Cuando tu mejor empleado decide irse

El día que tu mejor colaborador renuncia es el mismo día que comienzas a reclutarlo de nuevo; del trato que le des cuando se vaya de la empresa dependerá que regrese... o no.
entrevista-joven-empleado-JI  (Foto: Jupiter Images)
Hank Gilman

Aunque tengas un cheque más grande y sientas algo especial -muy en el fondo- por tener a tu propio personal, las quejas, las contrataciones y los despidos también son responsabilidad de un jefe. Bienvenido al área administrativa. En You Can't Fire Everyone, el editor administrativo adjunto de Fortune, Hank Gilman, muestra algunos de los retos más críticos que los administradores enfrentan hoy, provenientes de sus décadas de experiencia al frente.  El siguiente extracto atiende el inevitable e infortunado día en el que tus empleados talentosos deciden irse. Este extracto también marca el lanzamiento oficial de You Can't Fire Everyone (¿Suena familiar?). Consiste en una serie que abrirá nuestro sitio a las colaboraciones de los lectores sobre sus triunfos y dificultades en el mundo laboral. Sintonízalo la próxima semana para conocer más historias sobre el despedir y ser despedido.

"Sé que les sonará sorprendente... bueno, no a todos, pero eventualmente, los trabajos nuevos y/o mejores llegarán para tu personal más talentoso. O eventualmente se cansarán de lo que están haciendo (y de ti) y querrán experimentar algo más. O quizás les llegará una oferta de trabajo y tu estrella no sabrá si quiere quedarse o no. Pero cuando una estrella decide irse, lo único que puedes hacer es entender, y esperar que algún día regrese. ¿Y sabes qué? Sí pasa, y depende en gran medida de la forma en la que tú actúes cuando se vaya.

Pero algunos jefes guardan rencor, al igual que un esposo o esposa menospreciados. Hay una historia de un publicista -cuyo nombre no revelaré- que no te volverá a contratar una vez que te vayas. Es una ruptura simple y pura.

Así se siente mi jefe. ¡Por dios! Deberías ver su cara cuando alguien se va, pero siempre los deja regresar. A mí me gusta verlo desde un punto de vista distinto. El día en el que tu mejor empleado llega a darte la noticia de que ya se va, es el día en el que empiezas a reclutarlo de nuevo. Hay algunas cosas que debes tomar en cuenta:

No hables mal del nuevo empleador

Esto es perder el estilo. En una ocasión entrevisté al difunto Sam Walton por una nota que estaba escribiendo, y ni una sola vez me dijo una sola cosa mala sobre sus competidores. Sí, podías decirle que Kmart era la peor tienda que habías visto y que no entendías cómo podía competir contra el poderoso Wal-Mart. Por cierto, dicen que Wal-Mart está controlado por un grupo de mojigatos. Él ni se inmutaba. De hecho, él comenzaba a hablar de todas las cosas buenas que estaba haciendo Kmart, "¿Ves ese espectacular de Pennzoil? ¡No puede haber algo mejor que eso!", decía. Se notaba que estaba mintiendo un poquitín, pero el punto era que estaba tomando el camino difícil, y eso lo hacía lucir bien.

Lo mismo aplica para cualquier negocio. Uno de mis empleados, en la parte final del proceso para trabajar con un competidor, me preguntó lo que pensaba sobre la gente con la que estaba por trabajar. Yo conocía sus defectos (en realidad pensaba que eran unos gnomos malvados) pero no valía la pena mencionarlo. Para empezar, tal vez a él le gustan los gnomos, y además, comenzar a hablar mal de esa gente me haría ver como un idiota... ni siquiera los conozco a todos.

Cada vez que escucho a uno de mis jefes calumniar a alguien, pienso que serían capaces de hablar igual de mí. Así que ésta es mi frase de respuesta: "mira, tienes suerte, tienes dos buenas opciones así que no puedes equivocarte. Claro que quiero que te quedes, pero es tu decisión". En verdad lo creo.

Propón una contraoferta, pero sólo si tu empleado realmente la quiere

Yo le digo esto a la gente todo el tiempo. Si en parte es por el dinero, te daré un poco más. Si es sobre tu puesto, podemos hacer algo al respecto. Son sólo palabras. Pero si realmente quieres un nuevo trabajo, o necesitas un cambio, tómalo. Regresarás conmigo de cualquier forma en seis meses, si tu idea de una buena estrategia laboral es un nuevo puesto inútil. 

Uno de nuestros escritores más talentosos pasó por este proceso tres o cuatro veces antes de irse de verdad. Ya saben: llegaba conmigo o con alguno de sus otros jefes con una oferta de trabajo en sus manos. Llegaba, nos decía que le habían ofrecido un puesto, nosotros le ofrecimos más dinero... después llegaba otra vez.

La última vez sólo le dije: "mira, suena a que es un gran trabajo, y sé que necesitas un cambio de aire. Estás aburrido. Éste es el único lugar en el que has trabajado. Vete y disfruta del nuevo lugar, pero piensa en nosotros cuando quieras regresar. Aún tienes un hogar aquí". Así que tomó el nuevo puesto. Después me enteré de que se sintió ofendido porque no hubo una contraoferta, y porque yo no me devasté lo suficiente (no es broma) por la noticia de su partida. Pero él no quería una contraoferta y no se iba a quedar. No siempre puedes ganar (proscrito: a la hora que lean esto, quizás el escritor ya regresó. El cielo no siempre es azul, pero en ocasiones debes dejar que la gente lo averigüe por sí misma).

No seas hipócrita

He tenido, quizás, seis o siete trabajos importantes, dependiendo de cómo los consideres. No me voy a sentar a decirle a la gente que irse es una mala idea, porque no lo es. Yo he saltado mucho. No estaría escribiendo este libro si no hubiera tenido todos esos trabajos, si no hubiera conocido a toda esa gente y si no hubiera trabajado en el sector administrativo de más de un lugar. Y mis empleados lo saben. Eso facilita perder a alguien porque lo entiendes, y es algo que tienen que hacer. Esto es particularmente cierto para los escritores y editores jóvenes que llevan la mayor parte de sus carreras en un mismo lugar. En serio, querrán trabajar de nuevo contigo si eres honesto y de ayuda. A menos, claro, que tú seas la razón por la que se van.

Pero tener muchos trabajos distintos, como administrador, sí tiene sus ventajas. Yo puedo decir a los empleados, con ojos conmovidos, que sé cómo se sienten. "Vete y pásala bien, disfruta el trabajo. Yo ya he tenido muchos y tú ya no puedes ser mucho mejor en esto". Y en verdad lo creo. Una vez más, en ocasiones sólo necesitan un cambio. Una reportera relativamente joven dejó Fortune recientemente para irse a The Washington Post. Yo sabía que ella quería un cambio, en parte, porque quería trabajar en una atmósfera de sala de noticias. Nosotros no podíamos ofrecerle eso. En ocasiones sólo debes decir "buena suerte, sé que te irá muy bien", y hay que dejarlos explorar lo que hay afuera.

Sigue en contacto

Claro que siempre les dices que pueden regresar, pero la parte más difícil es mantener el contacto. Siempre digo que deberíamos ir a comer o a cenar y mantener una amistad. No siempre regresan, pero no perder el contacto funciona de otras formas. Tienes a un buscador en un lugar nuevo en caso de que quieras reclutar a uno de sus colegas. También tienes una muy buena referencia en caso de que decidas que tú necesitas buscar un nuevo trabajo (sí, no crean que no sirve). Y finalmente, a los ex empleados siempre se les pregunta cómo fue trabajar contigo. Y dirán la verdad".

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Extracto de You Can't Fire Everyone, por Hank Gilman, en acuerdo con Portfolio Penguin, miembro de Penguin Group (USA), Inc., Copyright © 2011 por Hank Gilman.

(Traducción de Luz Noguez)

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