¿Cómo se convirtió Luther King en un hombre negro enojado?

La carta que el activista escribió desde prisión refleja el sentimiento de rechazo que adquirió contra la población blanca, según analistas
Martin Luther King  Martin Luther King
Autor: John Blake
(Reuters) -

Para el momento en que Clarence Jones lo encontró, el reverendo Martin Luther King Jr. estaba en mal estado.

Se encontraba sin afeitar, sucio y abatido. King había pasado varios días en confinamiento solitario sin un colchón en una celda obscura y sucia en Birmingham, Alabama.

“Llévate esto de aquí”, susurró King tomando el cinturón de Jones e introduciendo en sus pantalones una bola de periódicos y papel sanitario.

Jones, abogado de King se preguntó si había comenzado a volverse loco. No prestó atención a lo que le había dado: eran sólo garabatos de palabras anotadas en pedazos de papel. “No fue hasta cinco días después que leí una copia mimeografiada de la carta”, dijo Jones. “Para ser honestos, estaba más preocupado por la fianza, que por lo que él había escrito”.

Desde entonces, millones de personas han leído la carta que en un principio Jones ignoró. En la conmemoración del 50 aniversario de la Carta de King desde la Cárcel de Birmingham, el documento se convertido en una epístola estadounidense. Se considera un clásico de la defensa de la desobediencia civil.

Pero aquellos que consideran la carta de King solo como un esbozo de la resistencia pacífica cometen el mismo error que el abogado de King: no logran observar lo especial de algo que está frente a sus ojos, dicen algunos expertos en King.

La carta es una fotografía íntima de un King que la mayoría de las personas no conoce: un hombre negro enojado que en algún momento odió a los blancos y, de acuerdo con un académico, era más peligroso que Malcolm X, un hombre al que King admiraba.

“Antes que cualquier otra cosa, la carta es el clamor de dolor, enojo y desafío de un hombre negro”, dice John Rieder, autor del libro Gospel of Freedom, recientemente publicado y que es un retrato de un “hombre furioso que dice la verdad”, revelado en la clásica carta de King.

La raza de King, su feroz orgullo racial, su distintiva fe cristiana negra y la creencia de que la mayoría de los blancos eran “racistas inconscientes” se aprecian claramente en esta carta, dicen los académicos. El enojo expresado en la carta de King fue más prominente en los discursos que leyó hasta, literalmente, sus últimas horas, dice Rieder.

“Si hubiera existido YouTube en 1968 y algunos de los sermones de King hubieran sido capturados, se le hubiera considerado como un “Jeremías Wright”, dice Rieder, invocando el nombre del apasionado expastor del presidente Obama.

Rieder habla de la naturaleza dual de King: el “King híbrido”, de maneras refinadas y profesionales y el privado, e incluso el King sarcástico toman turnos como protagonistas de la carta.

Entre amigos de confianza, King era un hombre que fumaba, hacía que la gente se carcajeara con sus caracterizaciones de predicadores negros pomposos y en alguna ocasión dio por terminada una junta de manera abrupta para dirigirse a un concierto diciendo, “Lo siento, muchachos, James Brown canta hoy. Me voy”.

“King era un gruñón”, dice Rieder, profesor de Sociología en el Barnard College en Nueva York, quien pasó una década escuchando las grabaciones públicas y privadas de King. Rieder también escribió The Word of the Lord is Upon Me, libro que revela las discusiones tras bambalinas de King con sus amigos y colegas.

Aun así, el “King híbrido”, el hombre que nunca apoyó el separatismo negro y que nunca abandonó el pacifismo, es igual de auténtico, dice Rieder, y su pasión moral ha inspirado al activismo pacifista alrededor del mundo.

“Las palabras de King, el levantamiento en contra de los que dicen a los oprimidos que ‘esperen a que llegue un momento más adecuado…’, han resonado entre los que luchan por la libertad mucho después de que la “Carta” se escribió”, escribe Rieder en Gospel of Freedom.

Jones, el abogado que extrajo a escondidas la carta de King, dejó de cuestionar la estabilidad emocional de King después de sentarse a leer una versión mecanografiada de las notas del activista.

Jones había entregado las notas a una secretaria de 17 años de la Southern Christian Leadership Conference, organización que King encabezaba. La secretaria descifró los garabatos de King y alaboró la versión escrita (ella se quejaba de que King podía predicar muy bien, pero sus notas escritas a mano eran difíciles de seguir).

“Cuando la leí, dije, ‘Oh Dios mío, es una obra maestra”, dijo Jones, autor del libro publicado en 2011 Behind the Dream: The Making of the Speech that Transformed America.

“No había libro alguno sobre él. Todo salió de su mente. Con todo respeto para muchas cosas que ha escrito, incluyendo el discurso I have a dream (Tengo un sueño), la carta es uno (de los ejemplos) de literatura más profundos escritos en el siglo XX”, dice Jones, quien ayudó a King a escribir el histórico discurso. En la actualidad, Jones es profesor visitante en el Instituto de Educación e Investigación Martin Luther King Jr de la Universidad de Stanford en California.

En el verano de 1963, la carta comenzó a ganar fuerza y apareció en las revistas Christian Century, Atlantic Monthly y Saturday Evening Post. Rieder dice que logró su máxima audiencia al ser incluida como capítulo del popular libro de King Why We Can’t Waitpublicado en 1964.

Los clérigos a quienes King hizo referencia en la carta manifestaron opiniones encontradas, escribió Rieder en su libro. Algunos pensaban que empeoró las tensiones raciales, mientras que otro la llamó un “documento violento” y se quejó de haber recibido cartas a lo largo de su vida en las que le preguntaban si continuaba siendo un fanático.

King, al borde

La carta fue escrita en un momento en el que King sintió que había fracasado.

King y otros habían organizado una protesta masiva en una de la ciudades segregacionistas más violentas del sur. El Ku Klux Klan local era uno de los más violentos de la nación y se había infiltrado en la policía. Se sospechaba que el KKK había participado en tantos ataques con bomba en la comunidad negra de Birmingham que la ciudad fue llamada “Bombingham” (cinco meses después de la carta de King cuatro jóvenes negras murieron por un ataque con bomba en una iglesia negra en Birmingham).

Sin embargo, las protestas perdieron fuerza debido a que los activistas no pudieron convocar a suficientes participantes y se quedaron sin dinero para pagar las fianzas de los que habían sido arrestados. King decidió que necesitaba hacer algo dramático. Provocó su propio arresto encabezando una manifestación el 12 de abril de 1963, viernes santo.

La audacia de King pudo haber sido ocasionada por eventos que sucedieron fuera de Birmingham. Se había convertido en una figura nacional ocho años antes, después de haber encabezado el exitoso boicot de autobuses en Montgomery, Alabama, por el que Rosa Parks se hizo famosa. Sin embargo, no había tenido victorias importantes desde entonces y una nueva generación de activistas (manifestantes pasivos y Freedom Riders) habían acaparado los titulares y cuestionado la dureza de King.

“Le habían quitado la iniciativa a King”, dice Clayborne Carson, editor de la obra en varios volúmenes The Papers of Martin Luther King Jr., una de las colecciones más completas de los discursos y escritos de King. La difunta viuda de King, Coretta Scott King, eligió a Carson para editar los documentos.

“Casi nada de lo que sucedía tenía que ver con King”, dice Carson, director del Instituto King en Stanford. “King necesitaba una victoria desesperadamente”.

La desesperación de King se agudizó después de que fue puesto en confinamiento solitario en la prisión de Birmingham. Detestaba estar solo. Dependía de la compañía de las personas como apoyo emocional tras sus numerosos arrestos. También había sido marcado por una experiencia previa cuando fue encarcelado en una prisión aislada en una región rural de Georgia, donde King pensó que lo iban a matar.

De la misma manera, la propia comunidad de King prácticamente lo había aislado. Solo cinco iglesias de Birmingham permitían a King utilizar sus instalaciones para realizar reuniones masivas. El resto no quería saber nada de King, dice Rieder.

Deprimido, enojado y solo en la cárcel, King leyó un anuncio que ocho clérigos moderados blancos habían publicado en un periódico de Birmingham. King había recibido el periódico a escondidas. En el anuncio, los clérigos calificaban a King como un agitador externo, un delincuente y le aconsejaban que esperara.

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