Oppenheim, 15 años de abrir brecha

El protagonista de lo que llama la expansión de Expansión fue miembro de la revista de 1979 a 1997; lanzó proyectos editoriales tan exitosos como ‘Las 500 empresas más importantes’.
Charles Oppenheim  (Foto: Archivo)
Lourdes Esquivel

La frialdad de los números y las cifras indiferentes no parecen tener cabida en un lugar como éste y, sin embargo, así es el espacio más íntimo de Charles Oppenheim, pionero del periodismo de negocios en México y uno de los protagonistas de lo que él mismo llama: "La expansión de Expansión".

Comunicador de carrera y de oficio, Oppenheim había sido fundador de La Palabra en la Universidad Iberoamericana. En 1979, tras un breve paso por la agencia informativa CISA, editora de la revista Proceso, fue invitado por su profesor Mempo Giardinelli para colaborar como redactor y miembro de un equipo de apenas cinco personas que se las arreglaba para editar una joven revista llamada Expansión que aspiraba a convertirse en el Fortune mexicano. El periodista no imaginó entonces que ahí permanecería 15 años (de 1979 a 1994) y que desarrollaría una ascendente carrera que lo llevó a asumir el liderazgo de aquella publicación.

Era la época en la que México celaba su economía, el gobierno se ocupaba de ‘administrar la abundancia' y la información sólo podía obtenerse tomando la calle y llamando a las puertas de herméticos empresarios y líderes de paraestatales "que sufrían el síndrome del avestruz cuando escuchaban la palabra ‘prensa'".

Ya como editor general (1982), recuerda la primera vez que una caricatura apareció como portada de la revista. La hizo el recién contratado Pepe Palomo y la imagen era lapidaria. "Estaba la nacionalización de la banca, la inflación, el desempleo y la gigantesca deuda externa ¡¡¡Uf!!! Todo eso; y dijimos: ¿ahora cómo lo ilustramos?..." Palomo hizo una caricatura de una tornafiesta. La cifra señalaba los alcances de la deuda externa.

"Ésa era la cuenta del país ¡y sálvese quién pueda! Aquella portada fue de las más trascendentes porque representaba el fin de la era y el inicio de otra, en la que como periodistas, con la anuencia de los directivos, nos colocábamos en una posición de mayor confrontación y cuestionamiento".

Aquellos años y aquellos hechos constituyeron un parteaguas para el país y la plataforma de despegue. De ser una publicación de tiraje controlado que sólo llegaba a las oficinas de un selecto grupo de líderes del mundo de los negocios, asumieron el compromiso de satisfacer las nacientes demandas informativas de un público más general que empezaba a interesarse en el comercio exterior, en los altibajos de la Bolsa de Valores y en todos los factores económicos que tenían repercusión en sus bolsillos.

A la memoria del periodista también acuden los gajes del oficio y hasta las anécdotas que en su momento le hicieron desear que se lo tragara la tierra, como aquella ocasión en la que eligieron al presidente de la Bolsa Mexicana de Valores como ‘El Hombre de Expansión' y sólo unos días después de que la portada que mostraba al sonriente líder bursátil comenzara a circular, el crack de la Bolsa sacudía al país entero. "Why is this man smiling? ( ¿Por qué sonríe ese hombre?)", le preguntó irónicamente su jefe mientras señalaba la publicación.

Entre los orgullos de Oppenheim destacan el abrir brecha en el periodismo financiero y el lanzamiento de proyectos editoriales exitosos, como ‘Las 500 empresas de Expansión'.

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