El alto costo para Rusia y Turquía de una guerra comercial

Tras el derribo de un cazabombardero ruso, las autoridades rusas estudian sanciones económicas; sin embargo, una guerra comercial le saldría muy caro a ambos lados.
eputin y erdogan  (Foto: Getty)
Ivana Kottasova
(Reuters) -

Se ha desencadenado una guerra de palabras luego de que Turquía derribara un avión cazabombardero ruso el martes.

El presidente ruso Vladimir Putin se refirió al derribo del avión como una "puñalada por la espalda por parte de los cómplices de los terroristas". Su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, acusó a Moscú de engaño y describió los comentarios de Putin como un "gran error" en una entrevista con CNN este jueves.

Lee: Rusia toma represalias económicas contra Turquía

Las autoridades rusas están elaborando posibles sanciones económicas de represalia contra Turquía. Sin embargo, una guerra comercial les saldría muy caro a ambos lados. Aquí te explicamos las razones:

Rusia tiene pocos amigos

Rusia no tiene muchos amigos comerciales en el ámbito internacional. Turquía era uno de los pocos socios en los que podía confiar.

Turquía no se unió a Europa, Estados Unidos y otros países occidentales en la imposición de sanciones económicas a Rusia por su papel en la crisis relacionada con Ucrania. De hecho, el país de la OTAN tenía planificado aumentar el volumen de comercio con Rusia al triple, para alcanzar un total de 100,000 millones de dólares para el 2020.

Las tensiones en aumento entre los dos países podrían dañar seriamente esa relación.

Rusia dijo este jueves que estaba haciendo más estrictos los controles sobre las importaciones de alimentos y productos agrícolas procedentes de Turquía. La agencia de protección al consumidor del estado dijo que tenía preocupaciones en relación a la calidad y seguridad de la ropa, muebles y productos de limpieza originarios de Turquía.

Un estratégico vínculo de energía

Los dos países firmaron una serie de acuerdos energéticos de importancia estratégica hace apenas un año. El proyecto Turkish Stream era importante entre ellos: un plan para construir un nuevo gasoducto para transportar gas ruso a Turquía y luego al extenso mercado europeo. Este pretende reemplazar al proyecto South Stream, el cual se suponía que sería llevado a cabo a través de Ucrania, pero fue cancelado el año pasado.

Turquía es el segundo mayor comprador de gas natural de Rusia, por detrás de Alemania.

Rusia también está construyendo la primera central nuclear de Turquía, la cual se encuentra en Mersin, en la costa sur del país. La construcción inició en abril y se espera que esté terminada para el 2020. Según el acuerdo, firmado en el 2010, Rusia financiará el proyecto de 22,000 millones de dólares y luego operará la planta.

Ambos proyectos podrían ser objeto de sanciones, dijo este jueves el ministro de Economía ruso, Alexey Ulyukaev.

Turismo

Los visitantes rusos son esenciales para la industria del turismo en Turquía.

Alrededor de 4.5 millones de rusos visitaron el país en el 2014, y los datos oficiales turcos muestran que más del 12% de todos los visitantes eran rusos, convirtiéndose en el segundo grupo más grande después de los alemanes.

Putin ha aconsejado a los rusos no visitar Turquía en las secuelas del derribo del avión y la Agencia Federal de Turismo ruso les dijo a las agencias de viaje que dejaran de vender viajes turísticos al país.

Dado que Egipto está fuera de los límites luego de que un avión ruso explotara poco después de despegar del complejo turístico Sharm el Sheikh el mes pasado, Turquía podría haber ganado incluso más en el negocio turístico. Ahora, eso parece menos probable.

Ambos necesitan toda la ayuda que puedan conseguir

Ambos países ya están sufriendo enormes agitaciones económicas y necesitan con urgencia un impulso, no otro choque.

La economía de Rusia ha sido afectada por los bajos precios del petróleo y de las sanciones occidentales. El Fondo Monetario Internacional espera que el PIB de Rusia se contraerá un 3.8% este año, y por otro 0.6% en el 2016.

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Turquía no está en mejor posición tampoco. Los meses de estancamiento político después de unas elecciones no concluyentes en junio tuvieron repercusiones sobre la actividad. El crecimiento se ha desplomado en los últimos años. El FMI prevé que la economía crezca solo un 3.1% este año y 3.6% en el 2016... muy por debajo del 9% que experimentó en el 2010 y 2011.

La lira ha caído en un 20% frente al dólar este año. Eso está haciendo que para Turquía sea más costoso cubrir la deuda extranjera a corto plazo de 125,000 millones de dólares.

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