5 propuestas del IMCO para fomentar la educación del futuro... y más empleos

Expertos del organismo dan las soluciones para que el sistema educativo mexicano prepare mejor a sus talentos en beneficio del país.
Empleos más técnicos.  Siete de los 10 puestos más difíciles de cubrir son técnicos, por lo que México necesita 'meter el acelerador' a una educación más acualizada, propone el IMCO.  (Foto: iStock by Getty Images)
Jimena Tolama /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

La automatización es sin duda el disruptor estrella del mercado laboral y el sector privado lo sabe. ¿Pero México está preparado para subir a la ola a los jóvenes que hoy cursan el bachillerato y la universidad?

Con este mercado que hoy avanza a la velocidad de un chita y un sector educativo que lo hace a la de un caracol es difícil, aseguraron expertos investigadores del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). De acuerdo con la directora de Innovación y Educación Cívica del organismo, Alexandra Zapata, el país es uno de los que más podría generar empleo a partir de la revolución digital.

Al último ciclo escolar se tienen registrados 4.1 millones de estudiantes universitarios, según cálculos del IMCO con información del Inegi, por lo que las herramientas que reciban los jóvenes en su preparación educativa van a determinar la capacidad de México para innovar y acelerar el crecimiento económico.

Así que, ¿cómo hacer para que el sector educativo mexicano no se aleje de ese chita? Durante la presentación del estudio Compara Carreras 2017, el IMCO presentó cinco propuestas:

1. Fortalecer la educación técnica

Es una oportunidad para desarrollar los talentos que hoy son escasos en México, pues de los 10 puestos más difíciles de cubrir en el país, siete se ofertan en la educación técnica, como operadores de maquinaria y producción, técnicos, ingenieros, trabajadores certificados, personal de contabilidad y finanzas y personal de tecnologías de la información, según la Encuesta de Escasez de Talento 2017 de ManPower Group.

“La educación técnica superior puede ser una inversión sumamente rentable”, dijo Zapata, ya que el tiempo y dinero invertidos son significativamente menores a la de una licenciatura. Es sólo de dos años contra un promedio de 4.4 años que dura una carrera. Además, 98% estos estudiantes se encuentran en instituciones públicas.

2. Estimular el dinamismo en la oferta educativa

El IMCO llama a la Secretaría de Educación Pública (SEP) a agilizar los procesos de actualización de planes de estudio y de la oferta educativa de manera constante.

Lee: Los 5 cambios en los nuevos planes de estudio de la SEP

“Una universidad que no actualiza sus planes de estudio lo tiene o debe de justificar de manera pública. ¿Por qué una universidad no lo está haciendo si sabemos que el mercado laboral está cambiando y las habilidades que ellos tienen también están cambiando?”, cuestionó la directora de Innovación y Educación Cívica del IMCO.

El reto es pensar en ofrecer carreras que son estratégicas no sólo para los alumnos, sino enfocadas al crecimiento de México. “Las escuelas no pueden seguir con la oferta educativa de lo que era popular o que tenía un retorno en los años 80”, añadió.

Para ello, el IMCO llamó a replicar el modelo del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), que periódicamente consulta al sector productivo para entender qué está buscando en los egresados. “Tenemos casos de éxito solo que no los volteamos a ver como referencias”.

3. Integrar certificaciones internacionales y de sector

Además de flexibilizar la revalidación de créditos entre carreras, instituciones y países para evitar que las instituciones cobren dos veces o materias en caso de un cambio de carrera, los jóvenes deben tener acceso a certificaciones especiales que sumen a su currículum.

“En la medida que un joven tenga no sólo su diploma y pueda aportar certificaciones que lo engrandezcan, podrá aspirar a competir en un mercado cada vez más global y abierto”, indica Zapata.

4. Transparentar las estadísticas de seguimiento a egresados

México requiere de una política de datos públicos en educación superior que tenga la finalidad de beneficiar a los alumnos, destacó el IMCO, ya que la disponibilidad de datos fomentaría la presión en universidades para elevar la calidad de sus programas y comprometerse a la empleabilidad de sus alumnos.

Se refiere a estadísticas como cuál es el promedio de ingresos de un egresado, en qué sector está trabajando, qué genero tiene, cuál es el estatus de su empleabilidad, cuánto tiempo le tomó encontrar un empleo, cuánto le están pagando, en dónde trabaja y en qué puesto.

“Con esto tendríamos por primera vez en México un referente del valor de esa carrera universitaria frente al mercado laboral. No existe hoy nada así y cuando hablamos de qué universidad es mejor que otra nos estamos basando en percepción y reputación. No en evidencia”, aseguró la experta.

De no llevarlo a cabo, la opacidad, que limita a los jóvenes de tomar decisiones sobre qué estudiar, seguirá favoreciendo universidades poco competitivas que hoy ofrecen licenciaturas baratas y de baja calidad. “Si no rinden cuentas de la empleabilidad de sus egresados no tiene incentivos para ofrecer carreras que les cuestan más y que son más caras para ellos por inversión en docencia y tecnología”, agregó.

5. Establecer bases presupuestales concursables

Finalmente, el IMCO propone que la política pública educativa tenga bolsas presupuestales concursables que premien los programas educativos con alta rentabilidad.

“Entendemos que algunas tienen recursos limitados y la solución fácil es abrir carreras baratas pero no puede ser la política que siga México. Es seguir apostándole a la inercia”, puntualizó.

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