Trump y la relación México-Estados Unidos: 512 días de deterioro bilateral

Trump terminó su campaña electoral tal como la comenzó: atacando a México ¿el 'supermartes' terminará con el declive bilateral?
Los ataques contra los inmigrantes que llegan a través de la frontera sur a Estados Unidos fue una constante durante toda la campaña del magnate inmobiliario.
Críticas a los mexicanos  Los ataques contra los inmigrantes que llegan a través de la frontera sur a Estados Unidos fue una constante durante toda la campaña del magnate inmobiliario.  (Foto: Fotoarte Expansión)
Armando Talamantes
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Eligió el martes 16 de junio de 2015 para hacer oficial su intención de competir por la presidencia de los Estados Unidos. Escogió cuidadosamente el escenario donde llevaría a cabo el anuncio: su icónica y opulenta Trump Tower, en la Quinta Avenida de Nueva York, símbolo de su éxito empresarial y fama como figura del espectáculo. Y escrupulosamente seleccionó las banderas de su campaña: atacar a México -los inmigrantes y el comercio bilateral- en la posición número uno.

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Desde que Donald Trump reveló sus aspiraciones de llegar a la Casa Blanca, la relación entre México y Estados Unidos entró en una espiral descendente que cumple exactamente 512 días este ‘supermartes’, cuando los votantes decidirán si será él o su rival demócrata, Hillary Clinton, quien despache desde la Oficina Oval durante los siguientes cuatro años.

La relación entre México y Estados Unidos empezó a irse cuesta abajo el mismo día que Donald Trump bajó las escaleras eléctricas en su Trump Tower para anunciar su candidatura. El discurso del candidato terminó este lunes en Michigan tal como comenzó su campaña: criticando a México, prometiendo construir un muro fronterizo para detener la inmigración ilegal, y cuestionando las bondades de la apertura comercial.

Día 1. Al revelar las piezas centrales de su plataforma electoral, Trump lanzó dos de sus principales dardos hacia México: por un lado, amenazó con deportar a millones de migrantes indocumentados y prometió construir un muro en la frontera cuyo costo sería absorbido por su vecino del sur. Por otro lado, amagó con trastocar el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) en beneficio de las empresas y empleos que permanecieran en Estados Unidos.

Apelando a una base de electores insatisfechos con la economía, Trump prometió traer de nueva cuenta los empleos que se habían ido a México o China, y advirtió que impondría aranceles de 35% para las manufacturas que emigraran al sur del Río Bravo. “No son nuestros amigos, créanme. Y nos están matando económicamente”, dijo. Aunque su candidatura no se percibía entonces como una cosa seria, después se supo que las alarmas sonaron desde ese mismo día en Los Pinos.

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Día 52. En su primer debate político contra otros nueve aspirantes el 6 de agosto en Cleveland, Trump reiteró sus críticas y acusó directamente al gobierno de México de enviar a migrantes criminales hacia Estados Unidos. “Nuestros políticos son estúpidos, y el gobierno mexicano es mucho más listo y astuto; envían a los malos para acá porque ellos no quieren lidiar con ellos”. Trump ganaba la opinión pública de cara a las primarias republicanas con márgenes de más de dos dígitos, al tiempo que el sentimiento antiinmigrante era patente en sus eventos.

Día 63. Al calor de la campaña, las amenazas contra empresas que trasladen inversiones de Estados Unidos a México subieron de tono y Trump promovió un boicot. Al hablar el lunes 17 de agosto en Manhattan, el magnate criticó la decisión de Nabisco –la productora de galletas Oreo- por mover empleos e inversiones desde sus líneas de producción en Chicago hacia Salinas Victoria, Nuevo León.

Los reproches contra Nabisco se sumaron a las críticas previas que había hecho contra la armadora de autos Ford, acusándola de llevar inversiones y empleos de un país a otro. “México es la nueva China” dijo después el candidato en el estado de Alabama.

El muro en la frontera entre México y EU, según Hillary Clinton y Donald Trump

Día 266. Conforme Trump vencía a sus contrincantes y se encaminaba a asegurar la nominación republicana, el gobierno mexicano realizó su primer declaración de preocupación. En una entrevista con el diario mexicano Excélsior el lunes 7 de marzo, el presidente Enrique Peña Nieto advirtió que el discurso xenófobo del republicano se asemejaba al de otros líderes fascistas.

“Así llegaron (al poder) Mussolini y Hitler”, dijo Peña. Dos meses después, durante mayo, Trump obtuvo los suficientes delegados para amarrar la nominación, y el partido Republicano lo declaró oficialmente su candidato el 19 de julio.

Día 437. Fechadas el 25 de agosto, el gobierno mexicano envió sendas cartas para invitar a Trump y a Clinton para dialogar (por separado) sobre la relación bilateral. Ella declinó, pero él respondió de inmediato y acudió a Los Pinos el miércoles 31, generando una de las peores crisis políticas que ha sacudido a la administración de Peña Nieto. Instalado ya en sus peores niveles de popularidad, el presidente fue criticado por la opinión pública y la oposición por la invitación y el trato “cuasi-presidencial” que recibió Trump en la residencia oficial.

Peña esperaba suavizar la retórica del multimillonario, pero el discurso no varió ni un ápice y en cambio surgió una guerra pública entre ambos en Twitter a causa de quién pagaría la construcción de un eventual muro fronterizo.

Día 450. La polémica visita provocó el más grande sisma al interior del gabinete de Peña y terminó forzando el 7 de septiembre la renuncia del brazo derecho del presidente, Luis Videgaray, señalado como el autor intelectual del encuentro. Antes de renunciar, el secretario de Hacienda defendía públicamente la decisión de invitar a Trump, argumentando que existe la posibilidad de que, si resulta ganador en los comicios, puede materializar sus amenazas y cancelar unilateralmente el TLC, poniendo en serio peligro la economía mexicana.

“Lo que está pensando el presidente (Peña) es qué puede pasar con México, qué puede pasar con la relación con Estados Unidos, qué puede pasar con todas esas inversiones, esos empleos, si este señor (Trump) llega a ser presidente”, dijo Videgaray.

Día 469. Primer debate presidencial entre Trump y Clinton en la Universidad Hofstra el 26 de septiembre. Primera frase que pronunció Trump durante el encuentro: “Nuestros empleos están abandonando el país. Se están yendo a México”. Su discurso se mantuvo prácticamente igual que cuando arrancó su campaña en la Trump Tower.

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Día 512. En la madrugada del martes 8 de noviembre, cierre de campaña en Michigan, Trump volvió a cuestionar el TLC y volvió a amenazar con imponer aranceles de 35% a las empresas estadounidenses que fabrican sus productos en México y luego importarlos a Estados Unidos.

Este martes hay cita en las urnas. Los estadounidenses elegirán presidente entre Clinton y Trump. Si el republicano gana, el gobierno de Peña deberá enmendar la relación tras la "guerra" desatada en Twitter; si la demócrata resulta triunfadora, el gobierno mexicano también deberá enmendar el gazapo de invitar a Trump a Los Pinos. ¿Terminará el declive?

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