OPINIÓN: La seguridad aeroportuaria necesita mejoras como las del 11-S

Las reformas que se implementaron en el sector de la aviación tras los ataques terroristas en Nueva York en 2001, no hicieron mucho para mejorar la seguridad de las zonas públicas de los aeropuertos.
El objetivo del control de un incidente de tirador activo es detener el ataque y luego evitar que la gente muera.
Prevención  El objetivo del control de un incidente de tirador activo es detener el ataque y luego evitar que la gente muera.  (Foto: Cortesía)
Jeffrey C. Price

Nota del editor: Jeffrey C. Price es profesor de Administración en la aviación en la Universidad Estatal Metropolitana de Denver, así como uno de los autores principales de Practical Aviation Security: Predicting and Preventing Future Threats. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas del autor.

(CNN) — El ataque reciente en el Aeropuerto Internacional de Hollywood-Fort Lauderdale pone en tela de juicio lo bien que autoridades aeroportuarias protegen las áreas públicas en Estados Unidos. En la historia de la aviación, ha habido más de mil ataques contra aviones, mismos que se han perpetrado principalmente con bombas, sabotaje y secuestros. Sin embargo, solo había habido unos cuantos ataques directos en las instalaciones de los aeropuertos.

Este ataque reciente no es el primero de su tipo. En 1972 ocurrió un ataque similar en el que ahora es el Aeropuerto Internacional Ben Gurión en Tel Aviv, Israel. Los terroristas llegaron en un avión y salieron a la zona de entrega de equipaje, en donde sacaron las armas que llevaban en las maletas documentadas y abrieron fuego; mataron a 26 personas e hirieron a muchas más.

Las reformas que se implementaron en el sector de la aviación tras los ataques del 11-S redirigieron la atención del sector hacia la protección de las aeronaves frente a bombas y secuestradores, además de que se incrementaron los requisitos para entregar credenciales de tránsito en el aeropuerto con el fin de contrarrestar las amenazas internas, pero no se hizo mucho para mejorar la seguridad de las zonas públicas de los aeropuertos.

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Entre las muchas responsabilidades de la Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA, por sus siglas en inglés) no se cuenta la vigilancia de los aeropuertos. La función principal de la TSA es revisar las maletas y a las personas, pero también cumple una función de vigilancia para garantizar que los aeropuertos y las aerolíneas lleven a cabo lo establecido en sus programas de seguridad. El que haya policías disponibles para responder a "actos de interferencia ilícita" es en gran medida la responsabilidad del operador del aeropuerto, no de la TSA. La policía local, a la que se paga con los ingresos del aeropuerto local, es la principal fuerza de protección en casi cualquier aeropuerto en Estados Unidos.

Los requisitos de reacción son bastante escasos: la policía tiene que ser capaz de reaccionar a situaciones que ocurran en los puntos de revisión y en las aeronaves entrantes y salientes (usualmente se trata de incidentes de pasajeros enfurecidos, pero también de amenazas de bomba e intentos de secuestro), además de apoyar los planes de contingencia y de manejo de incidentes del aeropuerto. Aunque el tener un plan para el "manejo de tiradores activos" no es requisito específico según los reglamentos de la TSA, la mayoría de los aeropuertos lo han incluido en sus planes de seguridad como medida preventiva.

En vista de los ataques contra los aeropuertos de Bruselas y Estambul, ocurridos en 2016, y otros ataques recientes, es hora de que la seguridad aeroportuaria se someta a una actualización de seguridad como la que se aplicó después del 11-S. Entonces ¿qué habría que hacer?

Empecemos con lo que no hay que hacer. No hay que mover los puntos de revisión, lo que solo serviría para reubicar a la multitud y por ende la localización del próximo ataque. Si los puntos de revisión quedaran demasiado cerca de la calle, las personas que están esperando en la fila quedarían dentro del perímetro de la explosión de un vehículo-bomba mucho más grande. En segundo lugar, no necesitamos que se despliegue un mayor número de revisores de la TSA en las zonas públicas, sino que la TSA tiene que colaborar activamente con el sector aeroportuario para desarrollar las mejores tácticas y estrategias para proteger las zonas públicas, en vez de simplemente indicarles a los aeropuertos qué es lo que tienen que hacer. En tercer lugar, no es necesario que cambiemos las reglas respecto al transporte de armas de fuego en el equipaje documentado. Cualquier persona puede entrar armada en un área pública, sin importar si la traía en su equipaje documentado, si la envió a un centro de recolección local o si fue a recogerla y luego la llevó de vuelta al aeropuerto. Estas medidas nos harán sentir mejor, pero aportarán pocos beneficios a la seguridad.

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Tenemos que aprender de los demás, como de los israelíes y sus patrullajes de la ciudad amurallada de Jerusalén; de las fuerzas armadas estadounidenses y de su forma de patrullar los puntos de revisión y de usar las tecnologías para detectar explosivos y armas en las personas que se acercan a un punto de revisión, y tenemos que aprovechar el conocimiento de los profesionales en seguridad de otros sectores. Lo más inmediato es contar con personal policiaco más activo, visible, armado y protegido para que patrulle las áreas públicas.

La policía disuade y ofrece una respuesta inmediata. La mayoría de los malosos quiere matar a tanta gente como pueda antes de tener que enfrentarse a alguien que está entrenado para devolver el fuego, así que típicamente buscarán zonas en donde no haya policías a la vista.

Los ingresos del aeropuerto sirven para pagar a la policía aeroportuaria, pero no todos los aeropuertos tienen dinero suficiente para pagarle a la policía que necesitan. La TSA puede ayudar a establecer una fuente de recursos para dar subsidios a los aeropuertos con el fin de incrementar su personal de vigilancia. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ya desplegó personal del Servicio Federal de Protección en algunos aeropuertos internacionales, lo que tiene el mismo objetivo: situar más personal policial armado en posición de reaccionar.

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También tenemos que agregar policías y personal de seguridad vestidos de civil para que lleven a cabo tareas de vigilancia encubierta entre la multitud en las áreas públicas; instalar localizadores de armas de fuego en el edificio terminal; llevar a cabo más simulacros y adiestramiento de reacción a este tipo de incidentes; garantizar que haya alarmas accesibles y en buen funcionamiento, y confirmar que todas las rutas de evacuación y salidas estén marcadas correctamente. El personal aeroportuario también debería recibir adiestramiento para asistir a las personas en esta clase de incidentes, ocultándolas en armarios, tiendas, pasillos de servicio y otras partes.

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El objetivo del control de un incidente de tirador activo es detener el ataque y luego evitar que la gente muera. Los aeropuertos pueden detener el ataque si cuentan con patrullas policiacas efectivas y otras medidas para disuadir, detectar y reaccionar ante el tirador. Los aeropuertos pueden evitar que la gente muera si capacita al personal aeroportuario, a los locatarios, a los empleados de las aerolíneas y a otras personas para que sepan qué hacer durante el ataque e inmediatamente después. Algunos aeropuertos han implementado equipos comunitarios de respuesta a emergencias con personal que ya trabaja en el aeropuerto, a quienes han capacitado para responder en incidentes críticos. En algunos casos se les entregan botiquines de primeros auxilios y el adiestramiento para usarlos. Si se fortalece el aspecto de la revisión en la seguridad en la aviación, es más difícil meter una bomba en un avión o secuestrarlo. Pero este es el momento de fortalecer el aspecto de la seguridad de las áreas públicas de los aeropuertos. Ha llegado la hora de que los aeropuertos no solo "tengan un plan", sino de buscar formas efectivas para prepararse, mitigar, reaccionar y recuperarse de ataques en las áreas públicas.

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