OPINIÓN: ¿El equipo de Trump tiene un problema por sus correos electrónicos?

Douglas Cox escribe que el uso que los miembros de la presidencia de Trump han hecho de sus cuentas privadas suscita dudas como las que surgieron con los correos electrónicos de Hillary Clinton.
¿Como la investigación a Hillary Clinton?  El que los altos asesores de Trump en la Casa Blanca hayan usado su cuenta privada de correo electrónico crea el riesgo inaceptable de que las actividades de la Casa Blanca no se documenten correctamente, señalan expertos.  (Foto: AFP/Archivo)
Douglas Cox

Nota del editor: Douglas Cox es profesor de la Facultad de Derecho de la City University de Nueva York. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — Para Hillary Clinton, la forma en la que varios asesores de Trump en la Casa Blanca han usado su correo electrónico privado para asuntos oficiales —según se informa, en la lista se incluye a Jared Kushner, a Steve Bannon y a Reince Prebius— es "la hipocresía en su máxima expresión". Aunque hay distinciones jurídicas y fácticas entre ambas situaciones, las críticas de Clinton son válidas. Es adecuado comparar ambas situaciones y podría serlo más conforme se desarrollen los acontecimientos.

Mientras que la Ley de documentos federales regulaba los correos electrónicos de Clinton, la Ley de documentos presidenciales regula la preservación de los documentos del presidente y sus asesores. Entre los documentos presidenciales se cuenta casi cualquier material relativo a las actividades del presidente, ya sean papeles, mensajes de texto, tuits, conversaciones grabadas o correos electrónicos. Aunque los documentos "personales" están excluidos de la definición de expedientes presidenciales, la excepción se limita estrictamente a las comunicaciones de naturaleza "puramente personal".

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La Ley de documentos presidenciales también prohíbe específicamente que el presidente y sus asesores usen una cuenta de correo electrónico "no oficial" para enviar un expediente presidencial, a menos que copien el mensaje en su cuenta oficial de correo electrónico o que lo reenvíen a dicha cuenta en un lapso de 20 días.

Aunque Abbe Lowell, el abogado de Kushner, ha afirmado que "todos los correos electrónicos no personales se reenviaron a su cuenta oficial", no especificó si esto se hizo dentro del plazo que marca la ley o si se hizo fuera de tiempo en reacción a esta controversia, ni quién determinó cuáles de sus correos privados se consideran "no personales".

Como ocurrió con Clinton, se le está pidiendo a la gente que confíe en los altos funcionarios que usaron cuentas de correo electrónico privadas para asuntos oficiales sin importar si conservaron todos los correos relevantes ni si distinguieron correctamente entre documentos personales y oficiales.

La gente no debería tener que confiar así. El propósito de la Ley de documentos presidenciales, que se promulgó en 1978 como reacción al escándalo del Watergate, fue establecer que los documentos presidenciales son del dominio público y evitar que quedaran en manos de personas que tuvieran incentivos para destruir u ocultar documentos incriminatorios.

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El que los altos asesores de Trump en la Casa Blanca hayan usado su cuenta privada de correo electrónico crea el riesgo inaceptable de que las actividades de la Casa Blanca no se documenten correctamente, de que se socaven las investigaciones que el Congreso y el fiscal especial, Robert Mueller, están llevando a cabo, y de que se dañen los archivos históricos.

El otro riesgo de usar los correos privados, que se destacó durante la controversia de Clinton, es que la información delicada o confidencial puede quedar fuera del control del gobierno. Aunque aún no hay pruebas públicas que indiquen que los correos privados de los asesores de Trump contenían información confidencial, sería prematuro llegar a la conclusión de que no la contenían.

En vista de la suma delicadeza de las comunicaciones relativas a la presidencia, desafía a la lógica afirmar que decenas, si no es que cientos de correos enviados por los altos asesores de la Casa Blanca no contenían información que se podría considerar confidencial.

Aunque el abogado de Kushner haya redactado cuidadosamente su declaración para explicar que los correos privados "usualmente" consistían en "artículos noticiosos o análisis políticos reenviados", la posibilidad de que se haya enviado información confidencial no se reduce.

El exjefe de gabinete de la Casa Blanca, John Podesta, dijo alguna vez que incluso los artículos noticiosos se catalogaban como información confidencial en la Casa Blanca si el mero interés presidencial en un artículo constituía información estratégica o delicada. Además, hay que recordar que, según se dijo, uno de los correos confidenciales de la controversia de Clinton surgió de un correo que un empleado reenvió sobre un artículo de periódico sobre el uso de drones.

A diferencia de los documentos federales del Departamento de Estado, los documentos presidenciales no están sujetos directamente a la Ley sobre la libre información. En vista de ello, las afirmaciones de que los correos electrónicos privados de la Casa Blanca de Trump no contenían información confidencial podrían sostenerse más tiempo que en el caso de Clinton, pero no por ello son necesariamente más creíbles.

Aunque la extensión del uso que Clinton hizo de la cuenta de correo privada y del servidor privado haya sido más amplia, el uso "ocasional" que la Casa Blanca de Trump ha hecho de las cuentas privadas de correo también debe ponerse en el contexto de un patrón de evasión de las leyes sobre documentos.

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En esto entra el supuesto "deseo" del antiguo jefe de estrategias, Stephen Bannon, de limitar el "rastro de papel" en la Casa Blanca; el aparente uso de aplicaciones de cifrado de mensajes por parte del personal de la Casa Blanca, con el que se borran las comunicaciones automáticamente; el borrado constante de tuits de la presidencia, y la demanda en curso contra Trump por violaciones a la Ley de documentos presidenciales.

Es más, aunque sea creíble que Clinton inicialmente creyó que al usar su correo privado respetaba la ley y las políticas del Departamento de Estado, la misma controversia por los correos electrónicos provoca que sea increíble que los asesores de Trump hayan creído que la forma en la que usaban su cuenta privada para asuntos oficiales era la correcta.

Al final, se necesitarán más datos para poder llegar a cualquier conclusión o comparación definitiva. Hay una solicitud legislativa a través de la cual se pretende encontrar información sobre el alcance del uso de las cuentas privadas de correo electrónico por parte del personal de Trump en la Casa Blanca y si cumplían la ley.

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Aunque muchas personas creen que se dio demasiado énfasis a los correos electrónicos de Clinton durante la campaña, aunque otras investigaciones sobre la Casa Blanca de Trump eclipse las posibles violaciones a la Ley de documentos presidenciales, el uso de cuentas privadas de correo electrónico por parte de los asesores de Trump merece el mismo escrutinio que en el caso de Clinton. Quienes gritan: "¡que la encierren!" no tienen derecho a indulgencia al aplicarles la ley.

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