El lado melancólico de la creatividad

La racionalización suele ser mayor y más efectiva al estar deprimido, dice Gaby Arriaga; hay que encontrar el modo de aprovechar esos momentos de conocimiento para ser productivos, añade.
ejecutivotriste  (Foto: Photos To Go)
Gaby Arriaga*
CIUDAD DE MÉXICO -

En estos días pareciera que la creatividad ha dejado de ser la profesión exclusiva de ciertas industrias para convertirse en una habilidad cognitiva que todos debemos aplicar en nuestras tareas diarias. Para ello se han desarrollado muchas técnicas que prometen estimular a todo tipo de mentes.

Sin embargo, incluso cuando una persona no se considere creativa, podría sorprenderse al saber que existe un estado de ánimo que muy probablemente haya experimentado en alguna faceta de su vida, en la que la creatividad estaba a flor de piel. Se trata de la depresión

Grandes personajes históricos han manifestado tener algún tipo de trastorno de estado de ánimo como Claude Monet, Vicent Van Gogh, John Keats, Ernest Hemingway, Beethoven, entre muchos otros. Incluso aquellos que por su posición han tenido que mostrar una imagen sensata y con mucha prudencia, han presentado estas alteraciones anímicas de forma constante como:

-          Abraham Lincoln. Joshua Wolf Shenk, autor del libro "La melancolía de Lincoln", explica que en ocasiones parecía que una neblina impenetrable rodeaba al Presidente Estadounidense.

-          Winston Churchill. Anthony Storr escribió en el libro "El perro negro de Churchill, el ratón de Kafka y otros fenómenos de la mente humana" sobre la depresión de Churchill afirmando que de haber sido un hombre estable y de "sobrio de juicio", nunca hubiera inspirado a la nación ni habría sacado a Gran Bretaña adelante en la Segunda Guerra Mundial.

Conocer estos casos, hace reflexionar que quizá la genialidad no es la causa de la depresión, sino que es la depresión la que origina ciertas condiciones positivas para la generación de ideas y toma de decisiones. Los estudios de algunos científicos apuntan hacia esa conclusión. 

Un ejemplo muy sencillo es el experimento de Joe Forgas, un psicólogo social de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Australia. Forgas colocó unas pequeñas figuras de soldados, animales y autos cerca de la caja registradora de una papelería en Sidney Australia. Cuando los compradores salían de la tienda les pedía que mencionaran la mayor cantidad de objetos posibles que recordaran. El doctor controlaba el estado de ánimo llevando a cabo el estudio en días nublados y lluviosos acompañados de la composición sacra "Réquiem" de Giuseppe Verdi para provocar tristeza entre los compradores.

El estado de ánimo contrario lo detonaba al hacer el experimento en días soleados y poniendo música de Gilbert y Sullivan. Los resultados arrojaron diferencias claras: quienes estuvieron bajo condiciones fúnebres, recordaron cuatro veces más el número de piezas que aquellos en un ambiente más alegre. Su explicación es que la tristeza hace que podamos estar más conscientes y atentos de lo que sucede alrededor. 

Si este estado de ánimo puede ser un ingrediente dentro de las muchas recetas para detonar la creatividad, ¿cómo aprovecharla de forma consciente?

El año pasado, la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex) declaró que durante los cuatro años anteriores, la venta de fármacos para tratar la depresión y ansiedad aumentó entre el 12 y 15% superando las ventas de los medicamentos para bajar de peso. La asociación explicaba que este comportamiento de los mexicanos se debió al constante estrés bajo el que se encontraba. 

En este 2010 parece que la situación no ha cambiado demasiado. La compañía de comunicaciones JWT ha medido durante 7 años el Índice de Ansiedad en 13 mercados. En enero de este año, México reportó ser uno de los países con más altos niveles de ansiedad provocado por su situación económica, la violencia, el crimen y el estancamiento del mercado laboral. De hecho 1 de cada 5 mexicanos entrevistados dicen están "muy ansiosos".

Si se pudiese entrenar a la población para que estos periodos prolongados de ansiedad y depresión, fueran en realidad periodos de invención y creatividad, las crisis serían fechas históricas de innovación para muchos mercados como México. 

Entonces, es inevitable preguntarse e invitar a todo aquel que esté interesado en la creatividad: ¿qué soluciones requiere México para aprovechar esta situación? O quizá es sólo cuestión de abrir los ojos y estar atentos ante las iniciativas que ya tiene la población cuando enfrenta una gran ansiedad por resolver un problema. Probablemente sólo debamos reconocer el potencial de las ideas que surgen en momentos de crisis, por pequeñas que parezcan al principio y apoyarlas para que crezcan.

*La autora es mercadóloga y maestra en administración, es parte del comité directivo de la Account Plannig Group México. Actualmente es fundadora y Directora General de la compañía de inspiración e innovación L1452.

 

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