Google y China... ¿qué fue lo que pasó?

Los problemas que enfrentó Google cuando en China sacudieron su ética y sus políticas progresistas; un vistazo a los últimos cinco años de Google en China, y lo que salió mal en el camino.
google china  (Foto: Fortune)
Steven Levy

Los planes para Google.cn estaban en progreso el 7 de mayo de 2005, cuando un correo inesperado llegó a la bandeja de entrada de Eric Schmidt. Provenía de un científico computacional y ejecutivo de Microsoft, llamado Kai-Fu Lee. "Escuché que Google está comenzando su esfuerzo en China", dijo. "Pensé que debías saber que si Google tiene ambiciones fuertes en China, me gustaría hablar contigo". Kai-Fu Lee era un científico computacional de renombre. Ya había trabajado en Apple, que se había vuelto un fenómeno en China. Lee, que creció en Hong Kong y obtuvo su doctorado en Carnegie Mellon; era la personificación de la ‘tortuga marina', un ingeniero nacido en Asia cuyo éxito en Estados Unidos era el preludio de un inicio que le permitió contribuir al camino de China hacia el pináculo de la economía mundial. Quizás era la tortuga marina más famosa de todas. Cientos de miles de personas iban a su sitio web en busca de consejo, como si fuera una combinación entre Warren Buffett, Bill Gates y Abigail Van Buren.

Google reconoció de inmediato que Kai-Fu Lee podía acelerar sus planes para dejar una huella en China. "Todo está en el instante en el que movamos todos los recursos y lo persigamos como lobos", dijo el vicepresidente Jonathan Rosenberg a sus ejecutivos. Entonces, Lee conoció a los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page en Mountain View, California, el 27 de mayo de 2005. La sesión fue un éxito. Lee quedó encantado cuando Sergey, quien había llegado en patineta, le preguntó: "¿te molesta si me estiro?", y comenzó a hacer todo tipo de movimientos mientras le hacía preguntas. Cuando se fueron, Lee escuchó que uno le dijo a otro: "la gente como Kay-Fu aparece todos los días". Cuando Lee regresó a Seattle, lo recibió un gran regalo de Google, que incluía una pelota de básquetbol, una silla y una máquina de chicles con el logo de Google.

Lee renunció a Microsoft el 18 de julio y aceptó la oferta de Google, oficialmente, el día siguiente. Tenía un valor de 13 millones de dólares, incluyendo 2.5 millones como bono de firma. En su sitio web, escrito en chino, Lee dijo que Google lo impresionó con su enfoque fresco a la tecnología y dijo que en China, la juventud, libertad, transparencia y honestidad de sus empleados producirían un milagro. "Tengo el derecho a tomar mi decisión", dijo, "y elijo a Google, elijo a China".

Microsoft de inmediato acusó a Lee de haber violado un acuerdo de no competencia que era parte de su contrato. Pero el 13 de septiembre, el Juez Steven Gonzalez dictaminó que Lee no podía compartir información de propiedad o ayudar a Google en áreas competitivas, como tecnologías de búsqueda y lengua, pero sí podía participar en la planeación y reclutamiento en los esfuerzos de Google en China. Pero las dos compañías llegaron a un acuerdo y las restricciones en las actividades de Lee se levantaron en 2006.

Google.cn fue lanzado el 27 de enero de 2006. Pocos meses después, Google se mudó a sus nuevas oficinas. Ocupó varios pisos de un brillante edificio que parecía estar hecho de enormes bloques de Lego y vidrio. Era una de varias estructuras similares en el Parque Tsinghua Science, en el distrito Hardan al norte de Beijing, el 'Silicon Valley de China'.

Con varios pisos del edificio, las oficinas centrales de Google estaban llenas de lo clásico: pelotas de ejercicio, mesas de futbolito, un gimnasio, sala de masajes, una habitación de karaoke -pues es una actividad recreativa local- y un videojuego Dance Dance Revolution, así como una cafetería con todas las comidas.

Encontrar a los solicitantes no fue un reto. En cuanto se supo que Lee estaría a cargo de Google en China, comenzaron a llegar currículos. Lee hizo un viaje de reclutamiento como si fuera una gira de rock 'n roll, pues los estudiantes 'pirateaban' boletos. El director de ingeniería de Google, Alan Eustace, acompañó a Lee en su viaje y le impresionó la admiración de la gente. Era como un asiático raro de la Beatlemanía. "Hablaba en una universidad y era como un partido de básquetbol, con 2,000 personas en el público. Estaba rodeado de cientos de estudiantes, y la gente se le acercaba sólo para tocarlo", relató.

Las señales de una relación en problemas desde el principio

Google esperaba que su decisión de crear un motor de búsquedas en dominio .cn (uno que siguiera las reglas de censura del gobierno) lo llevara a un nivel de campo. Pero mientras Google lanzaba su dirección web .cn, hubo indicadores de que su compromiso no dejaría satisfecho al gobierno. Hubo arranques sin explicación.

Mientras tanto, el competidor de Google, Baidu, parecía lucir ileso. Y no mucho después de que Google obtuviera su licencia operativa, en diciembre de 2005, los chinos declararon que la licencia ya no era válida, acusando que no quedaba claro si las actividades de Google eran las de un servicio de internet o un portal de noticias. Los extranjeros no podían tener actividades en la segunda. Después, Google comenzó un año y medio de negociaciones para restaurar la licencia. 

Finalmente, Google obtuvo su licencia en junio de 2007. La disputa había sido resuelta en secreto, y el nivel del servicio quedó casi completamente estabilizado. Ese mismo año, Google recibió una valiosa concesión: sólo había que escribir ‘g.cn' para que los usuarios chinos llegaran al sitio de Google. Pero para ese entonces, ya muchos chinos habían calificado a Google como un extranjero no bienvenido con un servicio menos confiable.

Dado que Google tenía una política contra el almacenamiento de información personal dentro de China, para evitar los problemas de que el gobierno pidiera a Google entregar información, no ofreció una gran variedad de servicio clave a los usuarios chinos. No Gmail. No Blogger. No Picasa. Otros servicios fueron alterados drásticamente. YouTube fue bloqueado por completo.

A medida que llegaban los empleados chinos, tomó algo de tiempo para que se ajustaran al estilo de Google. Muchos no se sentían cómodos con la política de que los empleados debían buscar proyectos independientes el 20% del tiempo. Los ingenieros debían escuchar de un ejecutivo de Mountain View que no necesitaban permiso para hacer un proyecto de 20%. Pero la principal preocupación de los ingenieros de Google era el acceso, o la falta de acceso, al código de producción de Google. Google era una compañía colaboradora que quería que sus ingenieros en todo el mundo innovaran en sus productos ya existentes para crear productos nuevos emocionantes. Les dio el poder dándoles acceso a su base de códigos de producción. Sin tal acceso, los ingenieros tenían funciones limitadas.

Pero a diferencia de los empleados de Google en otros lugares, los empleados chinos no tenían tal acceso. Las restricciones limitaban las funciones de los ingenieros, y eso les hacía saber que eran empleados de segunda clase. "Sentí que si no les dábamos acceso, habría un motín", dijo el manager de Google en China, Ben Luk.

Se dijo que los ejecutivos en ingeniería detrás de la política, algunos de ellos con preocupaciones sobre las reglas de la compañía en China, habían creado intencionalmente restricciones rígidas, como una forma de desobediencia corporativa civil contra la cooperación de los empleados con los censores. 

Fiascos de relaciones gubernamentales

El éxito de Google en China dependía, en parte, de tener relaciones con personas clave en el gobierno, para que pudieran navegar por los complejos caminos de la conservación de los valores de Google sin ofender a las autoridades chinas. La primera representante gubernamental de Google era una vicepresidente de Sina, que conocía los caminos de la burocracia China. Pero quizá, como ella no hablaba inglés, no logró apreciar ciertos aspectos desde la perspectiva de Google. Se quejó con un colega de que Google no era flexible con el gobierno y no se esforzaba lo suficiente para complacerlo.

Terminó su estancia cuando Google descubrió que se había tomado la libertad de regalar iPods a funcionarios chinos. Se los había cobrado a Google, y otro ejecutivo había aprobado la venta. En la cultura de negocios de China, este tipo de regalos son rutinarios, pero el acto violaba las políticas de Google, y además era una violación explícita de la Ley de Prácticas de Corrupción en el Extranjero de Estados Unidos.

Google despidió a la representante y al ejecutivo que aprobó el gasto. Cuando fue llamada a la oficina de Kai-Fu Lee para ser despedida, ella no sabía lo que estaba ocurriendo. En Mountain View, esto mostró lo difícil que era la situación de China. Eustace, el ejecutivo de Mountain View que supervisaba a China, recordó el incidente después como "el peor momento en nuestra compañía" y se culpó de no asegurarse de que el representante de Google con el gobierno chino conociera la forma en la que la empresa reaccionaría a tal acto.

Después de la partida de la empleada, Google eligió a un equipo de relaciones de tres personas, todas mujeres, con Julie Zhu a la cabeza, una energética mujer de 30 años. Ella fue contratada directamente por un ministerio gubernamental, en lugar de hacerlo a través del sector comercial.

Zhu logró comunicarse mejor con Mountain View, pero tenía que arreglárselas con los directivos gubernamentales. Llegó una demanda del gobierno para atender 10 puntos; Google solía eliminar siete y esperaba que el compromiso resolviera el problema. En ocasiones, pocos días después Google restauraba silenciosamente ligas que habían sido censuradas. Cada cinco meses, el comité de revisión de políticas de Google en China se reunía para asegurarse de que estuviera filtrando el mínimo de asuntos con los que podía salirse con la suya. Como dice el director de ingeniería de Google China, Jun Liu, era una "trinchera de guerra", pero creía que los continuos problemas de Google eran una prueba de que estaba moviendo la aguja de la democracia en China.

Para todo el progreso, algunos ejecutivos de Google estaban comenzando a pensar que su gran compromiso con China no estaba funcionando. El punto que cambió todo llegó en 2008, el año que China fue anfitrión de los Juegos Olímpicos. Antes de colocarse bajo los reflectores de todo el mundo, China decidió aumentar sus restricciones. Exigió que además de censurar los resultados de .cn, Google debía eliminar ligas desagradables de la versión china de Google.com.

Claro que eso no fue aceptable para Google, pues significaría que estaba actuando como agente de represión para la gente de habla china en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos. Otros motores de búsqueda, incluyendo el de Microsoft, accedieron a dichas exigencias. Pero Google no lo hizo, esperando que después de los Juegos Olímpicos los chinos se retractaran. Pero no lo hicieron. Las exigencias de censura se volvieron más amplias y más frecuentes.

La última opción

En junio surgió un nuevo problema en torno a Google Suggest, una herramienta de búsqueda que ofrecía de inmediato solicitudes de búsqueda completamente desarrolladas cuando los usuarios sólo escribían un par de palabras en la caja de búsqueda. Esta innovación, que se ofreció a nivel global, fue desarrollada por primera vez en China, después de que el equipo de búsqueda de ese país se diera cuenta de que, dadas las dificultades para escribir, los usuarios chinos solían escribir búsquedas con menos caracteres.

Pero las autoridades chinas descubrieron en un alarmante número de instancias que las sugerencias ofrecidas por Google estaban relacionadas a asuntos sexuales. Informaron a Google su molestia citando a Kai-Fu Lee y a otros ejecutivos en un hotel local, donde los representantes de tres ministerios estaban esperándolos con computadoras y un proyector. Cuando todos tomaron asiento, comenzó la función.

Los chinos fueron a la página de Google.cn y escribieron un término vulgar para referirse a los senos. Google Suggest ofrecía ligas con desnudos, y más. Un funcionario escribió la palabra "hijo", y la respuesta llevaba a "amorío entre hijo y madre". Las ligas a este término mostraban pornografía explícita. La mujer que servía el té en la sala de conferencias casi se desmayaba con el espectáculo. La gente de Google intentó explicar que alguien había colocado spam en palabras clave para aumentar artificialmente la popularidad de los sitios sexuales en Google Suggest.

Las autoridades no quedaron impresionadas. "Ya se los habíamos advertido dos veces antes, y ésta es la tercera vez. Así que los vamos a castigar". Para ese entonces, Lee ya había tomado la decisión de dejar Google.

Antes de la navidad de 2009, la directora de seguridad de Google, Heather Adkins, se enteró de que no lograría su objetivo anual de "no ser hackeados". El sistema de monitoreo de Google había detectado una intrusión en el sistema computacional de Google, y parte de la propiedad intelectual más atesorada de Google había sido robada. El hackeo estaba ligado geográficamente a China, y tanto la sofisticación como la naturaleza del ataque apuntaban hacia el gobierno como un instigador o parte del ataque.

"Mientras más sabíamos del hecho, más nos dábamos cuenta de que no era un hackeo clásico, sino que estaban buscando algo. Esto era hackeo con un propósito", dijo el director legal, David Drummond. Mientras el equipo de seguridad de Google seguía investigando, descubrieron consecuencias horrendas. Los hackers habían entrado a las cuentas de Gmail de disidentes chinos y activistas de derechos humanos. Todos sus contactos, planes, y su información más privada había caído en manos de intrusos. Era difícil imaginar que el gobierno chino no los estuviera analizando minuciosamente.

En sólo días, Google había creado la sala de guerra más compleja de su historia, pues todas las instalaciones de Google estaban llenas de ingenieros de seguridad trabajando en el estudio del caso, y los abogados intentaban decidir qué hacer. Mientras tanto, los ejecutivos de Google comenzaron una serie de reuniones para determinar el siguiente paso. La pregunta que discutieron era la misma que habían alegado cinco años antes: ¿qué es lo correcto para hacer en China? Google había esperado originalmente que el gobierno apreciara su compromiso y tolerara la silenciosa presión de Google para relajar el filtro, pero ocurrió lo contrario. Y ahora Google estaba siendo atacado.

Brin se tomó el incidente personal. Algunas personas notaron que estaba mucho menos perturbado por el robo de la propiedad intelectual de Google que por el hecho de que su compañía había sido una herramienta usada para identificar a críticos silenciosos de un gobierno represivo.

Brin quería que el incidente fuera el catalizador de una acción que él y otros habían estado ingeniando desde 2008: Google debería dejar de censurar, y estaba convencido de esto. Tenía el apoyo de algunos ejecutivos que habían trabajado en China en los últimos 10 meses, pero no de todos. Schmidt no estaba convencido. Pero Brin fue categórico: Google estaba siendo atacado por las 'fuerzas del mal' y sus compañeros ejecutivos no lo venían así, sino que apoyaban 'la maldad'.

Escuché de una fuente confiable -pero no de primera mano- que Brin amenazó con renunciar si Google no cambiaba su política. A través de un vocero, Brin no recuerda haber dicho eso, y dijo que la compañía era "su sangre", y era poco probable que hubiera expresado esa intención. Pero sí aceptó que durante muchas horas de debate, presentó el caso de forma apasionada.

Romper lazos y el recuento de los daños

El punto de vista de Brin eventualmente prevaleció. El 10 de enero de 2010, los ejecutivos de Google tomaron una decisión. Page se unió a Brin en la decisión de terminar el experimento de Google con la censura. Schmidt aceptó la decisión. Los observadores dijeron después que este revés tuvo implicaciones para la relación de Schmidt con los fundadores, pero desde que entró a Google, Schmidt había comprendido que su palabra no era la decisiva en la compañía.

La compañía decidió que ya no aplicaría censura ante el gobierno chino.

La noticia llegó a Mountain View como un terremoto. Las reuniones en todo el edificio llegaron a un punto muerto mientras la gente veía en su computadora que Google ya no estaba haciendo el trabajo sucio de la dictadura china. "Creo que toda una generación de googleros recordará dónde estaba cuando apareció la nota en el blog", dice un gestor de productos, Rick Klau.

Para los empleados de Google en China, los días también serán inolvidables. Ninguno había recibido una alerta. Drummond publicó su anunció a las 6 de la mañana, hora de Beijing, y muchos de los googleros en Beijing y Shanghai se enteraron cuando sus colegas frenéticos les avisaron. Los empleados llegaron a la oficina en shock.

Esa tarde, Google dijo a sus empleados que se fueran y les dieron boletos para ir a ver Avatar. Al día siguiente, todos se reunieron en una cafetería para una teleconferencia con Brin y otros ejecutivos, quienes explicaron las acciones de Google. Fue difícil de aceptar. Julie Zhu, la nueva encargada de relaciones gubernamentales con el gobierno, se opuso de forma emocional a sus empleadores, que parecían haber abandonado a los soldados en el teatro de la guerra. Ella dijo que no se debieron haber rendido, que debieron seguir luchando.

Kai-Fu Lee ahora dice que si vemos el comportamiento de China a largo plazo, en 20 o 30 años, queda claro que la tendencia apunta hacia una mayor apertura. El incidente que ocasionó la retirada de Google fue una perturbación en su movimiento, sobre todo porque los líderes chinos habían llegado a su límite.

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"La siguiente generación aparecerá en menos de dos años", dijo. "Son más jóvenes, más progresivos, con una capacitación estadounidense, y muchos de ellos han trabajado en negocios y manejado bancos. Ellos tendrán mayor apertura".

Extracto de In the Plex del escritor de Wired, Steven Levy.

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