Visas, tema incómodo de Canadá en México

El primer ministro llega al país en un contexto de tensión generado por el polémico requisito; la Embajada de México en Canadá dice que trabaja en el tema, pero prefiere no dar pronósticos.
pasaporte  (Foto: Getty)
TORONTO (Reuters) -

El primer ministro canadiense, Stephen Harper, llega este lunes a México para realizar su primera visita oficial al país y participar en la Cumbre de América del Norte, en un momento de tensión con sus dos socios norteamericanos.

Los días 17 y 18 de febrero, Harper tiene previsto realizar su primera visita oficial a México para posteriormente participar el 19 en la Cumbre de Líderes de América del Norte en Toluca junto con los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y de Estados Unidos, Barack Obama.

"Las relaciones de Canadá con Estados Unidos y México son de la mayor importancia para la prosperidad a largo plazo y la seguridad de todos nuestros ciudadanos", señaló el primer ministro canadiense en un comunicado.

Pero más allá de la retórica, Harper viaja a México con dos problemas en la cartera que están provocando significantes tensiones en las relaciones con sus dos socios norteamericanos.

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Con México, Canadá ha abierto una considerable brecha por el mantenimiento del severo requisito de visado para los ciudadanos mexicanos, algo que las autoridades del país latinoamericano han calificado como un "grave irritante" en sus relaciones bilaterales.

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El Gobierno de Harper impuso la necesidad de visados en 2009 de forma inesperada y sin consultar con las autoridades mexicanas porque en 2008 más de 9,400 mexicanos solicitaron refugio en Canadá.

Canadá ha repetido desde entonces que la medida es consecuencia de la ineficacia del sistema legal canadiense que permite el abuso de las leyes de refugio.

Pero la retórica canadiense no se ajusta a la realidad. Al mismo tiempo que Canadá impuso los requisitos de visado a México hizo lo mismo con los ciudadanos checos, lo que causó un fuerte malestar en la Unión Europea, también por el fuerte aumento de peticiones de refugio.

Sin embargo, en noviembre del año pasado Canadá anunció a bombo y platillo que los ciudadanos checos ya no necesitan visas porque el país europeo "ahora cumple el criterio para la exención de visado".

El anuncio coincidió con la firma del acuerdo entre Ottawa y Bruselas para un tratado de libre comercio que Harper ha exhibido como uno de sus principales logros.

La intransigencia de Harper en mantener el visado a México no sólo enfada a los mexicanos sino también a muchos canadienses. El sábado, el autor de la medida y ahora ministro de Empleo, Jason Kenney, se enzarzó en una pelea dialéctica a través de Twitter con un exjefe de Gabinete de Harper, Ian Brodie.

Brodie destacó que la medida le está costando a los negocios canadienses 165 millones de dólares al año, a lo que el exministro de Inmigración respondió que "los 9,400 mexicanos que solicitaron asilo en 2008 costaron 500 millones de dólares a los contribuyentes canadienses".

Brodie respondió con: "Hemos pasado la legislación, arreglados nuestros problemas. Ahora es el momento para dejar que los viajeros honestos viajen y creen empleo (en Canadá)".

Por su parte, Harper quiere mantener el asunto debajo de la alfombra. En contra de lo que es habitual, su oficina no ofreció una reunión informativa sobre su viaje a México, en la que los periodistas pueden preguntar sobre detalles de la visita. Su oficina de prensa tampoco contestó las preguntas de Efe sobre el viaje.

El nuevo embajador de México en Canadá, Francisco Suárez Dávila, ha emprendido lo que ha llamado "una cruzada" para revertir la decisión canadiense y dijo a Efe que los dos países trabajan para resolver el problema.

Pero tampoco se atrevió a ofrecer un pronóstico de cuándo el primer ministro de Canadá anulará la exigencia de visado para los mexicanos. Lo que sí anticipó es que Harper seguirá escuchando sus quejas.

"A veces los amigos canadienses quieren que este tema no salga, pues es obvio que va a salir y seguirá saliendo aunque es un tema que molesta y que irrita", dijo Suárez Dávila.

Con Estados Unidos, Canadá ha presionado, e incluso amenazado, a Washington para que acepte la construcción de Keystone XL, un controvertido oleoducto que transportará petróleo canadiense a Texas, lo que no ha sentado bien a la administración de Obama.

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