Día del Padre, recuerdos que no mueren incluso cuando el papá ya no está

La festividad hace que varias personas recuerden a sus padres por las lecciones de vida y los momentos que pasaron juntos
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Por:
Emanuella Grinberg
Autor: Emanuella Grinberg
(Reuters) -

El Día del Padre más memorable de Kimberly Brewer fue cuando se dio cuenta de cuánto lo extrañaría.

Fue en 2005, menos de dos meses después de que Wallace J. Keyser, miembro jubilado de la Marina, muriera inesperadamente por complicaciones de neumonía. Se entristeció al ver la publicidad sobre el Día del Padre. Recuerda caminar a través de Barnes & Noble y ver un título de la Segunda Guerra Mundial que su padre habría amado cuando se dio cuenta que no había necesidad de comprarlo.

“Ese fue el Día del Padre más memorable, darse cuenta del impacto de la pérdida y, sin embargo, apreciar los obsequios dados por la misma devastación”, dijo Brewer, quien compartió su historia en CNN iReport.

“Lo extrañé ese Día del Padre y todos los días, pero tengo en cuenta que fui muy afortunada al tener un hombre tan increíble en mi vida”.

Es fácil minimizar el Día del Padre como otra festividad sin sentido, creada por las tarjetas Hallmark, hasta que no tienes nadie a quien mandarle una tarjeta. Para esas personas, el día puede ser agridulce, un recordatorio de los buenos momentos y de los que nunca volverás a compartir.

Y para otros, el día es una oportunidad para celebrar todas las formas en las que los padres hacen mejores nuestras vidas.

El padre de Brewer la inspiró a unirse a la Fuerza Aérea y la motivó a convertirse en capitán. Compartía con él su amor por los automóviles, en particular de la marca Nissan, y recientemente compró su automóvil soñado, un maxima equipado. Sin embargo, no pudo evitar sentirse triste por no poder compartirlo con él. Su padre, fue un hijo de la Depresión que vivió las guerras de Corea y Vietnam y el huracán Isabel, le enseñó una lección o dos sobre resistencia. Después de retirarse de la Marina, volvió a la universidad gracias a la ley GI (que otorga becas para soldados) y se convirtió en la primera persona de su familia en obtener un título universitario.

Extrañar a un padre en este día puede evocar el dolor de la pérdida, pero algunas personas se enfocan en los buenos recuerdos para pasar el día.

Carla Hurst-Chandler recuerda cuando la familia sorprendió a su esposo con el obsequio de toda una vida para el Día del Padre.

William Edward Chandler se había enamorado de una guitarra clásica antigua Guild que vio en una tienda local de música en Greencastle, Indiana, Estados Unidos. Carla llegó a un acuerdo con el propietario para hacer, junto con sus hijos, pequeños pagos de la guitarra, que tenía un costo de 1,000 dólares, para tenerla a tiempo para el Día del Padre de 1996.

Por semanas, entraba a la tienda y pagaba en partes por la guitarra, junto con sus hijos, de siete, ocho y nueve años, quienes ponían parte de sus mesadas, dijo Hurst-Chandler en un iReport.

Rod, el dueño de la tienda, también seguía el juego. Cuando su esposo se detenía para ver la anhelada guitarra, Rod sacudía su cabeza y le decía que ya había sido vendida.

“Esa noche fue la más dura, cuando regresó a casa y con tristeza comentó que la habían vendido. Los niños y yo lo confortamos sabiendo que había sido vendida… a nosotros”.

Cuando llegó el Día del Padre, los niños se despertaron temprano mientras él seguía durmiendo. Cuando bajó a desayunar, entró a la cocina y encontró el estuche de la guitarra abierto para revelar su guitarra soñada.

“La expresión de su cara, la sorpresa, la felicidad, ¡no tuvo precio!”, dijo. “Los niños y yo perdimos a Bill por la leucemia en 2010 y pasamos muchos Días del Padre con él entre esos años. Pero esta fue la mejor sorpresa del Día del Padre”.

Los hijos de Paul Olmstead le dieron al Día del Padre un nuevo significado. Pero todavía desea que su padre estuviera vivo para disfrutar a sus tres hijos. Duane D. Olmstead fue diagnosticado con cáncer de páncreas en 2001 y le dijeron que sólo tenía de seis a 12 meses de vida, dijo Paul Olmstead en un iReport. No quería intentar la quimioterapia o la radiación y decidió probar con una dieta vegana y cruda.

Terminó viviendo cinco años más, durante los cuales la relación con su familia cambió dramáticamente, dijo Paul Olmstead.

“Siempre tuvimos una buena relación, pero no fue tan cercana en la que compartiéramos cosas o le pidiera un consejo. Eso cambió rápidamente después de su diagnóstico”, dijo. “Lo sensibilizó un poco”. 

Paul Olmstead dijo que aprendió de la experiencia. Fortaleció su fe e inspiró algunos cambios en su dieta: menos azúcar y comidas procesadas, más frutas, vegetales y granos enteros, aunque su familia no es vegana.

La importancia del trabajo duro y la familia también ha adquirido un nuevo significado, dijo.

“Mi padre dejó un legado para mí, mis tres hermanos y nuestras familias: que debemos valorar nuestro trabajo o cualquier cosa que hagamos. No sólo hay que trabajar duro; hay que hacerlo con calidad. Poder ver lo que has hecho y estar orgulloso de ello porque sabes que diste tu mejor esfuerzo”, dijo.

“Nos enseñó a estar siempre allí para el otro. Al final del día, necesitas poder contar con tu familia, y verdaderamente somos y seguimos siendo una familia unida”.

Para bien o para mal, a veces se necesita una experiencia cercana a la muerte para recordar la fragilidad de la vida.

Para Kathi Ross y su familia, este Día del Padre será un momento para celebrar que su esposo salvó la vida de su hijo.

En abril, su hijo de seis años, Lane, conducía su bicicleta hacia la cochera cuando, de alguna manera, la SUV de la familia se tambaleó hacia delante y lo aplastó bajo el neumático del asiento delantero. A un lado de él estaba la llanta de su bicicleta doblada “como un taco”, dijo Ross.

“Inmediatamente comencé a gritar y rezar al mismo tiempo”, dijo la maestra de quinto grado de Catawba, Carolina del Sur, Estados Unidos, quien compartió su historia en CNN iReport.

Afortunadamente su esposo, un oficial de policía, había llegado temprano del trabajo. Chuck Ross estaba arriba cambiándose cuando escuchó a su esposa gritar e inmediatamente corrió hacia abajo en ropa interior y aún portando su chaleco a prueba de balas.

Saltó al automóvil y lo retiró de su hijo. Lane estaba inconsciente y su piel había adquirido un tono cenizo y morado en el momento en que su padre se arrodilló y comenzó a realizarle reanimación cardiado pulmonar (RCP). Justo cuando Ross pensó que ya no había remedio, su hijo comenzó a toser un material con aspecto herboso.

Más tarde su hijo le dijo que recordaba estar dormido cuando escuchó a alguien decirle que respirara.

“Me desperté, y era mi papi, ¡así que pensé que debía escuchar!”, dijo a su madre.

Una ambulancia llegó y lo llevó en 30 minutes a Charlotte, Carolina del Norte, Estados Unidos, donde recibió tratamiento por laceraciones en su riñón e hígado. Milagrosamente, estaba fuera del hospital una semana después y jugando béisbol unas cuantas semanas más tarde.

Todavía tiene cicatrices en sus piernas y estómago, un pequeño precio que pagar por un milagro, dijo su madre. Ahora, este lazo entre padre e hijo es más fuerte que nunca.

Ross atribuye al entrenamiento de policía de su esposo, al haber salvado la vida de su hijo. Si hubiera seguido siendo un constructor de casas (y ganado más dinero que ahora), quizá no hubiese sabido qué hacer. Se unió a las fuerzas policiacas después de perder su trabajo en la recesión.

“Muchas veces, (la policía) tiene una mala reputación, pero nunca escuchas las cosas buenas que hacen”, dijo. “Su entrenamiento les permite ayudar a personas diariamente, ya sea que estén usando su uniforme o no”.

Brewer también habla sobre su padre en términos heroicos.

Como muchos veteranos de su tiempo, parecía albergar culpa por haber sobrevivido a Vietnam y Corea. Una vez ella le preguntó si era un héroe, y le dijo que no, porque, “sólo los cobardes regresan a casa”. Antes de su muerte ella hizo arreglos para su funeral en Arlington, en el cementerio de los veteranos, y llegó a tiempo a la habitación del hospital pare decirle que estaría en buenas manos porque “no hay cobardes en Arlington, todo Estados Unidos lo sabe”, dijo.

Este Día del Padre, llamará a su madre y hermanos y brindarán por la memoria de su padre con Bacardí y Coca-Cola, su bebida favorita. Tal vez recordará cuando su padre la llevó al altar el día de su boda, aunque apenas podía caminar, levantó su velo, besó su mejilla y le dijo “sé buena”.

“Muchos de nosotros…ya no tenemos a nuestros padres en casa. Eso no hace que el Día del Padre sea menos especial; en algunas maneras, significa más. Soy tan afortunada de tener los recuerdos del padre que tuve, incluso si no está aquí conmigo nunca más”.

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