Da Vinci, el cirujano robot

Más de 800 robots Da Vinci han asistido en 500,000 intervenciones con cero casos de muerte; sólo hay dos de estos robots en América Latina; el más reciente está operando en Monterrey.
Los brazos de Da Vinci imitan los movimientos del doctor en
Regina Moctezuma G.
MONTERREY (CNNExpansión) -

Un nuevo  cirujano opera en el quirófano y no es precisamente de carne y hueso. Se trata del robot Da Vinci que, en honor a su nombre, es una máquina visionaria, capaz de filtrar la información otorgada por el médico para realizar operaciones no invasivas más prometedoras y exactas.

Con más de 800 de estos robots en el mundo fabricados por Intuitive Surgical, se han efectuado cerca de 500,000 operaciones con asistencia robótica, de dichas intervenciones se han registrado cero muertes ocasionadas por algún error del mecanismo.

“El robot elimina el error humano”, asegura Roberto Rumbaut, médico del Hospital San José en Monterrey, quien considera que Da Vinci es una herramienta más para el cirujano, mas no un elemento que pudiera sustituir la labor del cuerpo médico.

Hay sólo dos robots Da Vinici en Latinoamérica, uno en Venezuela y el otro en el Tec de Monterrey, México. En conjunto con el Hospital San José, la institución educativa ha desembolsado un millón de dólares para ofrecer a sus pacientes tecnología de punta en intervenciones urológicas y de medicina general.

Desde una consola, el cirujano maneja los movimientos de los brazos de Da Vinci como si fueran los propios, realizando cirugías más precisas, con poco dolor y una recuperación pronta del paciente.

De 100 pacientes sometidos a una cirugía robótica el 55% es por casos urológicos. Sin embargo, la cirugía ginecológica en cuestión de oncología –que ahora cubre 35% de los casos- será el área que más crezca en el 2008. Los casos de medicina general abarcan un 10% del total de las cirugías y la cardiaca el 5%.

Las personas operadas con la asistencia del sistema Da Vinci, pasan la mitad del tiempo en el quirófano frente a quienes tienen una cirugía abierta. Si tomamos en cuenta que en Estados Unidos cada minuto en el quirófano cuesta 60 dólares, es probable que el Hospital recupere pronto su inversión inicial.

Sin embargo, un error común en Latinoamérica es que los hospitales no absorben el costo de las tecnologías que adquieren y en este caso pretenderían cobrarle el millón de dólares que costó el robot sólo a los pacientes que se operen con cirugía robótica, dice Santiago Horgman, médico de origen argentino y cirujano en el Centro Médico de San Diego.

“El robot trabajará hora con hora pues todas las próstatas de Monterrey se querrán operar en San José. Si la robótica disminuye el 60% de la impotencia postoperatoria ¿qué hombre no se va a operar con el robot? Y menos un latino”, comenta Horgman.

Si bien la operación con asistencia robótica en México es alrededor de 30,000 pesos más cara que otro tipo de intervención, con la pronta recuperación, el paciente se ahorra gastos de hospitalización, medicinas e incluso la necesidad de ser reoperado.

El futuro de la robótica despierta el temor de un quirófano sin médicos, con cirugías realizadas a distancia y enfermeras robot, que dejen de lado el elemento humano y a miles de médicos sin empleo. Pero la idea resulta descabellada para la mayoría de los cirujanos del Hospital San José, quienes explican que Da Vinci no es autónomo, no toma decisiones por sí solo, simplemente es una herramienta que hace que el trabajo del doctor en el quirófano sea más preciso.

“Al final del día un paciente contento trae nueve pacientes más, uno descontento aleja a 18”, esa es la idea que la medicina latinoamericana tendría que tener más en claro, recomienda Horgman.

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