Estás despedido, tu reemplazo es un robot

Para evitar un golpe a los trabajos ante un mayor uso de máquinas y tecnología es necesario cambiar el modelo educativo.
Un robot durante una demostración en un evento del Foro Económico Mundial en China.
Revolución  Un robot durante una demostración en un evento del Foro Económico Mundial en China.
Yussel González
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Juan Pablo Martínez tenía tres años cuando sus padres le preguntaron qué regalo quería que le trajera Santa Claus. A diferencia de un niño promedio, que hubiera pedido carritos, un muñeco o un videojuego. Juan Pablo dijo que quería “clavos, martillos, una caja de herramientas y dinero, moneda, dólar”.

“Desde chiquito quería generar una tecnología que se moviera, los robots son una máquina que genera movimiento”, recuerda el fundador de la firma mexicana fabricante de robots Automatsiche Technik.

“Estoy generando el movimiento que siempre quise hacer y la parte de dinero, moneda, dólar, es el negocio que quería tener”, dice frente a los robots tipo Delta que fabrica su compañía, máquinas compuestas de brazos que manipulan y empacan objetos pequeños.

Martínez es uno de los pocos mexicanos que ha apostado por la robótica, una rama que tomará cada vez más relevancia conforme se materialice la llamada “Cuarta Revolución Industrial”, que significa un mayor uso de robots y tecnología en varias industrias.

Esta “revolución” también abarca sectores como el Internet de las cosas, el big data (sistemas que manejan grandes cantidades de información) y la inteligencia artificial, como el sistema Watson de IBM.

En consecuencia, entre 2015 y 2020 se perderán 5.1 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, especialmente en la industria manufacturera y de labores simples y repetitivas, según el Foro Económico Mundial (WEF).

Una de las formas de evitar un desplazamiento de los trabajos y lograr una plena colaboración con las máquinas es a través de la educación.

“El desplazamiento de trabajos es una de las principales preocupaciones cuando existe la adopción de cualquier tecnología”, dice Beijia Ma, estratega de Bank of America Merrill Lynch. “En términos de economía debes moverte en la adopción de las tecnologías, y el miedo es qué hacer con las personas, la respuesta a ello es la educación”.

La experta estima que el uso de robots alcanzará 45% de la manufactura global para 2025, que obedece principalmente a la caída en el costo de las máquinas.

De la mano con la industria

Una empresa sustituye a una persona por un robot cuando el costo de operar una máquina es 15% más barato que el de contratar a alguien. Aunque en México la robotización no avanza a la misma velocidad que naciones como China, la labor de las universidades es vital ante la transformación.

“Tenemos que preparar a la gente para otras áreas, porque los trabajos manuales son trabajos para los cuales no requieres una capacitación muy especializada”, dice Mario Hernández, socio de Manufactura de KPMG.

Universidades como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y TecMilenio buscan acercarse a la industria para conocer sus necesidades e ir adaptando los planes de estudio.

“Cuando tenemos que hacer un rediseño de la carrera, vemos qué va cambiando de la empresa y cómo podemos evolucionar”, dice Alejandro Jiménez, jefe del Departamento de Formación Profesional de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del IPN.

Cada cierto tiempo, se reúnen con empresas como Ford, General Electric y Siemens para saber qué aptitudes debe de tener un ingeniero, además de sar seguimiento, durante cinco años, a sus egresados.

"Nosotros analizamos muy bien cuál es la demanda de trabajos. Además, tenemos en los campus consejos de empleabilidad, que son personas que nos dicen el tipo de competencias que se requieren", dice Rosalinda Ballesteros, directora de Preparatoria TecMilenio, una intitución auspiciada por el Tecnológico de Monterrey.

El liderazgo de las armadoras

Una prueba de los efectos de la automatización está en las automotrices, que en 2015 produjeron 3.5 millones de unidades en México. Actualmente, es la industria que usa la mayor cantidad de robots en México.

Las armadoras han introducido robots en varios de sus procesos a medida que van requiriendo mayores volúmenes y cambia la naturaleza de los automóviles.

“Lo hemos ido aumentando gradualmente a lo largo de los últimos 10 años partiendo de que México es un país más competitivo. Realmente está creciendo en la manufactura automotriz y necesitamos incrementar la capacidad productiva”, señala Julio García, director del complejo de General Motors en San Luis Potosí.

En las instalaciones de la armadora, operaciones repetitivas como soldaduras o el estampado, el proceso que le da forma las láminas, las realizan máquinas.

Este proceso deja a las personas en tareas de control de calidad, en las que es necesario tomar decisiones que los robots no pueden.

Watson, ¿cuál es el siguiente paso?

En 2011, una máquina compitió con los principales ganadores del popular juego televisivo Jeopardy! y permitió echar un vistazo a lo que la tecnología puede hacer más allá de una línea de ensamblaje.

Se trató de Watson, el sistema de inteligencia artificial de IBM que venció a los principales campeones del popular juego de televisión de preguntas para darle a la tecnología una fuerte proyección.

En la actualidad, trabaja con una compañía de automóviles de lujo en el país para apoyar el proceso de producción de los vehículos, donde aprovecha la información que generan los propios robots conectados a Internet.

“El operador que está trabajando en la línea de producción va a tener a un lado una tableta a la cual le puede hablar y preguntar ‘Watson, ¿cuál es el siguiente paso?, ¿cómo lo ejecuto?”, explica David Ruiz, director de Grupo Watson en IBM México.

El proyecto es solo un ejemplo más de lo que podrán hacer las máquinas y dependerá de capacitar a las personas para que usen su intelecto.

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“En el humano, su capacidad más importante es la de razonar. Ese es el valor que más podría aportar al crecimiento de país”, concluye Juan Pablo Martínez.

Este reportaje fue publicado originalmente el 15 de mayo en la revista Expansión.

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