Mi ‘truene’ con el Nexus One de Google

Pese a sus múltiples funciones, los defectos de mi amado Nexus llevaron nuestra relación al fracaso; su débil batería e insensibilidad del teclado me obligaron a regresarlo a su casa... Google.
Nexus One  (Foto: CNN)
Michael V. Copeland

¿Fue por mi corazón veleidoso? ¿O nuestra relación ya estaba condenada desde el principio?

Acabo de romper con mi súper teléfono Nexus One, lo metí en su caja y lo enviaré a Google. Cerré la caja muy bien, para no verme tentado a exhumarlo antes de que los de FedEx vinieran a recogerlo. Por ahora, no he acariciado la idea.

La atracción a un dispositivo (o a una persona) suele medirse por la cantidad de tiempo que pasas pensando en él luego de haber "roto." Le tengo cariño a mi Nexus One, pero sé que la separación es lo mejor para ambos. Extrañaré las mejores virtudes del primer teléfono de la marca Google. Su magia para reconocer mi voz es impresionante, ya sea para buscar, navegar o enviar mensajes. Amo explorar el universo con la herramienta Google Sky y extrañaré el tiempo que mi Nexus y yo pasamos observando Marte y otros planetas en el cielo.

En un intento para mantener viva nuestra relación, Google envió una actualización la semana pasada, que venía acompañada por la función multi-touch para algunas aplicaciones, además de Google Googles, que me permite usar la cámara del teléfono, sacar fotos y con ellas realizar una búsqueda. Tecnología estupenda, pero no supuso un avance en nuestra relación.

También hubo una actualización de firmware para corregir algunos problemas de conectividad a la red 3G de T-Mobile (aunque las quejas continúan). Yo no tuve problemas con la conectividad, es tan buena como la que tiene mi BlackBerry a la red de AT&T.

Mis quejas respecto al Nexus One quizá provocaron nuestra separación desde el inicio. Nunca en mi vida me he preocupado tanto por la falta de batería como cuando usé este teléfono. No tenía la confianza de atravesar un día largo sin tener que recargarlo. Como no podía cargar la batería en todas partes, solía dejar de hacer cosas con el teléfono y nunca alcanzaba su total potencial.

Me gustan los teclados físicos, pero en aras de nuestro amor estaba dispuesto a cambiar. En el transcurso de un mes aún no era hábil en el teclado virtual del Nexus One, y me frustraba cada vez que escribía algo. Sé que la culpa la tiene mi pasado con la Blackberry, pero también culpo a los defectos del dispositivo. Mi pulgar derecho es invisible o esa parte de la pantalla es increíblemente insensible.

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Tenía que teclear los textos una y otra vez. Quería que me reconociera el esfuerzo, pero el Nexus me ignoró. Para mí esa fue la gota que derramó el vaso. La crueldad y la obvia insensibilidad del teclado fue algo que no pude perdonar.

Adiós Nexus One. Te echaré de menos cada vez que mire Marte o intente "escribir" con mi voz. Avísame cuando tu hermana Nexus Two llegue a la ciudad.

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