Bajará el crecimiento de los proveedores

A pesar del buen humor que reina, las cosas no pintan del todo bien para los proveedores; el enfriamiento de la economía marca cierta cautela para los siguientes meses y tal vez años.
Los proveedores de la industria ven un panorama positivo, pe  (Foto: )
Ángeles Castellano Gutiérrez (con información de Salvador Félix Troche)

Si los proveedores de la industria de la construcción fuesen una empresa que cotiza en bolsa, muy probablemente la calificación de los analistas sería “Estable, pero en observación”. La bonanza de los últimos años en la construcción arrastró a las empresas que les proveen de materiales y servicios. Sin embargo, hay que tomar los nuevos tiempos con cautela. El motor sigue en marcha, pero bajará su velocidad. Si bien no se vienen vacas flacas, las gordas ya se fueron. Podría decirse que las vacas están a dieta. “Si estábamos creciendo al 4% y ahora vamos a crecer a 3% no es tan grave”, dice Carlos Hermosillo, analista de Vector Casa de Bolsa.

El crecimiento ha dado para todos los tipos de materiales. La producción nacional de cemento, por ejemplo, creció 8% en 2006. El concreto premezclado creció a doble dígito. La de acero, se mantuvo en niveles similares a 2005. El PIB mexicano creció 4.8%, mientras que el PIB de la construcción creció en 6.9%, incluyendo a sus proveedores.
Cemex, líder en cemento, tuvo un crecimiento de 10% en sus ventas el segundo trimestre de 2007. Sin duda, el evento más destacable para la industria en este periodo ha sido la compra de la australiana Rinker por parte de Cemex. Tuvo lugar este mismo año. En sí, explica José Coballasi, analista de la calificadora Standard and Poor’s (S&P), el evento no afecta a la industria mexicana, pero sí a su principal empresa, que ahora tendrá una mayor diversidad geográfica de ingresos y un mayor peso en la industria mundial. Con esta compra, Cemex obtendrá 40% de sus ingresos en EU, mientras que México pasa a generar 25%. Para Coballasi no solamente ha sido el evento más significativo del año, sino del último lustro. “Esta compra habla del fortalecimiento a nivel global de un actor mexicano”, explica. La mayor repercusión en la República será un entorno más estable y una mayor optimización de la compañía en costos gracias a un volumen de operación también mayor.

Tianguis de domingo
Si bien el caso más sonado de compras ha sido fuera de las fronteras aztecas, no ha sido el único. Las acereras mexicanas se convirtieron en el objetivo de las firmas más importantes del mundo. La única compañía que sigue en manos nacionales es Altos Hornos de México (AHMSA), y nadie se atreve a asegurar que será por mucho tiempo (ver p. 93).

Más allá de las compras, lo más destacable del año en la casa del acero ha sido su elevado y creciente precio que ha afectado (aunque no de una manera definitiva) a las constructoras. No ha sido un hecho nacional, sino global, en buena medida provocado por el incremento del consumo chino, en plena expansión. En lo que va de 2007 el precio del acero ha crecido casi 20%. El ciclo parece haber llegado a su fin. Los analistas confían en que el precio tienda a estabilizarse en los siguientes años, hasta un nivel de crecimiento en torno a 10% anual.

El tianguis de domingo ha alcanzado a otros rubros, como la cerámica, otro de los grandes beneficiados del boom mexicano de la construcción. Grupo Carso decidió este año deshacerse de Porcelanite, líder del sector, no porque no fuera rentable, sino por no ser estratégico para el conglomerado de Slim. Lo paradójico de la venta estuvo en el comprador, que ha sido uno de sus principales competidores, Lamosa, que a su vez decidió en 2006 la venta de parte de sus activos inmobiliarios para centrarse justamente en los acabados, revestimientos, etc.

En cualquier caso, el campanazo de la loseta estuvo en Interceramic, que en 2006 obtuvo récord de ventas en México, que ha seguido rompiendo en lo que va de 2007. En el año pasado trabajaron a 100% de su capacidad instalada y lograron 465.3 millones de dólares (mdd) de ventas consolidadas, 14.6% más que en 2005.

Y esto, a pesar de que algunos insumos han tenido precios especialmente movidos en el periodo. Es el caso de la energía. Tanto el petróleo como el gas natural han continuado en ascenso, tanto en 2006 como en lo que va de 2007. Los ataques a refinerías y ductos de Pemex ocurridos este año retrasaron a muchos en su producción, como en el caso de Vitro, que tuvo que suspender la producción por un tiempo por la falta de combustible. La excepción ha sido la industria cementera, cada vez menos dependiente de los combustibles fósiles.

Esto no supuso, sin embargo, una fuerte repercusión en la industria de la construcción, ya que suelen negociar precios en periodos más amplios y comprar por volúmenes. A pesar de la resistencia a las adversidades como la fluctuación de los precios de las materias primas, los más agoreros ven en la desaceleración estadounidense un motivo de peligro. Por si acaso, Grupo Financiero IXE advierte que habrá que estar pendiente de algunos elementos: una posible subida de las tasas de interés, el impacto de la reforma fiscal (o su ausencia) y, sobre todo, la dificultad para bursatilizar créditos y el incremento en el costo de financiamiento de las desarrolladoras. Una menor liquidez en los mercados podría afectar a las empresas que se financian a través de la bolsa, aunque es un escenario que pocos dan por probable. De hecho, el informe de IXE concluye: “En un horizonte de mayor plazo, los fundamentos siguen siendo positivos”. Y esto tanto para constructoras como para proveedores.

En cualquier caso, explica Coballasi, de S&P, no será en vivienda sino en infraestructura el sector que mejores números dé a los proveedores de materiales de construcción. Este año la economía, en general, va a crecer menos y, sin embargo, se apoyará fuertemente en esta industria. “No se contempla una reducción abrupta en la dinámica de producción del país”, recoge Bancomer en un informe. Los analistas siguen confiando en que éste será el sexenio de la infraestructura. Las inversiones anunciadas y los primeros pasos de la nueva administración se mantienen en esta línea. “Nosotros continuamos esperando anuncios importantes”, dice Coballasi. “Quizás ahora el crecimiento sea más moderado, pero la expectativa es positiva en el largo plazo”.

El optimismo da para todos. “A pesar de que las perspectivas de crecimiento son poco prometedoras para este año —se explica en un informe de Bancomer—, no esperamos que la desaceleración dure mucho tiempo, ni tampoco que sea muy profunda”.

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