Navíos en desuso: chatarra millonaria

El negocio está en desmantelar barcos obsoletos para vender los metales que los componen. Así funciona la nueva línea de reciclaje del empresario Alberto Garza Santos, el rey de la bas
Con el desguace de este buque inicia operaciones la primera
Silvia Ortiz

Después de 36 años de navegar a través del Pacífico, al servicio de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex),  el buque Mariano Escobedo espera la hora de su muerte anclado en Cayacal, una isla cercana al puerto Lázaro Cárdenas en Michoacán. Este buque tanque de 4,500 toneladas será desmantelado este mes y sus piezas vendidas al mejor postor.

El verdugo de la embarcación es la empresa Reciclajes Ecológicos Marítimos (Ecomar), propiedad de Gen Manejos Integrales (GMI), quien controla 51% de las acciones, y de la estadounidense Enviromental Recycling System (ERS), que posee el 49% restante. Este navío se encontraba en desuso desde hace cuatro años, cuando la paraestatal Pemex lo desincorporó de su flota y lo vendió por 500,000 dólares. Pero a diferencia de otros navíos, el buque tanque Mariano Escobedo no quedará en el olvido, ya que marcará el inicio de las operaciones de la primera terminal de desmantelamiento y reciclaje integral ambiental de embarcaciones en América Latina.

Desmantelar los barcos obsoletos para vender los metales con los que fueron construidos es un negocio que deja importantes ganancias. Sin embargo, en nuestro país nadie había visto su potencial hasta que Promotora Ambiental (PASA), —empresa a la cual pertenece GMI—, decidió incursionar en esta nueva línea de reciclaje.  A finales del 2006, PASA ganó la concesión para construir y operar por 20 años (con opción de prórroga a 10 años más) una terminal en Lázaro Cárdenas, Michoacán, para desmantelar y reciclar navíos.

El proyecto está dividido en tres etapas: en la primera —la cual ya está lista— se invirtieron siete millones de dólares (mdd). La mayor parte de estos recursos provinieron de las ganancias de las principales líneas de  negocios de PASA, como la recolección y administración de residuos (basura) privados, domésticos y petroleros, y el tratamiento de aguas residuales,  entre otros.

En la segunda etapa del proyecto, que comenzará en tres años, se invertirán 23 mdd. En la tercera, que se efectuará en cinco años, la inversión será de 45 mdd.

“Siendo muy conservadores la terminal quedará lista en nueve años pero podría terminarse hasta en cinco”, asegura Joaquín Green Salamanca, quien es gerente administrativo de Ecomar.

De acuerdo con el empresario en dos años recuperarán la inversión de la primera etapa del proyecto, y la inversión para la segunda y tercera etapas provendrá del mismo negocio de desmantelamiento de barcos.

Éste es el negocio que marcará la pauta para un futuro prominente para el corporativo porque los puertos son la entrada de los negocios más grandes de todos los países”, asegura Green Salamanca.

En sus primeras estimaciones, PASA calculó ingresos anuales del orden de los 20 mdd. 

El negocio está en el acero

De acuerdo con datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) el negocio de desguace de barcos es una actividad muy lucrativa, tan sólo por la venta del acero, uno de los principales metales utilizados en la industria de la construcción, pues el acero  representa del 80 al 90% del peso de cada barco. El rendimiento de cada embarcación estará en función de los precios del acero en el mercado internacional, “pero vamos a tratar embarcaciones de 5,000 toneladas regularmente”, indica Green Salamanca.

Los principales consumidores del acero proveniente de los navíos serán en primera instancia empresas chinas, con las cuales ya están en negociaciones.

“El mercado más importante del acero lo tenemos en China. Estamos haciendo las gestiones de negocio; vamos a procurar dar el producto en la medida que se demande”, explica Green Salamanca.

Otros clientes potenciales son las grandes acereras nacionales como Hylsa, De Acero o Mittal Steel, quienes ya han mostrado su interés en comprar el metal aunque aún no han formalizado ningún acuerdo.  “Estamos abiertos a cualquier negociación con los grupos acereros en México e igual estamos abiertos a la apertura comercial hacia el extranjero”, dice Green Salamanca.

Otros metales provenientes de los barcos, como el cobre y el aluminio también se pueden vender como materia prima a diferentes industrias nacionales e internacionales, en tanto que, los equipos instalados podrían venderse a coleccionistas o a museos, dice Óscar González Morales, gerente ambiental de Ecomar.

Datos de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) indican que 70% de la chatarra que consume la industria es nacional y un poco más de 2 millones de toneladas es importada.

En la primera fase de operaciones la terminal tendrá una capacidad para desmantelar 84,000 toneladas anuales, que equivalen a 12 barcos de gran porte. Posteriormente se ampliaría a un máximo de 225,000 toneladas por año, informó PASA en noviembre del 2006 a través de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Por lo menos se desmantelará una embarcación al mes durante el primer año y a partir del tercer año serán tres navíos, adelanta Joaquín Green Salamanca. 

Al matadero

Pemex será uno de los principales clientes de PASA, ya que de acuerdo con documentos de la Dirección General de la Marina Mercante, la antigüedad de su flota, —que oscila entre los 23 y 28 años—, rebasa lo permitido por Marpol (el convenio internacional para evitar la contaminación por buques), por lo que será necesario que retire un importante número de buques en 2010.

“Pemex piensa deshacerse de varios barcos, actualmente amarrados en Lázaro Cárdenas, porque ya no pueden navegar; un camino será mandarlos a  deshuesar o venderlos a otros países”, asegura César Patricio Reyes Roel, coordinador general de Puertos y Marina Mercante de la SCT. El año pasado Pemex anunció la renovación de la flota, que comenzará con el arrendamiento de 10 buques.

Para PASA, otro pez gordo es la flota de la armada estadounidense. De acuerdo con el documento Astillero Desmantelamiento Embarcaciones, Lázaro Cárdenas, Michoacán, la Reserva Estratégica de los Estados Unidos tiene 110 embarcaciones que requieren ser desmanteladas (la flota completa tiene más de 300 embarcaciones y cada año se suman 50 embarcaciones nuevas) y no existe un astillero con esta vocación en la costa oeste de Estados Unidos y México. En el documento también se señala que existen 300 embarcaciones abandonadas y/o amarradas en ambos litorales de México, que requieren ser desmanteladas.

Actualmente, los principales países que realizan el desmantelamiento de barcos son Bangladesh, China, India, Pakistán y Turquía, aunque sin protección ambiental.

Funcionarios del puerto de Lázaro Cárdenas comentaron que en un primer análisis detectaron un parque de 50 buques de la armada estadounidense que podrían desmantelarse en el primer año de operación de la terminal marítima.

Reyes Roel afirma que en Estados Unidos también existen cientos de barcos de guerra abandonados. Un estudio del National Defense Research Institute de Estados Unidos revela que almacenar  351 barcos durante 100 años implica un desembolso de 50 mdd al año para el gobierno estadounidense.

La terminal forma parte de las millonarias inversiones en infraestructura portuaria que se realizan en el Puerto de Lázaro Cárdenas.

“En total estamos hablando de 3,000 millones”, dice Jesús Armando Palos Nájera, director general de la Administración Portuaria de Lázaro Cárdenas. Durante el 2007 la inversión privada ascendió a 2,600 mdp mientras que la inversión para obra pública fue del orden de 400 mdp.

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