OPINIÓN: El terrorismo en la era de la polarización

Los ataques recientes muestran que nuestra percepción occidentalizada del terrorismo es demasiado estrecha.
Autoridades de Londres llaman a la unión tras atentado contra musulmanes
Peter Bergen

Nota del editor: Peter Bergen es analista de seguridad nacional de CNN, vicepresidente de New America y profesor de la Universidad Estatal de Arizona. Escribió el libro United States of Jihad: Investigating America's Homegrown Terrorists. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(CNN) — El ataque del lunes 19 de junio por la mañana en las cercanías de una mezquita en el norte de Londres, contra unos musulmanes que conmemoraban el mes sagrado del Ramadán, nos recuerda que el terrorismo tiene muchas facetas.

Con demasiada frecuencia, a partir de los ataques del 11-S, los políticos, los medios y la opinión pública han considerado que la violencia política islamista es la clase de terrorismo que tiene que preocuparnos.

Sin embargo, la racha de ataques recientes pone de relieve que esta perspectiva es demasiado estrecha. La definición de terrorismo que se acepta comúnmente es la de la violencia con motivos políticos, dirigida a civiles, por parte de entidades diferentes del Estado. Esta clase de ataques pueden provenir de la extrema derecha, de la extrema izquierda, de los racistas de todas las tendencias y de los yihadistas.

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El ataque del lunes contra la mezquita en Londres fue un caso claro de terrorismo antimusulmán. Arrestaron a un hombre de 48 años luego de que arrollara a los feligreses con una vagoneta cerca de la mezquita; un hombre murió y 10 resultaron heridos.

La primera ministra de Reino Unido, Theresa May, dijo que el ataque había sido "tan horrible" como el del puente de Londres y los atentados yihadistas en Manchester. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, dijo que los delitos contra musulmanes han aumentado radicalmente desde los atentados del puente de Londres.

A mediados de junio, James T. Hodgkinson III, de 66 años, atacó a unos republicanos del Congreso estadounidense que practicaban béisbol en un campo de Alexandria, Virginia; hirió a cinco, entre ellos al coordinador de la mayoría, Steve Scalise. La policía le disparó y murió poco después.

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Hodgkinson criticaba duramente a Trump; publicó en Facebook: "Trump es un traidor. Trump destruyó nuestra democracia. Es hora de destruir a Trump y compañía". Antes de perpetrar el ataque, Hodgkinson les preguntó a dos congresistas republicanos que habían asistido a la práctica (Ron DeSantis, diputado por Florida, y Jeff Duncan, diputado por Carolina del Sur), si los jugadores eran demócratas o republicanos. Duncan le respondió que eran republicanos. El ataque de Hodgkinson claramente fue un acto de terrorismo de izquierda.

El 18 de abril, Kori Ali Muhammad acechó a tres hombres blancos y los mató con un revólver en Fresno, California. En las redes sociales, Muhammad había publicado que los blancos eran "demonios" y hablaba del separatismo negro. El padre de Muhammad declaró para el diario Los Angeles Times que su hijo creía que era parte de un conflicto entre blancos y negros y que "estaba a punto de haber una batalla". El ataque de Muhammad claramente fue un atentado terrorista motivado por el racismo.

La razón por la que los atentados de terroristas estadounidenses que no son militantes yihadistas a veces no se consideran terrorismo es, en parte, que en Estados Unidos el terrorismo es un delito que de alguna forma tiene que estar relacionado con un grupo terrorista "designado", como ISIS. El Departamento de Estado de Estados Unidos designa a estos grupos, que invariablemente son organizaciones terroristas extranjeras.

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Pertenecer a un grupo como este es delito en Estados Unidos, pero como la Primera Enmienda protege toda clase de ideas y discursos de odio, los grupos neonazis y otras organizaciones de Estados Unidos que pregonan el odio no se consideran legalmente organizaciones terroristas aunque sus miembros a veces lleven a cabo actos que podrían considerarse terroristas.

Tal vez no sorprende que en una era de polarización, en la que el sentir antiinmigrante es fuerte en algunos países de Occidente y en la que las pasiones políticas están al rojo vivo (ya sea por el brexit en Reino Unido o por Donald Trump en Estados Unidos), vemos que surgen actos de violencia política tanto de la extrema izquierda como de la extrema derecha. Se suman a los ataques de los militantes yihadistas, que desde luego, siguen siendo un peligro muy real.

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