María Elena Gallego, una líder hecha en la frontera

La empresaria, presidenta y CEO de Grupo Collectron, conoce todos los eslabones del sector maquilador. Hoy tiene otro reto: sobrevivir a las políticas de Trump.
Al frente.  Gallego está en contra de las cuotas de género, pero logró que 50% de los altos cargos de su firma sean mujeres.  (Foto: Foto: Ramón Ruíz Sampaio)
Ivet Rodríguez
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

María Elena Gallego empezó como recepcionista en la empresa de la que hoy es dueña, presidenta y directora general. Desde el primer día llegó a romper paradigmas, pues tras pasar algunas horas frente al teléfono, les recomendó a los gerentes que ellos mismos hicieran sus llamadas. “No es que no quisiera hacer mi trabajo, pero sólo había un teléfono en recepción y me parecía absurdo que siempre estuviera ocupado con las llamadas internas, en vez de atender las de los clientes”, recuerda.

Su formación es más bien empírica, destaca. A los 17 años ya trabajaba en bienes raíces, como contratista independiente, remodelando y vendiendo casas, y en 1982, con 22 años, llegó a Grupo Collectron, una compañía dedicada a dar servicio a firmas del sector maquilador que quieren venir a México: elabora su plan de negocio, contrata y capacita a los empleados, gestiona los trámites y consigue la nave industrial. “Es como entregar una casa amueblada, lista para que el cliente se instale y empiece a operar”, dice Gallego.

'Meg', como es conocida en el medio maquilador, sólo duró 20 días en la recepción, pues tras la revolución que hizo con los teléfonos, la cambiaron al área de atracción de inversiones. Allí elaboraba los proyectos que se entregaban al cliente, donde se detallaban los elementos que la empresa maquiladora debía considerar para establecer su operación en México, junto con los tiempos y los presupuestos.

Para Gallego, de nacionalidad estadounidense y ascendencia mexicana —nació en Nogales, Arizona, pero es hija de padres mexicanos—, el día a día no fue fácil. “Los clientes desconfiaban porque me veían joven y mujer. Cuando empecé, tenía 22 años y mis clientes entre 50 y 60. Me tomaba unos dos días convencerlos de que les iba a entregar el servicio en tiempo y forma”, cuenta.

'Meg' no sólo fue ganando el reconocimiento de los clientes, sino también de sus superiores. Fue promovida por todas las áreas de la compañía: aduanas, recursos humanos, desarrollo organizacional, medio ambiente y operaciones. En 1986 se convirtió en la gerente general y ocho años más tarde fue elegida presidente de la empresa. En 2014, Gallego compró Grupo Collectron, y desde entonces también actúa como su CEO.

Bajo su dirección, el número de mujeres en posiciones directivas ha crecido al 50% del total. Aunque ella asegura que esta cifra no obedece a un tema de cuotas de género, sino de talento. “En mi empresa no hay género. Es la ley del mejor calificado”, dice.

Llave en mano

Según Gallego, hay unas 72 empresas en el país que ofrecen estos servicios al sector manufacturero. La de ella, Grupo Collectron, atrajo a 265 empresas a México en 49 años, la mayoría de capital estadounidense, aunque en la lista también hay francesas, alemanas, inglesas y holandesas. Estas firmas suman hoy 455,000 empleos.

Grupo Collectron tiene oficinas en los dos Nogales, en Arizona y Sonora. Juan Valles, especialista en el sector maquilador del despacho legal Baker & McKenzie, calcula que 80% de las empresas de esa industria que han llegado a Sonora lo han hecho a través de compañías como esta, conocidas como ‘shelters’ por el servicio de acompañamiento que ofrecen a las firmas extranjeras.

Cuando va a la primera reunión con un nuevo cliente, Gallego siempre lleva consigo una lista de esas 265 empresas que han llegado a México bajo su paraguas, entre las que están algunas de las 500 más grandes a nivel mundial. Es su carta de presentación. “Me ayuda a darles confianza a los inversionistas”, afirma.

En los dos últimos años, Grupo Collectron asesoró a empresas del sector automotriz y aeroespacial para que aterrizaran en México, atraídas principalmente por la cercanía con el mercado estadounidense, por los tratados de libre comercio y por el costo de la mano de obra, que es más barata y productiva que en Estados Unidos.

En México hay 2,500 empresas que operan bajo el programa IMMEX (industria maquiladora y manufacturera de exportación), que les permite ensamblar en México y exportar a Estados Unidos con algunos beneficios fiscales. El valor del comercio de la industria maquiladora que opera entre los dos países suma 600,000 millones de dólares al año.

Pero las ventajas del libre comercio pueden desdibujarse si Donald Trump, presidente de Estados Unidos, impone un impuesto a las importaciones manufactureras mexicanas, como ha prometido, para favorecer a las compañías que operan dentro de su país frente a las que tienen plantas en México. “Será difícil mantener el flujo del negocio sin interrupción si esto ocurre”, admite Gallego.

En tiempos de Trump

En enero, cuatro firmas que habían contactado a Gallego —dos canadienses y dos estadounidenses, de los sectores aeroespacial y automotriz— pusieron pausa a sus proyectos de instalarse en México hasta no saber las nuevas reglas del comercio con Estados Unidos.

La labor de Gallego, y de todos los shelters, es en este contexto cada vez más retadora. Además de la incertidumbre generada por la política proteccionista de Trump, las maquiladoras perdieron beneficios tras la reforma fiscal de 2014, como la posibilidad de importar temporalmente materia prima y maquinaría sin IVA o el incremento de 12.5 puntos porcentuales del Impuesto Sobre la Renta, que pasó de 17.5% a 30%.

Además, por la mayor complejidad fiscal, los tiempos para que una empresa maquiladora se instale en México pasaron de dos o tres meses a nueve meses, dice Mario Hernández, socio líder del segmento IMMEX de KPMG México.

No obstante, Gallego es optimista. En este negocio, el costo y la productividad de la mano de obra son clave para mantener una buena rentabilidad. Cada vez que va con un cliente, la empresaria le recuerda que en México la jornada laboral es 20% más amplia que en Estados Unidos y cuatro veces más barata. "Podrá haber muchas emociones, pero el mercado sigue una lógica distinta. Las empresas buscan producir de la manera más eficiente posible. Va más allá de un presidente”, asegura.

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Además, tras un gran esfuerzo de lobbying con órganos de gobierno, logró que su empresa pueda prestar servicio a sus clientes por más de cuatro años, lo cual da mayor certidumbre a los inversionistas, explica.

Aunque Gallego nació en Arizona, ella dice que su trabajo es "proyectar a México". Y lo está logrando: “Acabamos de establecer una empresa de arneses para aeroespacial, otra de maquinados y otra más de materiales compuestos en Sonora y Querétaro”.

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