Esculturas misteriosas cuestionan los límites de la forma humana

El fino detalle y el estilo a menudo grotesco de la obra de Choi Xooang le ha ayudado a destacar entre el diverso panorama actual del arte en Corea del Sur.
El artista surcoreano Choi Xooang crea esculturas hiperrealistas que representan la forma humana en su conjunto y sus partes.
Isometric Female (2013)  El artista surcoreano Choi Xooang crea esculturas hiperrealistas que representan la forma humana en su conjunto y sus partes.  (Foto: Osurc/Xooang Choi)
Jamie Fullerton y Sol Han
(CNN) -

En las esculturas hiperrealistas de Choi Xooang hay cabezas enfrentadas una contra otra, alas de ángel hechas de manos desmembradas y hombres con cabeza de perro que posan en calzoncillos.

No es de extrañar entonces que el surcoreano nacido en Seúl declare: "Si uno se siente incómodo física o mentalmente al ver mi trabajo, yo diría que funcionó".

El fino detalle y el estilo a menudo grotesco de la obra de Choi le ha ayudado a destacar entre el diverso panorama actual del arte en Corea del Sur. Pero en mayo se lanzará a la escena internacional con una exposición en la Galería Doosan de Nueva York, actualmente está realizando una residencia de seis meses.

"Hay un hilo de delicada artesanía que atraviesa todo su trabajo, la interpretación exquisita", dice Miki Wick Kim, autora del libro de 2012 "Korean Contemporary Art". "Y por supuesto, la buena obra de arte encarna tantas cosas diferentes que convergen - no puede ser simplemente una superficie tangiblemente hermosa, necesita tener contexto y relevancia".

Raíces políticas

Choi, quien estudió escultura en la Universidad Nacional de Seúl y realizó su primera exposición en 2002, frecuentemente vincula la relevancia de su trabajo a la historia política de su país.

Corea del Sur ha cambiado dramáticamente desde que se convirtió en una democracia en 1987, pero el fantasma del régimen autocrático se cuela en el trabajo de Choi.

"No es que trate de decir algo directamente (con mi arte), como si yo fuera un abanderado del público en general", dice Choi. "Es más como si estuviera trabajando para presentar preguntas a la sociedad y al público que vive en esta situación oscura".

Uno de sus trabajos más sorprendentemente políticos, "The One", representa a una pareja con la cabeza rapada y sus respectivas espaldas unidas por una costura.

"La gente suele pensar positivamente en las parejas, se decía que la sociedad tiene que ser "una", casi como propaganda", dice Choi.

"Si eso se impone por la fuerza, alegando que tenemos que convertirnos en uno, ¿no sería lamentable? Yo mostré que estar cosidos unos a otros duele".

La próspera red de escuelas de arte de Corea del Sur ha contribuido a una boyante escena artística contemporánea en el país y un mosaico de estilos, como las instalaciones de luz de Choi Jeongmoon , las obras fotográficas de Jung Lee y la escultura de Choi.

Choi también se inspira en otras fuerzas artísticas, compartiendo su estudio de Seúl con el famoso pianista, Minsoo Sohn, amigo suyo desde la secundaria.

"Yo vivía en el cuarto 408, él vivía en el 508 sobre mí", dice Choi de Sohn.

"Él tocaba el piano cuando yo trabajaba, así que tengo recuerdos de dibujar mientras lo escuchaba. Ahora, 20 años después, es lo mismo".

Interpretación errónea

Sus esculturas, que por lo general tardan entre dos y cinco meses en nacer, suelen suscitar comparaciones con películas de terror por la piel cosida, las cabezas de animales y las expresiones de dolor.

Pero Choi insiste en que no está influido por tales películas.

Dice que una de sus obras más conocidas, "The Wing", no fue diseñada para impactar, a pesar de sus manos mutiladas que forman un par de alas.

"Trabajé para transmitir las expresiones de las manos: dar poder, apoyarse mutuamente, en lugar de tratar de que parecieran las manos cercenadas de cadáveres", dice.

Aparte de la interpretación errónea, el problema más grande de Choi ha sido la acusación de haberse aprovechado de las personas con síndrome de Asperger para su serie "Islet of Asperger" , que fue exhibida por primera vez en Seúl en 2010.

"Alguien dijo que me iba a demandar por ello... que yo los había insultado, presentándolos grotescamente. Me tomó mucho tiempo persuadirlo (de que no lo hiciera)", dice Choi.

"Yo sólo tomé prestado el nombre de 'Asperger' porque es una palabra que tiene dos significados: tener problemas de comunicación, pero también ser muy especial", añade.

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Sin embargo, Choi parece recibir más elogios que condenas en estos días, y Kim cree que su exhibición neoyorquina solo arreciará esa percepción, además de apuntalar la creciente apreciación internacional del arte coreano.

"Hay tantos artistas contemporáneos coreanos increíbles", dice ella. "Están infrarepresentados internacionalmente... pero eso está cambiando".

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