El saludable negocio de la comida orgánica

México es exportador de más de 600 millones de dólares en productos orgánicos; los consumidores mexicanos prefieren los productos importados a los nacionales.
jitomate  (Foto: Archivo)
Sofía Sánchez Morales /
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La moda de la comida orgánica, esa que se produce libre de tóxicos, hormonas y químicos, parece estar en todas partes. Cada vez más restaurantes y supermercados venden productos de este tipo para satisfacer su creciente demanda.

“La gente tiene una conciencia cada vez mayor, tanto sobre el medio ambiente como sobre lo que consume”, dice Carla Chávez, cofundadora de la tienda especializada en estos productos Así o más verde (venden desde frutas y verduras hasta productos de limpieza). “Por ejemplo, uno de nuestros principales consumidores son las madres de familia que buscan comer mejor y educar a sus hijos”.

Además, la industria nacional ha presentado un crecimiento constante en la producción de estos productos, aunque los consumidores mexicanos siguen eligiendo los de importación.

Una industria de 600 millones de dólares

México es exportador de más de 600 millones de dólares en productos orgánicos, según el Consejo Nacional de la Producción Orgánica (CNPO).

La superficie sembrada de productos orgánicos asciende a 512,246 hectáreas, y la industria crea más de 245,000 empleos anualmente.

El número de productores creció, entre 2002 y 2012, de 33,000 a 169,000 según datos de Impulso Orgánico A.C., lo que representa un crecimiento de más del 400%.

Los alimentos nacionales más cotizados son el café, el aguacate, la miel, y el vino, explica Jesús Ortiz Haro, Secretario de la Mesa Directiva de la asociación.

Sin embargo, solo el 15% del consumo de estos productos es interno. El 85% se destina a la exportación, principalmente en la Unión Europea, Canadá y Estados Unidos.

‘La gente paga por el certificado y no por el producto’

¿Por qué, si existe tal desarrollo en la industria nacional, los productos mexicanos no se consumen al interior?

El problema, de acuerdo con Chávez, es que los consumidores no están informados sobre el proceso de certificación, y prefieren “pagar por el certificado y no por el producto”.

Un ejemplo de esto son los productos que se venden en los grandes supermercados, que tienen certificados internacionales y mejor publicidad, pero “es irónico que paguen por estos productos cuando se contamina más el medio ambiente al transportarlo en aviones que si consumieran productos locales; resulta contraproducente con la idea de lo orgánico”, explica.

Su tienda, Así o más verde, comenzó en 2013 vendiendo únicamente pasto de trigo, sin embargo, en menos de dos años han ampliado su catálogo.

De hecho, sus productos más vendidos son las cremas de cacahuate, almendra y avellana, los quesos, las leches veganas y los detergentes.

“La idea es que puedas hacer todo el supermercado consumiendo natural y local. Lo que más nos interesa es apoyar al pequeño productor y los productos 100% mexicanos”, dice Chávez. Alrededor del 83% de los productores orgánicos de México pertenecen a algún grupo indígena.

El reto de comer saludable

Consumir orgánicos no necesariamente es fácil. Los productos son más caros y difíciles de conseguir, ya que los precios de transportación son altos respecto a las toneladas que se transportan, explica Ortiz Haro, pero estos se irán reduciendo a medida que aumente la demanda. 

Sin embargo, se trata de una inversión a largo plazo, considera la nutrióloga Regina Marco.

“Si no puedes comprarlo todo orgánico, puedes elegir. Por ejemplo, las frutas y verduras en las que consumes la cáscara, como las manzanas, el jitomate, o los pepinos”, ya que esta es la parte en la que se almacenan más los tóxicos, explica Marco.

También, “vale la pena invertir en productos de origen animal como la leche o la carne, que hasta se ve distinta cuando es orgánica, tiene tamaño y color diferentes”.

De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, ciertos pesticidas pueden tener efectos cancerígenos o afectar al sistema nervioso. Y según un estudio de la Universidad Estatal de Washington, los productos orgánicos tienen más antioxidantes, que pueden ayudar a prevenir enfermedades neurodegerativas y cardiovasculares.

Por si te quedan dudas, te explicamos qué se requiere para que un producto sea considerado orgánico, según el CNPO:

Se producen de manera natural, sin añadir químicos

No se pueden usar aditivos y conservantes que no sean naturales, ni plaguicidas ni fertilizantes; no contienen hormonas; ni metales pesados; ni colorantes o saborizantes artificiales y no pueden ser irradiados.

​​Los animales son alimentados 100% con granos y pastos cultivados orgánicamente

Los animales que se crían en forma natural alimentándose con pasturas frescas, forrajes y granos orgánicos y sin estrés tiene características especiales.

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Cuentan con una certificación

La certificación implica que un especialista ha revisado el agua, la tierra y los productos anualmente para asegurar que se sigue el proceso de cultivo adecuado.

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