Lo que Steve Ballmer se niega a ver

El discurso del CEO de Microsoft en la Conferencia D de hace una semana sonó alejado de la realidad; los dispositivos móviles van al alza y la firma de Bill Gates aún espera sobrevivir de la PC.
steve ballmer ceo microsoft conferencia d  (Foto: Cortesía Fortune)
Adam Lashinsky

La semana pasada escuché incrédulo a Steve Ballmer hablar de tantas cosas tan irreales, algo que nunca había escuchado de un presidente ejecutivo. Su compañía, Microsoft, recientemente perdió su título de compañía tecnológica más valiosa a manos de Apple. Ballmer está presidiendo la enésima reorganización de la tecnológica que lleva manejando por años y que heredó de su amigo Bill Gates. Su negocio en línea perdió más de 700 millones de dólares el trimestre pasado; su motor de búsqueda, Bing, está registrando ganancias modestas en comparación del líder del sector, Google.

Aún así, Ballmer estaba viajando en una realidad paralela de semántica sobre el futuro de las PC. En Ballmerlandia no importa que la PC se esté encogiendo significativamente. Cualquier aparato es una computadora, y la gente querrá usar Windows porque les es familiar: por cierto, la última creación de Microsoft, Windows 7, está arrasando, lo que comprueba que los usuarios de computadoras aman a Microsoft.

Sin duda, los presidentes ejecutivos reciben un sueldo por sonreír y representar a sus empresas de la mejor forma posible, pero al escuchar a Ballmer en la conferencia D del Wall Street Journal, me surgió una duda: ¿de cuál fumó este señor? Windows 7 ha sido un "éxito" en parte porque el esfuerzo previo de Microsoft, Vista, fue todo un desastre. Los negocios en todo el mundo tuvieron que esperar mucho tiempo para actualizar sus computadoras una vez que Microsoft acertó, y no tuvieron más opción que comenzar a remplazar sus equipos obsoletos.

Dejando de lado la semántica, Ballmer sabe tan bien como todos que el futuro de las computadoras personales está en los dispositivos móviles. Aquí, la mano de Microsoft es tan débil que su socio de equipo global más importante, Hewlett-Packard, está comprando a un asediado fabricante de teléfonos inteligentes, Palm, para su sistema operativo móvil superior.

Ballmer está recordando los viejos tiempos, cuando Microsoft estaba un paso adelante en la tecnología del software móvil, y eso sólo nos hace pensar que la ambición de dinero, poder, investigación y mercado no dejaron nada en la zona de los teléfonos... y eso no es bueno. Si el crecimiento está en los dispositivos móviles y Microsoft no logra acertar en nada fuera de las PC o computadoras portátiles (y sí, también hay que darle crédito a sus dispositivos de juego), su aterrador flujo de capital y posición en el mercado en la empresa corporativa implican que nada está avanzando. En la zona de computadoras, donde Microsoft ha sido superado por Apple, no queda más que una compañía muy bien financiada pero disfuncional y con temores emocionales. Parece ser el momento ideal para agregar que Microsoft ha estado detrás de las tablet desde hace 10 años, el mismo segmento que Apple logró dominar en un par de meses, pero decirlo es como ponerle limón a la herida.

Además, a Ballmer le obsesionó la competencia; al menos eso es prudente aunque no suena muy bien. Habló sobre Google, Apple, Nokia y Research in Motion. En contraste, el joven Mark Zuckerberg soltó un rollo sobre cómo el competidor más retador de Facebook es una compañía con la que todavía no se ha enfrentado; sí, suena trillado, pero no tomó una actitud defensiva, sino muy confiada.

El número actual de Fast Company ha dicho la barbaridad que es hora de que Ballmer salga de la empresa, y que sea remplazado por Bill Gates. Incluso algo más penoso apareció en el New York Times un día después de que Apple superara a Microsoft en valor: una tabla donde se puede notar el momento decisivo para Microsoft, que fue el año en el que Ballmer se convirtió en presidente ejecutivo.  

Lo que Zuck debió haber dicho

Todos se quedaron con la boca abierta en Palos Verdes, la hermosa sede de las conferencias al sur de Los Ángeles, donde Walt Mossberg, del Wall Street Journal, habló con Zuckerberg, de Facebook, sobre los problemas de privacidad de su compañía.

Yo creo que Mossberg tenía un punto al alegar que Facebook suele ser confuso y que su enfoque de opciones de los controles de privacidad no es lo más kosher. El problema fue que Mossberg no supo cuándo detenerse, y terminó siendo un viejo cascarrabias que se negó a ofrecer un gesto de decencia cuando Zuckerberg estaba obviamente tan incómodo que no paraba de sudar y tuvo que quitarse su sudadera con capucha. Por su parte, Zuckerberg no perdió la compostura y siguió hablando de forma clara a pesar de la transpiración.

Hablar desde el público es fácil, pero esto es lo que uno de los presidentes ejecutivos de una de las compañías más atractivas de Silicon Valley le pudo haber dicho a Mossberg: "mira, así es como decidimos hacerlo y pensamos que es ‘genial' para la ‘mayoría' de nuestros usuarios, aunque estamos abiertos a escuchar opiniones. Nadie te está obligando a usar Facebook al igual que nadie te está obligando a comprar una iPad. Estamos abiertos a tus críticas, pero si a final de cuentas te decepciona nuestro enfoque de opciones, pues deja de usar Facebook". 

En una nota separada, después de toda la energía que se gastó en ese tema tan interesante pero limitado, nadie preguntó a Zuckerberg sobre los varios problemas de negocios que enfrenta Facebook. ¿No sería genial que Zuckerberg llegara a Aspen al Brainstorm Tech, de Fortune, el mes entrante, y tuviera una plática de negocios genuina sobre Facebook?

¿Por qué Tim Armstrong hace irresistible a AOL?

Kara Swisher hizo al presidente ejecutivo de AOL una pregunta intuitiva, y la parafraseo así: ¿por qué construir un equipo administrativo tan impresionante con ex-googleros (como Armostring mismo) y otras fuerzas de Internet en una empresa tan relativamente pequeña y decadente como AOL?

Armstrong es tan creíble que casi olvidamos que AOL es lo que Swisher dice que es. Y aún así, cuando Armstrong dice que el pionero del Internet sigue siendo una marca poderosa con consumidores y que puede hacer una contribución al periodismo local en Estados Unidos, no nos queda más que pensar que tal vez es posible que AOL vuelva a ser viable. 

Por cierto, Armstrong se unirá a Fortune en Aspen... vamos a empezar a ingeniar preguntas intuitivas para él.

¿Quieres más noticias como esta?
Conoce las innovaciones y las tendencias tecnológicas más relevantes.

Mesa de poder

Junto a la mesa donde yo estaba sentado la noche de la inauguración de la conferencia D, estaban sentados Sheryl Sandberg, de Facebook, Wendi Murdoch, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, Julius Genachowski y Rupert Murdoch. Nada mal.

Ahora ve
Estados Unidos revoca el marco normativo de la “neutralidad” de internet
No te pierdas
×