Cuba y EU restablecen la diplomacia con la reapertura de embajadas

La reapertura de sedes diplomáticas marca un día histórico en 50 años de enemistad entre los países vecinos
EU y Cuba, una historia de 'luces y sombras'
Autor: Patrick Oppmann
(Reuters) -

Un vestigio amargo de la guerra fría se deslizó a los libros de historia a las 00:01 horas de este lunes, cuando se restablecieron las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba.

Por primera vez desde la ruptura de los lazos en 1961, se volvieron a abrir embajadas en sus respectivas capitales.

El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, viajó a la Embajada de Cuba en Washington para elevar la bandera de su país, un evento que congregó a decenas de personas en la capital de Estados Unidos que se mostraban jubilosos por el suceso.

Una delegación cubana de diplomáticos, artistas y veteranos de la revolución estaban en el lugar para conmemorar el gran avance, con cerca de 500 invitados y, seguramente, unos mojitos para la celebración, o shots de ron Havana Club.

Los diplomáticos estadounidenses en La Habana han preparado todo, como las nuevas tarjetas de visita para la embajada.

Pero las fiestas y el izamiento de la bandera tendrán que esperar a la visita del secretario de Estado, John Kerry —el funcionario de más alto nivel de Estados Unidos en Cuba desde la revolución de 1959—, quien visitará la isla para hacerlo el 14 de agosto.

A partir de este lunes, según funcionarios estadounidenses, el gobierno cubano suavizará algunos temas de seguridad que había rodeado a la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, y ya no registrará los nombres de los cubanos que entran al edificio.

Los jefes de sus respectivas Secciones de Intereses de Cuba y Estados Unidos se convertirán en encargados de negocios hasta que los embajadores sean nombrados.

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Superar la enemistad

"Una nueva larga y compleja era comienza en el camino hacia la normalización", dijo el presidente cubano Raúl Castro en un discurso televisado la semana pasada para el pueblo cubano. "Lo que requerirá la voluntad de encontrar soluciones a los problemas que se han acumulado durante más de cinco décadas y que han lastimado los lazos entre nuestras naciones y pueblos".

Si alguna vez hubo dos países que necesitan de una "nueva etapa" en sus relaciones, son Cuba y Estados Unidos.

Washington y La Habana rompieron en 1961 cuando el líder cubano Fidel Castro amenazó con expulsar a los diplomáticos estadounidenses por entrometerse en los asuntos cubanos.

Estados Unidos perdió bienes con la expropiación del gobierno cubano, que también hizo ejecuciones sumarias de funcionarios del régimen de Fulgencio Batista, el cual fue derrocado por el gobierno de Castro.

"Hay un límite a lo que el mismo Estados Unidos puede soportar. Ahora se ha alcanzado ese límite", dijo el presidente Dwight D. Eisenhower, al anunciar la ruptura.

Diplomáticos suizos se hicieron cargo del mantenimiento de la embajada de Estados Unidos y de la residencia del embajador en La Habana.

La fallida invasión apoyada por Estados Unidos en la Bahía de Cochinos, luego de la declaración de Fidel Castro de que su revolución era socialista, siguió a planes de la CIA para asesinar a Castro, y la crisis de los misiles de Cuba envenenó aún más los asuntos en las décadas que siguieron.

Pero en 1977, durante un breve período de mejora de las relaciones en la administración Carter, Cuba y Estados Unidos abrieron Secciones de Intereses en sus antiguas embajadas.

Un escalón por debajo de las embajadas, las Secciones de Intereses permitieron a los enemigos de la Guerra Fría tener relaciones diplomáticas sin restaurar oficialmente las relaciones.

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Bajo perfil en Cuba

Los diplomáticos que regresan a la antigua embajada de Estados Unidos en La Habana encontraron años de polvo acumulado en los muebles y calendarios de 1961 todavía en las paredes.

Desde que Estados Unidos no pudo izar la bandera o nombrar a un embajador en La Habana, no había signos evidentes de una gran presencia diplomática de Estados Unidos en el régimen comunista de Cuba.

"La mayoría de los estadounidenses que visitan Cuba parecen pensar que no hay relación, pues hay solo una pequeña habitación en la Embajada de Suiza. Y cada día pasan por la antigua embajada, pero no saben que hay una embajada porque no hay bandera", dijo Vicki Huddleston, quien era la jefa de la Sección de Intereses entre 1999 y 2002.

Con 51 estadounidenses y 300 empleados cubanos, la Sección de Intereses de Estados Unidos es una de las mayores misiones diplomáticas de cualquier país en Cuba.

Pero en lugar de mejorar las relaciones con Cuba, la Sección de Intereses sirve a menudo como un pararrayos para la confrontación.

El gobierno cubano ha pegado propaganda en todo el edificio, incluyendo un signo icónico que mostraba a un revolucionario contra una caricatura del Tío Sam que dice: "Señores imperialistas ¡no les tenemos absolutamente ningún miedo!”.

Fidel Castro ha calificado a la Sección como "un nido de espías" y lideró marchas con cientos de miles de seguidores para protestar contra las políticas estadounidenses.

Las tarántulas en los lugares más raros

La inteligencia cubana mantiene una estrecha vigilancia sobre los vaivenes de los diplomáticos estadounidenses.

"Tenían de 3,000 a 4,000 personas que fueron identificadas como de nuestro personal, tratando de reclutarlos o para acosarnos", dijo James Cason, el jefe estadounidense de la Sección de Intereses de 2002 a 2005.

"Entraban a sus casas y hacían cosas para mostrar que tenían el control de su existencia. En mis días, si ellos sabían que no te gustaban las arañas, encontrarías una tarántula paseando por tu habitación”.

Diplomáticos cubanos que prestan servicios en Estados Unidos se quejaron del acoso similar en manos de los estadounidenses.

A veces, la intimidación fue contraproducente, como cuando Huddleston fue informado de que su perro afgano, llamado Habana, ya no podía participar espectáculos con perros locales.

"Usted ha sido expulsado del club del perro debido a las políticas de su país y de sus acciones", dijo Huddleston al leer la carta de exclusión.

Pero la publicidad negativa sobre el incidente llevó a los funcionarios cubanos a declarar que todo había sido un error, ya que el perro realmente pertenecía al marido de Huddleston.

"Los cubanos estaban muy avergonzados", dijo Huddleston. "Fidel dijo que le daría al perro de mi marido el perdón".

A veces era Estados Unidos el que provocaba incidentes diplomáticos, como en 2006, cuando los diplomáticos instalaron un letrero electrónico en la planta superior de la Sección de Intereses para mostrar la información que el gobierno cubano no quería que se informara.

"Decidimos hablar sobre las cabezas del régimen al poner el cartel en movimiento en la planta superior de nuestras ventanas", dijo Cason. "Y un día, para sorpresa del régimen, comenzamos con 'Pueblo de Cuba, ¿cómo es nosotros podemos ir a sus hoteles y ustedes no?'"

El gobierno cubano respondió al erigir un "bosque" de 138 postes con la bandera cubana para bloquear los mensajes ofensivos estadounidenses. Finalmente, tanto el letrero como las banderas bajaron.

"Tenemos una relación formal"

A pesar de los enfrentamientos que a menudo acapararon los titulares, en los últimos años Estados Unidos y Cuba han incrementado silenciosamente la cooperación en la lucha contra el tráfico de drogas, la inmigración y la protección del medio ambiente.

Trabajar juntos en áreas de interés mutuo solo es probable con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, dijo John Caulfield, jefe de la Sección de Intereses de 2011 a 2014.

"Como una Sección de Intereses, éramos algo radioactivos para los cubanos", dijo Caulfield. "Esta es una señal de que Cuba y todos los cubanos que, incluso si no tenemos una relación normal, tenemos una relación formal".

Caulfield dijo que durante sus últimos años en Cuba, el deshielo de las relaciones ya estaba en marcha, aunque en su tiempo en La Habana no estuvo exenta de intrigas.

A pesar de la prohibición de izar la bandera estadounidense en la Sección de Intereses, Caulfield dijo que su personal le hizo entrega de un regalo inolvidable y clandestino cuando terminó su encargo.

"Me dieron una bandera que habían logrado colar en medio de la noche y me la dieron como regalo de despedida, y me gustó mucho el gesto", dijo Caulfield.

Pronto Estados Unidos por primera vez en 54 años de nuevo izará su bandera en La Habana para que todos la vean. 

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