Aprovecha las subastas del Gobierno

La venta de bienes del SAE te permite adquirir productos hasta 70% por debajo del precio comercial; en lo que va del año, el organismo ha ofertado 10 millones de bienes con por un valor de 150 mdp.
Subasta  (Foto: Cortesía SXC)
Samantha Álvarez /
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Al comprar un producto de segunda mano puedes ahorrar hasta 50% o 70% de su valor comercial, pero corres el riesgo de no contar con una garantía que respalde el estado físico y legal de lo que adquieres. Para evitar esos contratiempos, existe una opción que ofrece el Gobierno para adquirir bienes usados a precios bajos y con la certeza de su legalidad.

Entre los bienes que decomisan las dependencias federales como el Servicio de Administración Tributaria (SAT) a través de las aduanas y la Tesorería de la Federación y la Procuraduría General de la República (PGR) puede haber algo para tu empresa.

Estos bienes han pasado por la regulación de la autoridad, son totalmente legales, así se trate de mercancías ilegalmente introducidas al país, productos del crimen organizado o maquinaria que no cumple con permisos de importación”, comentó director de las carreras de Economía de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey Campus Santa Fe, Raymundo Tenorio Aguilar.

Desde hace 11 años el Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE), de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, se dedica a “darle destino a los bienes improductivos de estas tres dependencias y otras 50 estatales y municipales”, dijo el director corporativo de Comercialización y Mercadotecnia del SAE, Javier Dorantes Plascencia.

¿Qué vende?

El SAE recibe los bienes muebles e inmuebles y les da salida a través de tres vías: donaciones a poblaciones vulnerables y afectadas por desastres naturales, destrucción a los productos que atenten los derechos de autor y la venta a los bienes que aún tengan vida útil a través de subastas.

“El 80% de la salida de los bienes se concentra en las ventas públicas mediante subastas presenciales o electrónicas, licitaciones, remate público y adjudicaciones directas”, especificó el directivo.

Las subastas SAE son la vía más común por la cual los clientes finales y mayoristas se acercan a adquirir bienes improductivos del Gobierno, como casas, terrenos, vehículos, yates, joyas, etc. Desde la creación del servicio han participado entre 15,000 y 20,000 clientes, de los cuales al menos 8,000 han comprado alguna vez.

El año pasado, el SAE generó ventas por 30 millones de bienes. En lo que va del primer semestre ha llevado a cabo 18 subastas electrónicas y dos presenciales, en las que se ha ofertado 10 millones de bienes por un valor de 150 millones de pesos.

Este sistema de subastas presencial se basa en un proceso de puja que dura tres días, durante los cuales pueden ofertarse entre 3 o 4 millones de bienes. Las subastas pueden celebrarse tres o cuatro veces al año. Las subastas virtuales son continuas, las de bienes inmuebles duran dos semanas y las de bienes muebles ocho semanas.

Las licitaciones públicas se hacen a sobre cerrado y de manera presencial. “Varias personas se reúnen frente a una mesa donde se colocan las ofertas, éstas son abiertas frente a un notario que da fe y legalidad de que el proceso sea transparente”, describió Javier Dorantes.

El proceso es tan “escrupuloso, obsesivo y puede caer en exagerado”, aceptó el experto, al grado que quienes intervienen en la apertura de los sobres visten camisas con manga corta, hay cámaras de video y testimonio de audio que permite que el proceso sea transparente.

El dinero que se obtiene de las subas y licitaciones es para las dependencias dueñas de los bienes y el SAE les cobra una comisión si se logra la venta.

Cuando un cliente adquiere activos fijos como maquinaria, propiedades o vehículos nuevos o usados, tiene la ventaja de poder deducirlos durante los cinco años siguientes.

“La depreciación de los activos se registra como gastos de operación en los ingresos que haya obtenido la persona moral o física, de esta manera quedarán menos utilidades a gravar con el ISR”, explicó el catedrático Raymundo Tenorio.

¿Quién participa?

Quienes deseen participar en una licitación o subasta del Gobierno tienen acceso a los documentos y la información de los bienes antes de adquirirlos.

“No damos garantía de que funcionen bien o por largo tiempo, además el costo de traslado si se trata de maquinaria o vehículos  no lo cubre el SAE, asimismo los trámites inconclusos de las propiedades y terrenos se transfieren a quien los compró”, aclaró Dorantes.

Para participar en las subastas, los interesados deberán pagar por las bases de inscripción. Las subastas electrónicas no tienen costo, pero si se lleva de manera presencial deberán pagar 500 o 1,500 pesos si se trata de una licitación pública. “Esta cuota incluye los costos de realización del evento”, especificó el funcionario del SAE.

Además tendrá que dar una garantía de seriedad que indica que se compromete con la compra. Para los bienes inmuebles será del 10% de la propiedad. “Si no gana, la garantía se le devuelve y sí es el ganador ese dinero se le tomará a cuenta de su compra”, comentó Javier Dorantes.

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Las garantías de cumplimiento de pago solo las dará quien haya ganado la oferta. En este caso, el dinero que se había dado como garantía de seriedad pasa a garantizar el pago.

El SAE quiere incrementar su número de clientes hasta un 15 %o 20% en lo que resta del año, por lo que apostará a generar más subastas en línea, que en promedio reciben entre 2,000 y 3,000 ofertas por evento, mientras que a las presenciales asisten hasta 400 personas.

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