación en el Foro de Ciencias de la Felicidad, organizado esta semana por TecMilenio.

Reprogramar el optimismo


Los desempleados tienen tres veces más riesgo de presentar depresión, ya que hay una correlación directa entre esos dos factores, según un estudio de la Universidad de Emory, en Atlanta. Pero también hay una relación directa entre autoconocimiento personal y lograr un contrato, aún con un mercado laboral difícil, mencionó Rosalinda Ballesteros, doctora en estudios humanísticos.

Poner buena cara a estar sin trabajo no es fácil, pero atendiendo a que 40% de la felicidad recae en acciones individuales, se puede trabajar ciertos hábitos para atender el desempleo con otra actitud. Esto implica:

1. Cuida lo que dices. La felicidad, según especialistas en psicología positiva, es un bien escaso. Por ello hay que evitar desgastar la energía en expresiones verbales negativas y centrarse en cómo y hacia dónde orientar la búsqueda en algo que cubre el propósito de vida. Eso no significa perder de vista el tema económico, pero sí evitar caer en el club de las víctimas de ‘nadie me contratará’. “Estar desempleado no es estar ‘en paro’ personal, es momento de ver qué otras cosas se pueden hacer y romper paradigmas de sólo sirvo en una industria”, comentó Santiago Vázquez, también autor de ‘La felicidad en el trabajo…. Y en la vida’.

2. Deja las expectativas para otros. Otro problema al buscar trabajo es esforzarse "hasta el agotamiento” en buscar la felicidad laboral donde no existe, como anhelar trabajos como los que tienen amigos y conocidos o pensar que con otro jefe la vida sería diferente. Ser realista en lo que tienes y lo que quieres disminuye la frustración de conseguir la “maxi oferta laboral” y de idealizar la propia búsqueda laboral.

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3. Cultiva tus fortalezas. El trabajo es una fuente potencial de felicidad, aporta más allá de lo económico y, por ello, ante el desempleo puede venir la depresión. Es ahí donde hay que dar un giro a las acciones: deja de batallar tus debilidades y aprovecha este tiempo en cultivar tus fortalezas con un curso gratuito, empezar un diario donde no sólo planifiques tu vida, sino donde redescubras tus puntos fuertes. Ocio, amigos o escuela son núcleos para explotar las fortalezas que pensabas perdidas.

“Dicen que cuando empiezas una carrera te contratan por tu capacidad técnica, pero pueden despedirte por tu incompetencia emocional. ¿Por qué no entender que la emoción negativa del desempleo es un buen entrenamiento para saber qué has hecho bien y donde debes cambiar por haber errado profesionalmente?", subraya Vázquez Blanco.

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