La apuesta energética de Trump: shale, crudo y carbón

La nueva administración estadounidense promete levantar restricciones a la extracción de combustibles fósiles dentro de EU.
El nuevo presidente de EU ha mostrado su rechazo a continuar con las políticas de la anterior administración en la lucha contra este fenómeno.
Cambio Climático  El nuevo presidente de EU ha mostrado su rechazo a continuar con las políticas de la anterior administración en la lucha contra este fenómeno.  (Foto: Getty)
Edgar Sigler /
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Donald Trump impulsará la desregulación en materia ambiental y territorial para permitir una mayor extracción de combustibles fósiles como el carbón, petróleo y shale durante su administración, un vuelco de 180 grados frente a la política de su predecesor Barack Obama.

“Por mucho tiempo, hemos estado atados por una regulación gravosa en nuestra industria energética. El presidente Trump está comprometido a eliminar las legislaciones innecesarias y dañinas como el Plan de Acción Climática y las Leyes del Aguas de EU”, explica un breve documento titulado Un Primer Plan Energético para América, firmado por Trump.

El nuevo presidente estadounidense impulsará la extracción del shale gas y shale oil, un tipo de yacimiento que en las últimas dos décadas ha permitido a Estados Unidos incrementar su producción de petróleo y gas natural. Pero la explotación masiva de estos recursos, que aportan cerca de 4 millones de barriles diarios, ha convivido con los señalamientos sobre su impacto ambiental y social, debido al método del ‘fracking’, que es la técnica de fracturación hidráulica que permite extraer el llamado gas de esquisto, un hidrocarburo no convencional que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca.

“Debemos tomar ventaja de las reservas sin explotar del shale, crudo y gas natural, estimadas en 50 billones de dólares, en especial de aquellas en tierras federales que pertenecen al pueblo estadounidense”, explica Trump a través del sitio de la Casa Blanca.

El incremento en la explotación de este tipo de yacimientos puede resultar benéfica para el mercado mexicano, que durante los últimos ocho años ha apostado a construir infraestructura para importar gas natural barato desde la frontera con Estados Unidos, y que pese a las amenazas de una relación más tensa con México, no debería afectar dicho flujo, opina José Estandía, socio de la consultora legal Jones Day .

“En México, esta política a favor del gas natural puede desincentivar el uso de energías renovables”, advierte el también socio de Jones Day, Mauricio Llamas.

Trump también se ha comprometido a “revivir” la industria del carbón en Estados Unidos, un energético que había quedado sancionado y relegado durante las pasados administraciones; aunque el texto apenas menciona que se apostarán por tecnologías de carbón limpias.

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“La política en materia ambiental y energética ha cambiado 180 grados, y eso tendrá una repercusión en todo el mundo”, considera Llamas.

La misión de la nueva administración estadounidense quiere impulsar la producción nacional de energéticos para
independizarse de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) así como de las “naciones hostiles” a los intereses de Estados Unidos.

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