OPINIÓN: China, el ganador de la posible salida de EU del Acuerdo de París

Aún cuando el Acuerdo de París ya entró en vigor, el triunfo de Donald Trump en EU ha generado caras largas y preocupadas en la comunidad climática multilateral.
Opositor  Donald Trump es el único líder en el mundo, quien niega el cambio climático.  (Foto: Reuters)
Por: RINA MUSSALI

Nota del editor: Rina Mussali es analista, internacionalista y conductora de Vértice Internacional en el Canal del Congreso. Síguela en su cuenta de Twitter: @RinaMussali. Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad de su autora.

(Expansión) — El Acuerdo de París —considerado el primer acuerdo universal sobre el clima— puede quedar en vilo ante la victoria de Donald Trump en EU y sus deseos de revertir el nuevo estandarte sobre la diplomacia verde que entrelazó Barack Obama con la comunidad internacional. Un posible retiro de este acuerdo sería un acto regresivo para la salud climática del planeta, pese a la ratificación parlamentaria de más de 110 países del mundo.

Cabe recordar que la Unión Americana acumula el 40% de la deuda ambiental del mundo, según lo establece un estudio de Nature Climate Change y que Donald Trump pudiera aumentar las emisiones de dióxido de carbono en 3,400 millones de toneladas en los próximos ocho años, frente al compromiso de Barack Obama de reducir la contribución de EU a los gases de efecto invernadero (GEI) en un 30% al año 2025, una advertencia del Lux Research, una firma de consultoría que se dedica a la inteligencia de tecnologías alternativas.

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Un recordatorio de cómo se ve el cambio climático

Aún cuando el Acuerdo de París ya entró en vigor, el triunfo de Donald Trump en EU ha generado caras largas y preocupadas en la comunidad climática multilateral. Según el grupo ambientalista estadounidense Sierra Club, Donald Trump es el único líder en el mundo, quien niega el cambio climático. No en vano, el entonces candidato republicano y hoy presidente electo criticó una y otra vez las políticas concertadas por Naciones Unidas y amenazó con implementar una política energética y ambientalista basada en el uso de combustibles fósiles. Incluso intimida con resucitar el polémico proyecto del oleoducto Keystone para transportar petróleo desde Canadá hasta Nebraska, una propuesta rechazada por Barack Obama y los grupos ambientalistas en EU.

Bajo un contrato con los votantes estadounidenses para los primeros 100 días de gobierno, la plataforma trumpista establece que cancelará los pagos de EU a los programas de Naciones Unidas en contra del calentamiento global y ha nombrado a Myron Ebell —considerado un detractor del cambio climático, campeón de la industria fósil y férreo opositor a la regulación del gobierno— como líder del equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental en EU (EPA, por sus siglas en inglés). Con esto en mente, Donald Trump desconoce la ciencia climática representando a la derecha más retrógrada y recalcitrante del Partido Republicano.

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Bajo este contexto de nerviosismo e incertidumbre tuvo lugar la COP22 en Marruecos, la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que vio nublada su participación pese a la histórica noticia de haber entrado en vigor el Acuerdo de París, el pacto que establece un compromiso entre países industrializados y economías emergentes de mantener la temperatura global del planeta por debajo de los 2ºC con respecto a los niveles preindustriales y limitar las emisiones de GEI.

Fue gracias a China y EU —los dos países más contaminantes del mundo— que el Acuerdo de París tuvo éxito al haber depositado sus instrumentos de ratificación en el marco de la Cumbre del G20 que tuvo lugar en Hangzhou, China, el pasado 3 de septiembre.

El mismo Fondo Verde de alrededor de 100,000 millones de dólares puede ponerse en cuestionamiento ante el escepticismo de Donald Trump frente al cambio climático orillando a los países más pobres y vulnerables a potenciar sus pérdidas, ante la negativa del Acuerdo de París de reconocer compensaciones e indemnizaciones sobre el mecanismo de daños.

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La contaminación, un problema mortal que va de la mano con el cambio climático

Ante la amenaza de una presidencia aislacionista de Donald Trump en EU —posibles retiradas del TTIP (negociaciones comerciales entre Bruselas y Washington para alcanzar un acuerdo de libre comercio), del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) del que forma parte México, Chile, Perú y otros nueve países; del fin de una relación especial con México y Canadá a través del Tratado de América del Norte—, es que China se convierte en el verdadero ganador de la escena regional e internacional. Rusia también resulta vencedor ante la posibilidad de que Donald Trump reconozca la anexión de Crimea y pueda suspender las sanciones económicas y financieras a Moscú.

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Por si fuera poco, el enorme cuestionamiento que hace el equipo trumpista de la OTAN es la mejor noticia para Rusia, la verdadera amenaza que pisotea el cinturón de seguridad del Kremlin.

Tal y como me lo señaló en una entrevista Gabriel Quadri, expresidente del Instituto Nacional de Ecología (hoy INECC) y un experto en temas de medio ambiente y desarrollo sostenible: “en la geopolítica los espacios se ocupan”, Donald Trump no solo le abre la puerta a China, sino lo ayuda a reafirmarse como potencia global. Gracias, Mr. Donald Trump.

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