Recaptura del ‘Chapo’, respiro para el gobierno de Peña

La detención da aire al presidente en la segunda mitad de su gobierno, dicen analistas; pero no borra la inseguridad ni las fallas en el sistema penitenciario, critican.
n  (Foto: Reuters)
Arturo Ascención
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Lograr la recaptura del narcotraficante Joaquín el Chapo Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, le quita presión a Enrique Peña Nieto para la segunda mitad de su gobierno, aunque el problema de inseguridad persiste en el país y no hay evidencia de una mejoría en el sistema penitenciario, coincidieron analistas.

“Es una buena noticia, da un aliento a la ciudadanía, pero la delincuencia organizada sigue ahí, y sigue siendo organizada, la captura de un hombre no significa que las cosas van a mejorar de inmediato respecto a la inseguridad”, dijo en entrevista Pablo Monsalvo, analista de Seguridad Pública de la Universidad Iberoamericana.

“Es un golpe importante a la delincuencia, pero estamos enfrentados a una organización (el cártel de Sinaloa) que está viva y que ha demostrado en algunos casos ser superior al Estado”, agregó.

En entrevista, María Elena Morera, presidenta de la organización Causa en Común, se congratuló de la recaptura del capo, pero advirtió que el sistema penitenciario no ha mejorado. 

“En la percepción a nivel internacional y nacional, es quintarnos la vergüenza de haber capturado a uno de los mayores criminales y luego dejarlo salir. Abona al gobierno federal, a darle un aire, respiro, frente a todos los problemas  del año pasado.

“Sin embargo, el que esté el Chapo en la cárcel o afuera no cambia nada la seguridad del país. El tema de fondo es cómo trabajan los políticos para tener mejor seguridad, mayor desarrollo de los policías. En estos meses no mejoramos nuestro sistema penitenciario”, dijo.

En Twitter a las 12:19 horas, el presidente Peña Nieto dio la noticia que había anhelado su administración desde hace seis meses, cuando el criminal escapó por un túnel de la cárcel de máxima seguridad del Altiplano, en las narices de las autoridades del penal: “Misión cumplida: lo tenemos. Quiero informar a los mexicanos que Joaquín Guzmán Loera ha sido detenido”, publicó el mandatario.

 

 

El anuncio se dio cuatro días después de que el diario The New York Times, uno de los más influyentes a nivel internacional, criticara en una editorial a la administración de Peña Nieto, mencionando que sería recordada por no rendir cuentas ante “verdades incómodas”, incluyendo la fuga del poderoso narcotraficante, el caso de la desaparición de normalistas de Ayotzinapa y el de la llamada casa blanca, donde se criticó su relación con el contratista del gobierno federal, Juan Armando Hinojosa, quien le vendió el inmueble a su esposa, Angélica Rivera.

“El gobierno argumentó que Guzmán escapó por un túnel que cavaron sus cómplices sin que lo supieran los funcionarios de la prisión, desestimando la posibilidad de que el Chapo hubiese recibido apoyo desde dentro. Mientras algunos funcionarios fueron detenidos como resultado de la fuga, el gobierno aún no ha explicado las inconsistencias”, apuntó The New York Times.

En México, los medios y los usuarios de redes sociales hicieron eco de la editorial, indicando que era un duro golpe para la imagen de Peña Nieto, al iniciar el año, que coincidía con las noticias de una depreciación del peso frente al dólar, la caída en la cotización del petróleo mexicano y una caída en sus niveles de aprobación.

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"Nuestras instituciones han demostrado, una vez más, que los ciudadanos pueden confiar en ellas", dijo Peña Nieto este viernes en Palacio Nacional, en contraste con lo ocurrido el 11 de julio pasado, cuando tras confirmarse que el Chapo había escapado de nuevo lamentó que el Estado mexicano había sufrido una “afrenta”.

En ese sentido Armando Rodríguez Luna, investigador del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede), dijo en entrevista que México sigue teniendo problemas para tener instituciones de seguridad pública sólidas, y que tras el escape del líder del cártel de Sinaloa no hay evidencia de que se haya reformulado el modelo penitenciario a nivel federal en el país, para tener bien vigilados a criminales de alto calibre.

“Era una tarea pendiente de la administración de Peña Nieto, pero no hay mucho qué celebrar”, opinó Rodríguez Luna.

En febrero de 2014, el propio gobierno de Peña Nieto había capturado a Guzmán Loera, celebrándolo como uno de sus principales logros. Pero el narcotraficante trabajó junto con sus cómplices para construir un túnel de 1.5 kilómetros, que lo llevara del área de regadera de su celda hacia una construcción aledaña.

El escape tambaleó al gabinete y puso en la mira a funcionarios como Monte Alejandro Rubido, que a la postre dejaría la titularidad de la Comisión Nacional de Seguridad (CNS), y al secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, encargado del gabinete de seguridad, y a quien el presidente Peña Nieto le había encargado tener bien vigilado al criminal.

Este viernes, Osorio Chong volvió a sonreír al informar sobre la detención. “Señor Presidente @EPN, hoy el Gabinete de Seguridad cumplió con su instrucción”, publicó en Twitter. Después, en Palacio Nacional, Peña Nieto detalló que han sido neutralizados 98 de los 122 objetivos criminales prioritarios.

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Políticos de oposición del Partido de la Revolución Democrática (PRD), como el diputado Jesús Zambrano, aplaudieron la recaptura, aunque pidieron aclarar por completo quiénes lo ayudaron a escapar para que sean castigados.

En tanto, el presidente del partido Morena, Andrés Manuel López Obrador, también pidió que sea interrogado para que diga quién lo dejó salir, y hable sobre “qué acuerdos tiene con Peña”, o con los expresidentes panistas Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012).

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