Calderón defiende la estrategia en Ciudad Juárez en publicación de Harvard

El expresidente explicó en el 'Latin American Policy Journal' de la institución por qué el programa Todos Somos Juárez fue exitoso
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| Otra fuente: CNNMéxico

Después de que se concretó su incorporación en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard, el expresidente Felipe Calderón publicó un artículo en el Latin American Policy Journal de esa institución en el que defiende la estrategia de su gobierno en Ciudad Juárez, Chihuahua, urbe que registró los niveles más altos de violencia durante el sexenio pasado.

El exmandatario mexicano (2006-2012) escribe en el artículo Todos Somos Juarez: An Innovative Strategy to tackle violence and crime (Una estrategia innovadora para combatir la violencia y el delito), que aunque en el país actualmente se vive una situación compleja de violencia, en algunas ciudades se alcanzaron niveles dramáticos, como ocurrió en la fronteriza Ciudad Juárez.

Basándose en indicadores de homicidios del gobierno federal, Calderón detalla que la violencia se redujo en esa urbe gracias a la estrategia Todos Somos Juárez con la que además de enviar fuerzas federales para "restaurar el orden y proteger a la gente", se dio apoyo a las autoridades locales y se fortaleció el tejido social.

Felipe Calderón indicó en su artículo que Todos Somos Juárez dejó importantes lecciones a los mexicanos como que el problema del crimen tiene diversas causas que deben ser atajadas como son la falta de educación, servicios de salud y oportunidades de empleo.

Entre las causas que llevaron a Juárez a ser una de las ciudades con mayor violencia en el país, Calderón menciona en primer lugar la expansión de los grupos criminales que comenzaron una guerra violenta por controlar la zona debido a su ubicación estratégica para ingresar drogas a Estados Unidos. Además de la pugna entre dos cárteles por el control del mercado, se sumó la diversificación de los crímenes que cometían a extorsión, robo y secuestro.

Otro factor fue control que ejercieron de los cuerpos de seguridad locales; primero, a través de la corrupción, y después a través de amenzas y tener que elegir entre estar en la nómina de los criminales o muertos sin apoyo de sus mandos superiores, lo que dejó a la gente en la indefención ante el crimen.

El tejido social de Ciudad Juárez estaba dañado debido a que al convertirse en una ciudad industrial y con oportunidades de empleo, atrajo a personas de otros estados, y creció 2,3 veces entre 1980 y 2010. Los nuevos habitantes se asentaron en zonas sin la infraestructura necesaria, como servicios de pavimentación, transporte, servicios de salud, educación, infraestructura recreativa para jóvenes, electricidad y agua.

Esto dejó a los jóvenes vulnerables a la creación de bandas. Años antes, dice el expresidente mexicano, Ciudad Juárez ya había enfrentado una crisis social por los asesinatos de decenas de mujeres entre los años 1990 y 2000.

El gobierno federal envió al ejército y a la policía federal para apoyar en las labores de seguridad y mantener el orden público. Aunado a ello, se sumaron esfuerzos por ofrecer becas a los estudiantes, otorgar apoyos sociales a las familias a través del programa Oportunidades y dotar a la ciudad de infraestructura en los servicios de salud, educación y recreación para los jóvenes, todo en el contexto del programa Todos Somos Juárez.

"En febrero de 2012 visité el nuevo centro deportivo en Villas de Salvárcar, un vecindario que había sufrido terribles incidentes por la violencia de pandillas. Ahí, tuve la oportunidad de atestiguar cómo la comunidad había sido profundamente transformada: los jóvenes ahora estaban organizados, no en bandas, sino en ligas de soccer y béisbol. Había ahora una biblioteca comunitaria, en donde leí un cuento con niños. Lo más importante es que la gente de Villas de Salvárcar había recuperado sus espacios públicos", escribe Calderón.

El 31 de enero de 2010, un grupo armado irrumpió en una fiesta de jóvenes en Villas de Savárcar, asesinando a 17 y dejando heridas a otros 12.

"La participación comunitaria es clave para que la política pública sea efectiva", dice el exmandatario mexicano. "Los miembros de la comunidad deben tener un papel prioritario en cualquier programa anticrimen par que sea exitoso (…) Otro hecho importante que debe ser tomado en cuenta que los jóvenes son particularmente vulnerables al crimen y la violencia, ellos deben estar incluidos como jugadores clave", añade.

Los resultados de estas acciones se tradujeron en una disminución de los delitos. En enero de 2010 se registraron 216 delitos en ese mes, en octubre de ese año hubo un pico de 286 casos, y en enero de 2012 los crímenes se redujeron un 71% a 84 homicidios en el mes, de acuerdo con cifras de la entonces Secretaría de Seguridad Pública.

La semana pasada, el gobierno federal reconoció que la política de seguridad de Felipe Calderón rindió frutos y tuvo éxito en urbes como Ciudad Juárez y Tijuana.

Roberto Campa, subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación (Segob) dijo el jueves que en la estrategia del presidente Enrique Peña Nieto es "complicado" replicar la experiencia de Ciudad Juárez, que calificó como un caso "exitoso, pero aislado, inconexo y tardío" que requirió una inversión de al menos 6,000 millones de pesos.

Según Calderón, la distribución de la inversión en Todos Somos Juárez en el periodo 2010-2011 fue 18% para seguridad, 26% para desarrollo social, 27% educación, cultura y deporte, 21% salud; y 8% desarrollo económico y empleo.

La segunda edición del Latin American Policy Journal de la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard se publicará en abril de este año. El expresidente Calderón se incorporó en enero pasado como parte de una estancia académica que durará un año.

La invitación provocó diversas protestas entre activistas, que incluso recolectaron 34,000 firmas para exigir a la Escuela de Gobierno John F. Kennedy revocar la estancia del exmandatario mexicano.

El decano, David T. Ellwood dijo que la invitación a Calderón es parte de una oportunidad para que haya una "discusión rigurosa y un debate activo" entre los estudiantes de Harvard y el expresidente.

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