John Kerry, el excandidato presidencial experto en política exterior

El senador perteneció a la Comisión de Relaciones Exteriores cerca de 30 años y conoce el Medio Oriente, un área clave para EU
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Autor: Elise Labott y Jill Dougherty | Otra fuente: CNN

El senador John Kerry, a quien el presidente Barack Obama eligió para reemplazar a Hillary Clinton en la Secretaría de Estado, llegará al cargo con un panorama de crisis de política exterior, desde la guerra civil en Siria, las actividades nucleares de Corea del Norte, hasta las diferencias con Irán por su programa nuclear. 

El sustituto de Clinton tiene muchas expectativas por cumplir. Ella no solo ha sido la integrante más popular del gabinete del presidente durante los últimos cuatro años; tiene estatus de celebridad y se ganó el respeto de casi cada lugar que visitó.

Pero como miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado desde hace casi 30 años y ante sus últimos cuatro años como presidente, Kerry es una figura muy respetada en el escenario mundial. Aunque Obama no es cercano a varios líderes globales, las relaciones de Kerry con muchos jefes de Estado podrían servirle en su papel como el diplomático de más alto nivel en el país. 

Kerry (Denver, Colorado, 1943) está casado con Teresa Heinz y es doctor en Derecho. Como su faceta política, su vida personal también tiene un carácter internacional. Creció en el extranjero, vivió en Berlín y a los 11 años fue inscrito en un internado en Suiza. Tras su servicio militar en Vietnam, se volvió líder del grupo Veteranos de Vietnam en Contra de la Guerra (VVAW, por sus siglas en inglés).

Después de su etapa como abogado, alcanzó su primer puesto político en 1982 como vicegobernador de Massachusetts. Dos años más tarde, es elegido para el Senado de Estados Unidos por los demócratas, cargo que renovó hasta que en 2003 anunció su candidatura a la presidencia por los demócratas. George W. Bush le arrebató la contienda por una diferencia de 40 votos electorales.

En 2008, apoyó a Obama para su elección como presidente. Ese mismo año, logró un quinto periodo en el Senado, del que es el actual presidente del Comité de Relaciones Exteriores.

Kerry no es ajeno a la diplomacia y con frecuencia viaja al extranjero en representación del gobierno de Obama como mediador. Kerry convenció al presidente afgano, Hamid Karzai, de aceptar una segunda vuelta electoral en 2009, y viajó a Pakistán tras varios incidentes, incluido el ataque en el que murió el líder de al Qaeda, Osama bin Laden.   

"Hay muy pocas personas con más experiencia en un periodo de tiempo más largo", dice Nicholas Burns, exembajador de carrera que ha servido a todos los secretarios de Estado desde Warren Christopher. También fue subsecretario de asuntos políticos con Condoleezza Rice.

"Realmente necesitamos a alguien que sea una persona con una enorme gama de habilidades políticas, con una gran reserva de conocimientos", dijo Burns en una entrevista. "Se necesita a alguien que pueda taladrar varias capas de profundidad en temas de política exterior."

Al igual que Obama, Kerry ve el beneficio de llegar a adversarios, como Irán y Siria, y darles la oportunidad de negociar. En un momento dado, incluso encabezó los esfuerzos para acercarse al presidente sirio, Bachar al Asad, antes de que el gobierno sirio realizara medidas represivas contra los manifestantes. Sin embargo, también ha pedido armar a la oposición y ataques aéreos por parte de la OTAN, a lo cual Obama se ha resistido.  

La tarea en Medio Oriente

Seguramente, la Secretaría dedicará mucho tiempo al Medio Oriente. Además de ayudar a la transición política en Siria, Estados Unidos debe manejar el caos en Egipto y el resto del norte de África, al mismo tiempo que negocie un acuerdo nuclear con Irán y reanime el proceso de paz en la región. 

Kerry conoce bien el Medio Oriente y a muchos de sus protagonistas. Algunos dicen que como secretario de Estado jugaría un papel importante para la reorganización política en la zona y la resolución de algunos de los problemas intratables, incluido el proceso de paz.

También tiene un especial interés en el cambio climático y la energía, y las fuentes dicen que probablemente dará atención especial a estas cuestiones. Su esposa, Teresa Heinz Kerry, ha utilizado parte de su fortuna a apoyar a grupos ecologistas.

Quienes lo conocen describen a Kerry como alguien muy hábil con temas que le interesan. Se sumerge e intenta comprender los matices, lo que frecuentemente conduce a una tendencia a buscar soluciones. Pero parte de ser secretario de Estado implica gestionar una dependencia de más de 6,000 personas y cientos de puestos diplomáticos a todo el mundo.

Se ha hablado mucho de cómo la relación de Kerry con el presidente podría afectar a su eficacia como secretario de Estado. Mientras que Susan Rice, quien a principios de esta semana retiró su nombre de la contienda, era considerada una de las más cercanas colaboradoras del presidente Obama. Ella comparte, e incluso quizá formó, su visión del mundo.

Kerry no es percibido como una influencia en Obama, pero ha estado presente en los momentos clave de su ascenso. Como senador estuvo a su lado en la Comisión de Relaciones Exteriores y cuando él fue candidato presidencial, en 2004, le dio al joven legislador una plataforma que lo lanzó a la escena nacional cuando le pidieron que hablara en la Convención Nacional Demócrata.

En estas elecciones, Kerry también ayudó a la preparación de Obama para sus debates con Mitt Romney y ofreció argumentos fuertes en política exterior en la administración para el discurso en la convención en septiembre.

¿Posturas opuestas?

Al igual que Clinton, Kerry no tiene una relación estrecha con el presidente, y su influencia en la formación y configuración de la política exterior de Estados Unidos no estaría clara. Ambos tienen sus diferencias en política exterior, como sus posturas sobre Siria, pero en cierta forma podría ser una ventaja. A pesar de la falta de claridad en este aspecto, Kerry podría estar dispuesto a desafiar al presidente y presentar puntos de vista alternativos de una manera como Susan Rice no lo habría hecho.

Obama es considerado un presidente al que le gusta conducir la política exterior por sí mismo, y la Casa Blanca juega un papel importante tanto en su concepción y ejecución. Si el presidente elige a Kerry, habrá una pregunta persistente sobre si fortalecerá a su secretario de Estado en las zonas importantes. 

Aaron David Miller, un experto en Medio Oriente del Centro Wilson, cita a legendarios exsecretarios como Henry Kissinger, James Baker y George Schultz como diplomáticos que tenían facultades para crear las políticas de sus presidentes e implementarlas. 

"Creo que eso hará la diferencia entre para que John Kerry sea un buen secretario de Estado y... realmente ser consecuente, si no es que un gran secretario de Estado", dijo Miller.

Mientras que la derrota en la elección presidencial de 2004 lo afectó durante años, al fin lo ha superado y está dispuesto a servir a las órdenes de un presidente y no como presidente. Amigos y colegas dicen que podría ver el cargo como una oportunidad de esculpir un nicho influyente para sí en la administración y un lugar para sí mismo en la historia.

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