OPINIÓN: EU ha aceptado silenciosamente la ira de los hombres blancos

Naaz Modan escribe que los tiroteos masivos son una epidemia violenta ante la que ha privado la pasividad por demasiado tiempo.
El mundo rinde homenaje a las víctimas del tiroteo en Las Vegas
Naaz Modan

Nota del editor: Naaz Modan es editora de contenidos de Muslim Girl, una publicación dedicada a los temas y al empoderamiento de las mujeres musulmanas. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) — Tras una de las peores masacres de la historia moderna de Estados Unidos, los principales líderes de nuestro gobierno callarán sobre por qué estas cosas siguen pasando. Enviarán por Twitter sus "más sinceras condolencias" a los familiares de quienes perdieron la vida, quedarán atrás los minutos de silencio y los murmullos sobre los problemas de salud mental y los actos de los lobos solitarios se perderán en el silencio.

El control del terrorismo interno y el endurecimiento del control de armas se rechazarán por ser inadecuados o por ser una forma de politizar innecesariamente una tragedia, así que pronto perderán relevancia ante temas más urgentes en la agenda del gobierno. Estados Unidos ya ha pasado por esto.

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De hecho, Estados Unidos ha pasado por esto 273 veces tan solo en 2017, según el Archivo sobre la Violencia con Armas de Fuego, que recaba datos sobre muertes y lesiones en incidentes con armas de fuego y define un tiroteo masivo como cualquier incidente en el que mueren o resultan heridas cuatro personas o más.

Según sus cálculos, también ha habido 11,698 muertes a causa de la violencia con armas de fuego en lo que va del año. Entre 2011 y 2014, hubo 440,095 muertos por armas de fuego en territorio estadounidense, mientras que la cantidad de muertos por actos terroristas en ese mismo periodo fue de 3,412. Hoy, en Estados Unidos hay aproximadamente un tiroteo masivo al día en promedio.

Los tiroteos masivos son una epidemia violenta ante la que ha privado una pasividad letal por demasiado tiempo. Si la gente de piel color café perpetrara la mayoría de los tiroteos masivos, la cuestión rápidamente se replantearía y se consideraría una cuestión de inmigración.

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Si miles de personas murieran a manos de hombres negros, se justificaría la brutalidad policiaca, se minimizaría la importancia del movimiento Black Lives Matter y se exacerbaría el estereotipo del "hombre negro iracundo". Si los pistoleros se identificaran como musulmanes, pronto se considerarían actos terroristas y se activaría el gasto en defensa y seguridad.

Pero este es un problema de hombres blancos. Según un análisis del sitio Mother Jones, de 62 casos ocurridos entre 1982 y 2012 (periodo en el que no entran los actos de Dylann Roof ni de Stephen Paddock, entre otros), 44 de los asesinos eran hombres blancos y hubo solamente una mujer.

Desde 1982, los tiroteos masivos en Estados Unidos han sido obra de hombres blancos a los que suele catalogarse de "lobos solitarios" o de "psicológicamente trastornados". En consecuencia, el gobierno, que de otra forma estaría movilizando sus instituciones para implementar reformas, sigue siendo fiel defensor de la Segunda Enmienda y el principal aliado de los perpetradores.

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La afinidad excesiva de los hombres blancos por las armas de fuego, que sería peligrosa en cualquier otro contexto, se considera patriotismo y muchos conservadores la defienden; la derecha alternativa incluso llega a considerarla muestra del orgullo blanco.

De hecho, según una encuesta que la televisora Fox News llevó a cabo en 2014, casi siete de cada 10 republicanos creen que es patriótico poseer un arma de fuego. Si otros grupos manifestaran este sentir, esta cifra podría considerarse amenazadora. Sin embargo, se acepta de forma tal que muchas personas creen que exhorta tácitamente a perpetradores potenciales.

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No se equivoquen: esta es una cultura de guerra disfrazada del Tío Sam y arraigada en la psique estadounidense. Cualquier otra vía (digamos, por ejemplo, el aborto o el terrorismo procedente del extranjero) que llevara a la destrucción de la vida a este grado quedaría bajo ataque por considerarse violentamente contraria a los valores estadounidenses.

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Pero como esta es la cultura de la raza y el partido que controla el gobierno, se sigue celebrando y defendiendo en aras del amor a la patria.

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