Problemas de Yahoo no se van con su CEO

El despido de Carol Bartz parece una jugada atrevida del consejo, criticado por su usual timidez; ese mismo órgano no hizo nada cuando el declive de Yahoo comenzó bajo la dirección de Terry Semel.
carol bartz yahoo  (Foto: AP)
Miguel Helft*

Allá por junio de 2007, Yahoo parecía ir a la deriva. Su negocio decaía, la moral era baja y muchos de sus ejecutivos clave abandonaban el barco. Pese a todo, en la reunión anual, el consejo directivo dijo a los accionistas que apoyaba fuertemente a su entonces director ejecutivo, Terry Semel. Una semana más tarde, Semel dejó el cargo de CEO (si bien continuó como presidente no ejecutivo por otros seis meses).

Avancemos ahora cuatro años, a junio de 2011, cuando Yahoo aún intentaba salir del paso y su consejo directivo era incapaz de restaurar el crecimiento o articular una clara visión para el negocio. No obstante, el presidente de Yahoo, Roy Bostock, reafirmó a los accionistas que Carol Bartz, CEO de la empresa, estaba ejecutando un trabajo excepcional. Ahora Bartz ha sido despedida

Las semejanzas entre ambas salidas terminan aquí. Semel renunció, aunque presionado por accionistas descontentos. Bartz fue bruscamente destituida (Bostock incluso se lo comunicó por teléfono). No se lo esperaba; en un correo dirigido al personal de Yahoo que tecleó desde su iPad, ella escribió: "Me entristece mucho comunicarles que el presidente del Consejo acaba de despedirme por teléfono. Ha sido un placer trabajar con todos ustedes y les deseo lo mejor para el futuro".

Su despido representa una audaz e inusual acción acometida por un consejo que ha sido ampliamente criticado por su tibieza y su ineficacia. El mismo consejo que no hizo nada cuando el declive de Yahoo comenzó bajo la dirección de Semel. El mismo consejo que permaneció impasible mientras el sucesor de Semel, Jerry Yang, se oponía a una lucrativa oferta de adquisición presentada por Microsoft, una decisión que para los accionistas fue desastrosa. Luego, tras la renuncia de Yang, ese consejo se cruzó de brazos durante los dos años y medio que Bartz estuvo al timón, a pesar de que los inversionistas estaban cada vez más desanimados.   

Bartz sacudió a la compañía cuando apenas había llegado, se deshizo de negocios que no eran medulares, recortó costos, agilizó operaciones y decidió tercerizar a Microsoft parte de las actividades de búsqueda en Internet. Pero al parecer se le agotaron las ideas para corregir el rumbo de la compañía. Al principio, sus tajantes declaraciones y su lenguaje florido fueron recibidos como un soplo de aire fresco, pero terminaron hartando a los accionistas e incluso a algunos socios comerciales de Yahoo en Asia, con quienes Bartz chocaba reiteradamente.

Cuando Bartz asumió la dirección en enero de 2009, Yahoo enfrentaba varios problemas serios. Perdía cuota en el lucrativo mercado de la publicidad en buscadores (gracias a Google); desperdició oportunidades para comprar a sitios de rápido crecimiento como Facebook y YouTube (que atraían a usuarios jóvenes); su negocio de publicidad con banners, una de las joyas de su corona, estaba sitiado por las redes de publicidad y resentía la crisis económica; la moral entre los empleados era baja y los accionistas, todavía molestos por la fusión fallida con Microsoft, estaban impacientes.

Dos años y medio después, Yahoo enfrenta prácticamente los mismos problemas. Su cuota en el negocio de la publicidad, que constituye su principal fuente de ingresos, ha seguido disminuyendo y no se prevé que la tendencia se revierta pronto. La compañía ya no es vista como una de las mayores innovadoras y el valor de sus acciones bursátiles se ha debilitado. 

¿Cuál es, entonces, el plan de Yahoo? Parece que el consejo no está seguro. Despidió a Bartz sin tener listo a un reemplazo, por lo que nombró como CEO interino al director financiero Tim Morse. En lo que se refiere a estrategia, el consejo designó a un equipo de cinco ejecutivos senior para asistir a Morse en "una revisión estratégica comprehensiva". 

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Yahoo, desde luego, sigue siendo una de las compañías de Internet más valiosas del mundo, cerca de 600 millones de personas usan sus sitios o sus servicios cada mes. Su capitalización de mercado es de más de 16,000 millones de dólares, sin mencionar que sus acciones subieron más de 6% luego del cierre de la Bolsa el martes pasado, una vez que se conoció la noticia del despido de Bartz. 

Yahoo también cuenta con valiosas participaciones en Alibaba Group de China y Yahoo de Japón. Así que podemos esperar que inversionistas y otros asesores visiten las oficinas de la empresa en Sunnyvale, California, para discutir la venta de esos activos. Esa es tal vez la parte más sencilla. Pero al parecer nadie (ciertamente nadie en Yahoo) ha encontrado la forma de detener el prolongado y agonizante ocaso del que alguna vez fuera un gigante de Internet. 

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