iPhone, la locura y el circo

Algunos de los que están en cola para comprar el teléfono venden sus lugares en cientos de dóla otros piensan revender los teléfonos, pero Apple sólo dará 2 por cliente y AT&T uno por persona
La gente no fue a trabajar, por esperar la venta las 18:00
SAN FRANCISCO (Agencias) -

Los verdaderos fanáticos del codiciado iPhone no abundaban precisamente en la cola formada frente a la principal tienda de Apple en San Francisco horas antes de que se empezara a vender el aparato.

El puñado de oportunistas que habían acampado en la calle hasta el lanzamiento al mercado del iPhone el viernes por la tarde dijeron que sus motivos iban desde vender su lugar en la fila a vender los teléfonos recién comprados por Internet o a simplemente participar del espectáculo.

Algunos intentaban sacar un beneficio personal del lanzamiento del iPhone, que cuesta unos 600 dólares, vendiéndolo o cobrando por ocupar un lugar en la fila de espera. Otros habían sido enviados por familiares o jefes interesados en alardear que han sido los primeros en adquirirlo.

“Hay quien me está pagando unos cientos de dólares para que le guarde el lugar”, comentó Roy Fuller, de 26 años, un asistente administrativo que faltó a su trabajo para pasar el día en la fila.

“Ahora cuesta unos 500 o 600 dólares, pero no sé cuanto me darán si quiero venderlo inmediatamente después”, añadió.

Pero hasta ahora, los portadores de lo que sería el equivalente en el mundo real a un billete dorado de Willy Wonka dicen que tendrían dificultades para permitirse los 500-600 dólares que cuesta el iPhone y el compromiso de un servicio de dos años, que suma al menos otros 1.400 dólares.

Al principio, cada cliente sólo podrá comprar dos teléfonos en las tiendas de Apple, AT&T, que es la operadora con un contrato en exclusiva para suministrar el servicio en Estados Unidos para el iPhone, ha dicho que sólo venderá uno por cliente en sus tiendas.

Los dos primeros puestos en la cola frente a la tienda Apple de San Francisco lo ocupaban dos amigos que describieron vagamente sus planes para utilizar sus posiciones para financiar la compra de iPhones. En lugar de guardar los teléfonos, pretenden revenderlos rápidamente.

“Podría vender mi puesto para poder costearme un iPhone”, dijo Jerry Taylor, de 54 años, el primero en la cola.

“No sé que voy a hacer”, dijo Mark Baik, de 31, un peluquero local que había sacado una alfombrilla para marcar su segundo puesto. “Podría venderlo en Internet. Es como un cromo de béisbol de valor”, agregó.

Espectáculo

A estos avispados capitalistas callejeros se les unió Eric Eisher, de 23 años, que deambulaba por la cola con un monopatín, una MacBook y un teclado sintetizador de Casio. “Le estoy guardando un sitio a mi jefe. Me paga por ello. Yo no me puedo permitir uno”, declaró.

A dos actores callejeros llamados Allen Scott, de 40 años, y Aaron Levkoff, de 41, sólo les atrajo el espectáculo, y dijeron que estaban ahí para entretener a la multitud y no tenían planes de comprarse un iPhone.

Scott dijo que tenían previsto realizar acrobacias para los que entraran y salieran de la tienda y la gente que pasase por el principal distrito de compras de la ciudad. “Va a ser como un circo”, aseguró.

Ahora ve
No te pierdas