El Internet tiene dos caras

Las aplicaciones descargables han impulsado fuertemente el uso de la red en dispositivos portátiles; ¿podrá superar el Internet móvil a las conexiones alámbricas?
Banda ancha_internet  (Foto: Archivo)
Jessica Shambora
NUEVA YORK -

Hace no tanto tiempo, la mayoría de los estadounidenses apenas podía imaginarse que usaría sus teléfonos celulares para conectarse a Internet. Incluso los usuarios de los teléfonos inteligentes iniciales, tales como los primeros dispositivos BlackBerry, se encontraron con que el proceso era lento y la navegación difícil. Y para los usuarios con teléfonos tradicionales, que sólo contaban con tableros numéricos, el navegar en la red con un teléfono celular era, en una palabra, doloroso; por no decir caro.

Eso, por supuesto, fue antes del iPhone (y la proliferación del las redes de Internet inalámbrico y banda ancha 3G), que transformó la experiencia del Internet móvil con una interfase de usuario muy superior, acceso más veloz y, más recientemente, una cornucopia de aplicaciones descargables que pueden convertir un teléfono en cualquier cosa, desde una oficina móvil hasta una sala de videojuegos ambulante.

Los usuarios del iPhone no son los únicos que usan la Web móvil. En enero, más de 22 millones de estadounidenses usaron sus celulares para navegar en Internet -más del doble que el año pasado, de acuerdo con comScore. Los teléfonos inteligentes despegan y sus ventas aumentan en la medida en que el mercado de celulares en general comienza a deslizarse. La red también se vuelve más rápida y generalizada cada día.

En efecto, la anticipada idea del Internet omnipresente -al que la gente pueda acceder desde cualquier lugar en el que esté- por fin se convierte en una realidad. ¿Quiere decir esto que, de la misma manera en que muchos de nosotros renunciamos a nuestros teléfonos fijos a cambio de nuestros celulares, pronto nos desharemos de nuestras computadoras personales?

A primera vista puede parecer que la Web alámbrica le cede su terreno a su prima móvil. La tienda App Store de Apple, ha pavimentado el camino para los escaparates de las aplicaciones de Blackberry, Google Android, Microsoft, Nokia y Palm, cada una de las cuales planea abrir tiendas en los próximos meses.

En algunos casos, estas aplicaciones utilizan las características innatas a los dispositivos -el acelerómetro, o su conciencia de la ubicación- lo que las hace aptas sólo para el ambiente móvil. Un ejemplo son los juegos y mapas. En otros casos, no son sino una aplicación liada a un sitio de Internet, que ofrece acceso directo y una magnífica experiencia de usuario. Las aplicaciones también están disponibles a través de "tiendas" virtuales -aunque muchas son gratis- lo que las hace más fáciles de encontrar.

Y aunque muchas aplicaciones han transformado la Web, también pueden ser costosas. Primero, su creación requiere habilidades de programación especializadas, y los expertos aseguran que no hay suficientes desarrolladores con estas habilidades para satisfacer las crecientes necesidades de la industria. Segundo, es un gran desafío diseñar un producto con una interfase para el usuario que pueda funcionar en dispositivos diferentes con diferentes sistemas operativos y redes de distintos operadores.

Mientras tanto, los navegadores de Internet -la principal herramienta con la que la mayoría de los consumidores accede a la Web (en condiciones alámbricas o inalámbricas) son menos prácticos sobre la marcha de lo que son en una laptop o computadora de escritorio. Los sitios de Internet diseñados para brindar una experiencia alámbrica en pantalla completa (lo que significa conexión de banda ancha) no se adaptan con facilidad a los dispositivos móviles, esto debido a las limitaciones de velocidad de procesamiento, la red, y el tamaño de la pantalla. Las imágenes pesadas y la tecnología flash tienden a entorpecer las cosas. Lo que se complica por el hecho de que los usuarios móviles poseen un lapso de atención limitado en comparación con el que tienen cuando están sentados frente a una computadora. Pero un sitio al que se pueda acceder desde cualquier dispositivo ofrece una enorme ventaja sobre una aplicación. Un sitio Web no sólo es más fácil y barato de codificar, sino que es innecesario rediseñarlo para cada nuevo dispositivo que se presente.

Entonces ¿qué será necesario para darle vida al Internet móvil de una manera en que sea tanto sustentable como adecuado para la experiencia móvil? ¿Y cuáles son las consecuencias para las aplicaciones y la red alámbrica?

Para empezar, tenemos que dejar de pensar en los celulares y Blackberrys como en dispositivos que sirven para hacer llamadas y mandar correos electrónicos. Los dispositivos móviles son nuestras llaves personales para acceder a la Web alrededor de nosotros. El Internet está en todas partes, pero tendemos a acceder a él de dos maneras -desde una locación fija y alámbrica o a través de una red de telefonía móvil desde donde sea que estemos (las laptops, y sobre todo las netbooks, ocupan una posición intermedia). Los beneficios de un contexto son con bastante frecuencia las limitaciones del otro, y estos atributos a menudo complementan las diferentes necesidades que tenemos de ellos.

Por ejemplo, en un escenario alámbrico disfrutamos de los sitios Web con todas sus características, contenido y gráficos, gracias a una gran pantalla, un alto poder de procesamiento y un gran ancho de banda. No tenemos estos beneficios en nuestros dispositivos móviles, pero por lo general no los necesitamos. En su lugar, los sitios de Internet móvil deberían ofrecernos la información básica que es probable que busquemos -la misma funcionalidad e información que muchas de las aplicaciones ofrecen en la actualidad.

En el caso de un banco, podría tratarse de la posibilidad de revisar estados de cuenta, transferir fondos y pagar recibos. El sitio de una aerolínea podría permitir que los usuarios revisaran el estatus de los vuelos o hicieran una rápida investigación sobre las tarifas. Un restaurante debería desplegar de forma prominente su número de teléfono     -con la opción de hacer clic para llamar- y su dirección, vinculada a un mapa que mostrara su ubicación en relación con la del usuario. Los sitios se simplifican tomando ventaja de las capacidades inteligentes del dispositivo.

Los consorcios respaldados por la industria, tales como dotMobi, ayudan a facilitar el crecimiento de la Web móvil al encabezar la estandarización y crear herramientas que traducen el contenido de los sitios de Internet a sitios móviles amigables con los usuarios. DotMobi también facilita la búsqueda de sitios Web móviles, con protocolos de nombre tales como su dominio ".mobi".

El número de sitios de Internet amigables con los dispositivos móviles se ha multiplicado por siete en el último año, de 150,000 a alrededor de 1.1 millones. En los países emergentes, donde los celulares son mucho más comunes que las computadoras, la Web móvil ha superado por omisión al Internet alámbrico.

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Pero esto no conlleva la desaparición total de la Web alámbrica, que siempre será preferida en contextos que demandan sus capacidades únicas, digamos para el diseño de productos, o incluso, para algunos consumidores, la lectura de documentos. Tampoco conlleva, por el contrario, el desvanecimiento de las aplicaciones, como sucedió con sus predecesores -los ‘widgets' de escritorio. Se ha dicho que hay sitios en los que vivimos y sitios que visitamos. Los sitios en los que vivimos son los que tienen una mayor probabilidad de ofrecer aplicaciones -tales como los accesos directos en el escritorio de una computadora. Los otros serán sitios que visitemos a través de la Web móvil.

Y también están, por supuesto, las aplicaciones flatulentas y de cerveza virtual -el trabajo de genios que, según algunos, eclipsa lo que el Internet tiene para ofrecer.

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