A Google le gusta hacerse el loco...

La firma tecnológica ha hecho dudar a los analistas por sus inversiones sin relación con su giro; pero el tiempo le ha dado la razón con varias de sus compras e inversiones como YouTube o Android.
googleboard  (Foto: CNN)
David Goldman
NUEVA YORK (CNNMoney) -

Cuando Google adquirió Android en 2005, casi todos pensaron que el gigante de los buscadores estaba loco. Cinco años después, Google demuestra su acierto. La compañía reveló en su reporte de ingresos del tercer trimestre que su negocio de publicidad móvil estaba en camino de reportarle más de 1,000 millones de dólares (mdd) al año. Desde entonces, las acciones del buscador se han disparado más de 14%.

Las costosas compras que Google hizo de YouTube en 2006 y DoubleClick en 2007 también valieron la pena. En ese momento, dichas adquisiciones se consideraron arriesgadas y ajenas al negocio principal de Google, pero hoy día entre las dos constituyen un concepto publicitario de 2,500 mdd al año.

Pero cuando Google anunció hace poco que trabajaba en autos robot sin conductor, que invertía en parques eólicos marítimos y en un monorriel a pedales, los analistas se llenaron de interrogantes.  

"Estoy perplejo. Cuando Google realiza inversiones en áreas que no son fundamentales, generalmente les damos la bienvenida, pero parques eólicos y coches robóticos no tienen relación alguna con la búsqueda, y son esfuerzos inverosímiles desde una perspectiva de rentabilidad" apunta Sandeep Aggarwal, analista de Caris & Co.

Google defiende sus compras y sostiene que hay un método para lo que parece una locura. "Es posible que los autos sin conductor parezcan no tener relación con lo que hacemos, pero es una de las mayores apuestas que hacemos para el futuro" declaró Aaron Zamost, portavoz de Google.

El gigante de las búsquedas siempre ha dicho que esas ideas locas eran parte de su modelo empresarial.  Así lo declararon sus fundadores Larry Page y Sergey Brin en la oferta pública de acciones de 2004. "No le rehuimos a los proyectos de alto riesgo y recompensa por presiones de rentabilidad a corto plazo. No les sorprenda que realicemos apuestas pequeñas en áreas que parecen especulativas o incluso ajenas a nuestro trabajo esencial", dijeron.

La compañía dice que sus inversiones se basan en tres principios fundamentales: resolver grandes problemas mediante la tecnología, innovar según las tendencias y los conocimientos técnicos y apostar por los sistemas abiertos.

Los parques eólicos y los autos robot cumplen con esos criterios. Aún así, a primera vista, parece que esas inversiones están más alejadas del objetivo central de Google que YouTube y Android, y que será difícil obtener ingresos de ellas. Pero Google difiere en ello.

Zamost indicó que a los vehículos robot podrían incorporársele las herramientas de mapeo de Google, por ejemplo. Aunque concedió que no habrá un beneficio inmediato para las ventas y ganancias de la compañía, anticipó "Existe la posibilidad de que pronto los inversores se sorprendan con los vehículos sin conductor."

¿Pero de verdad podrá alguna de estas inversiones convertirse en el próximo negocio multimillonario de Google? Los analistas lo dudan.

"No creo que se trate de dinero. En realidad es un valor incalculable, hace que la gente sienta que trabaja en un lugar grandioso, y estar al mando de los mejores talentos es un gran activo" explica Whit Andrews, analista de Gartner.

Pero Google refuta la idea de que sus gastos estén motivadas por las relaciones públicas. Su presidente ejecutivo, Eric Schmidt, ha dicho en el pasado que invertir en energía verde, por ejemplo, tiene perfecto sentido comercial.

Schmidt también ha defendido la disciplina con la que invierte la compañía, aclarando que el 70% de sus inversiones se destinan a su negocio principal de búsquedas, el 20% a oportunidades adyacentes, y sólo el 10% a empresas no relacionadas con la búsqueda.

Pero incluso eso que aparentemente no tiene relación alguna con su negocio ha demostrado con el tiempo ser un acierto: hace tres años Google compró al desarrollador GrandCentral Communications, el software de esta compañía se convirtió luego en Google Voice, un servicio que centraliza las comunicaciones de voz y ofrece muchas funciones, como la conversión de voz a texto y las llamadas telefónicas por Internet.

Es sencillo entonces imaginar un escenario en el cual Google lance su propia red de telefonía, compitiendo con las principales redes inalámbricas. Y quizás ese servicio algún día se use para transmitir datos a su flota de autos sin conductor. Quién sabe.

Ahora ve
Las calles de Los Ángeles se pintan de blanco y te decimos la razón
No te pierdas
×