El éxtasis tribal: la emoción colectiva que refuerza la fe

Las experiencias espirituales trascendentales durante la visita papal son producto de la necesidad de pertenencia,aseguran especialistas
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Por:
Mariana Torres
Autor: Mariana Torres | Otra fuente: CNNMéxico
(CNNMéxico) -

Los encuentros multitudinarios que se viven en situaciones como la visita del papa Benedicto XVI, provocan entre los feligreses momentos de dramática e intensa interacción, conocidos como éxtasis tribal, que son una respuesta a nuestra necesidad tanto de pertenencia como de desindividualización, según especialistas.

Los científicos sociales han intentado explicar el fenómeno de éxtasis colectivo. Émile Durkheim, sociólogo francés del siglo XIX, define tales momentos como “movimientos de entusiasmo colectivo”, que representan una cualidad tanto individual como social presente en la mayoría de las actividades grupales.

Unirse a una “colmena”, como la llama Jonathan Haidt, investigador y profesor de psicología de la Universidad de Virginia, puede ser tan sencillo como reírse durante una película de comedia, o tan profundo como estar cuerpo a cuerpo en temperaturas bajo cero con 1.8 millones de conciudadanos en la Explanada Nacional durante el día de la Inauguración.

“La historia de la evolución durante los últimos 15,000 a 20,000 años cuenta con gran cantidad de movimientos, cantos y bailes sincronizados; la creación temporánea de grandes grupos”, dice Haidt. “Es una forma de aumentar gradualmente el 'entre nosotros' para hacer sentir a la gente parte de algo más grande que ellos mismos”.

La intensidad y las características del fervor varían según las situaciones que se presentan. “Si comparamos un evento deportivo con uno religioso, podemos ver que el éxtasis que se vive durante un partido resulta efímero, mientras que en una experiencia religiosa los feligreses tienen la expectativa de vivir una situación trascendental, un éxtasis perdurable”, explica Juan W. Cruz, doctor en Ciencias Sociales y Políticas. Precisa que durante la visita de Benedicto XVI se vieron muestras de delirio colectivo y que su presencia “reactiva la identidad de los feligreses y refuerza su fe”.

Los individuos necesitamos alimentar constantemente nuestra pertenencia a una generalidad y “tenemos dos opciones de cómo obtener nuestra identidad; primero tenemos la individual y por otra parte tenemos la identidad colectiva”, explica el doctor Cruz.

El lado negativo

Cruz menciona que la necesidad y el deseo de pertenecer “a un algo” nos hace blanco fácil de manipulación por parte de la fuente de nuestro delirio.

Y el éxtasis tribal tiene otro peligro: puede utilizarse cuando una persona desea ser desindividualizada con el fin de eludir ser sujeto de evaluación por parte del resto. “Si hago algo que los demás también están haciendo, entonces no me pueden juzgar”, señala Cuauhtémoc Borges, doctor en Psicología.

“El sentimiento de desindividualización que nos brinda el éxtasis tribal puede llegar a ser contraproducente, puesto que el anonimato que representa la pertenencia a un grupo implica que se puede hacer una gran cantidad de barbaridades que no realizaríamos como individuos”, afirma Borges.

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