Desaparece la SSP y Genaro García Luna pierde su proyecto en seguridad

El secretario de Seguridad Pública dedicó seis años a fortalecer una instancia federal que con Peña podría quedar fuera del gabinete
Autor: Tania L. Montalvo | Otra fuente: CNNMéxico

El día en que el presidente electo, Enrique Peña Nieto, presentaba una propuesta para desaparecer a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), su titular, Genaro García Luna, recibía un reconocimiento por ser “uno de los pilares fundamentales” en la construcción de esa instancia, pero también la noticia de que podría quedarse sin el proyecto que hizo crecer en los últimos seis años.  

Cuando Felipe Calderón tomó posesión como presidente de México en diciembre de 2006, encomendó a García Luna la misión de cumplir con el Programa Sectorial de Seguridad Pública, crear un “nuevo modelo de actuación policial” y hacerse cargo de la “base de la Estrategia Nacional de Prevención del Delito y Combate a la Delincuencia” desde la SSP.

Durante los siguientes seis años, García Luna estuvo al frente de uno de los proyectos más importantes del gobierno de Calderón que consistió en la creación e implementación de políticas de seguridad pública, prevención del delito y combate al crimen organizado; pero también del ordenamiento del sistema penitenciario, la profesionalización de la Policía Federal y la creación de un programa policial basado en investigación científica y uso de tecnología.

Para cumplir con esas funciones, la SSP fue la secretaría de Estado con la mayor tasa de crecimiento anual promedio, con 10%, seguido por Educación con el 4%, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

La tarea como secretario de seguridad ha sido una experiencia de “mucho orgullo, de mucha pasión, de mucha entrega”, dijo García Luna este miércoles durante la Entrega de Premios Estimulación y Reconocimientos Civiles 2012, y señaló a la Policía Federal como la instancia que permite que México tenga “capacidades muy superiores en materia de seguridad” en comparación con otros sexenios.

En el mandato de Ernesto Zedillo (1994-2000) se creó el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), con el que se buscó crear una policía "profesional y confiable a nivel nacional".

La labor la continuó el primer presidente emanado del Partido Acción Nacional (PAN), Vicente Fox, quitando a la Secretaría de Gobernación (Segob) las facultades sobre la seguridad pública y sobre la recién creada Policía Federal Preventiva (PFP) que integró a los cuerpos policiales de Migración, Fiscal Federal y Federal de Caminos.

Felipe Calderón, también del PAN, mantuvo con García Luna al frente, el proyecto de tener una instancia enfocada a la seguridad que nada tuviera que ver con Gobernación. Además de quintuplicar el número de policías adscritos a la SSP, se impulsó dentro de lo que llamó “el nuevo modelo de operación policial” la creación de Plataforma México para generar “inteligencia contra el delito”.

Sin embargo, todo lo anterior no fue suficiente para que el priista Enrique Peña Nieto, considerara apropiado para la seguridad del país mantener a la SSP como una secretaria de Estado.

Manlio Fabio Beltrones, coordinador de los diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI), recibió este miércoles del presidente electo la iniciativa para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, con la que se busca la desaparición de la SSP para regresar al modelo en el que la Secretaría de Gobernación tiene a su cargo todas las labores de seguridad y policiales en el país.

García Luna, entre denuncias y reconocimientos

En mayo de 2011, en una de las mayores marchas contra la Estrategia de Seguridad del gobierno federal actual, el poeta Javier Sicilia pidió a Calderón la renuncia de Genaro García Luna.

Ante 100,000 personas que lo acompañaron en lo que se llamó la Marcha por la Paz y la Justicia, Sicilia dijo al presidente mexicano que una prueba de haber escuchado el lamento de las víctimas de la violencia, era la renuncia de su secretario de Seguridad.

La dimisión no llegó, pero sí una defensa de parte del gobierno federal que lo reconoció como una “pieza clave” en el combate al crimen organizado y uno de los principales impulsores de la “formación de una policía civil, profesional apegada a la ley, bien equipada y con las capacidades de inteligencia que garanticen la seguridad de la población”.

La defensa también vino de la sociedad civil, Isabel Miranda de Wallace de Alto al Secuestro; María Elena Morera de Causa en Común y Alejandro Martí de México SOS; quienes no coincidieron con el líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD).

Los tres activistas sociales, miembros de la junta de Gobierno de ProVíctima —instancia que creó Calderón para atender a las víctimas de la violencia y que fue rechazada por el MPJD—, han defendido la labor de García Luna en el combate a delitos como el secuestro y la extorsión.

También en mayo de 2011, el gobierno de Colombia premió a García Luna con la Medalla al Mérito, categoría Excepcional, por su apoyo a la Policía Nacional de ese país sudamericano. El presidente Juan Manuel Santos dijo entonces que el titular de la SSP era un pilar en la lucha que “con valor y contundencia” México tenía contra los cárteles de la droga.

Los casos polémicos

La gestión de García Luna no ha estado exenta de escándalos. El último se dio cuando el 24 de agosto pasado, agentes dispararon contra un vehículo diplomático en el que viajaban dos funcionarios del gobierno de Estados Unidos y un elemento de la Secretaría de Marina, por ese caso han sido consignados 14 agentes y un inspector de la Policía Federal.

Apenas dos meses antes, policías federales que eran investigados por presuntos vínculos con el narcotráfico asesinaron a tres de sus compañeros que lideraban una operación para detenerlos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

En octubre de 2011, Genaro García Luna se convirtió —tras la reforma en materia de Derechos Humanos­— en el primer secretario de Estado en ser llamado a comparecer ante el Senado por rechazar recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

En ese año, esa Comisión recibió 767 quejas por presuntos abusos de la policía federal por retenciones ilegales, desaparición forzada o abuso de autoridad.

Pero además, el secretario de Seguridad Pública tuvo que enfrentar las críticas por el caso de la francesa Florence Cassez.

En diciembre de 2005, cuando García Luna era titular de la Agencia Federal de Investigación (AFI), se confirmó que se realizó un montaje para medios de comunicación sobre la detención de Cassez, acusada de secuestro.

La defensa del caso lo acusó de planear el montaje y por ende, violar los derechos humanos de la francesa que siempre se ha declarado inocente.

Independientemente de todo lo anterior, Genaro García Luna es uno de los seis secretarios de Estado que permanecieron en el cargo durante todo el sexenio desde que fueron nombrados por Felipe Calderón, pese a que fue señalado por organizaciones civiles como uno de los responsables de la “estrategia fallida” contra la violencia en el país.

Calderón consideró en 2011 que ser parte de la SSP y en particular de la policía federal es un “sacerdocio cívico” del que hay que estar orgulloso, tal cual dijo García Luna a quince días de que el nuevo gobierno, que quiere desaparecer la instancia que encabezó por seis años, tome posesión.

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