¿Qué pasó con el romance de Estados Unidos con la Luna y la EEI?

La era de los transbordadores llega a su fin este viernes. La gente ya no se emociona con los viajes en el espacio. ¿Qué hacer?
Todd Leopold
Autor: Todd Leopold
(Reuters) -

El viaje de Atlantis a Alpha, la Estación Espacial Internacional, será la misión 135 de la NASA y la última en un programa de transbordadores espaciales, que comenzó hace 30 años. Sigue en vivo la cobertura de CNNMéxico del lanzamiento este viernes, que comenzará a las 9:00 horas de la Ciudad de México.

Rick Chappell recuerda haber sido sacudido por el llamado del presidente John F. Kennedy para poner al hombre en la Luna.

Era principio de los 60. "Estados Unidos era diferente entonces", dice Chappell, un ex científico de la NASA y actual consultor y profesor de la Universidad Vanderbilt. "Habíamos terminado la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea; la economía estaba creciendo; había un espíritu de lo posible que era mucho más fuerte entonces que ahora".

La exploración regular —incluso la colonización— de la "última frontera" se veía a la vuelta de la esquina. Los astronautas eran héroes. Y el mundo representado en la película de 1968, 2001: Odisea en el espacio —naves espaciales de la marca Pan Am, bases lunares y una misión a Júpiter— parecía ser posible lograr en las siguientes décadas.

Pero aquí estamos, 10 años después de 2001. Pan Am hace tiempo que quebró; la Estación Espacial no es una parada turística regular. Olvídate de Júpiter o de esas bases lunares: los humanos no han puesto un pie en la superficie lunar desde 1972. El transbordador espacial que despegará este viernes en su última misión ha sido una máquina útil —"un vehículo fantástico", en palabras de un científico de la NASA— pero rara vez ha capturado la fascinación de la gente de la misma manera que los viajes a la Luna en los 60 y 70.

¿Qué podría emocionar nuevamente a la gente?

Chappell cree que lo sabe: Marte.

Nuevos desafíos

Una misión a Marte podría ser el desafío final. El planeta rojo está a casi 52 millones de kilómetros en su punto más cercano a la Tierra; casi 130 veces la distancia entre la Tierra y la Luna. Toda la misión podría durar más de dos años: el viaje de ida a Marte tomaría varios meses y las mecánicas del Sistema Solar requerirían una estancia de más meses antes de regresar a la Tierra. Podría ser costoso, peligroso y lleno de incógnitas.

Ese desafío es exactamente el por qué deberíamos de ir, dice Chappell. Un viaje a Marte podría ser la gran idea para reiniciar el interés en el espacio en general.

El astronauta del Apolo 11, Buzz Aldrin, está de acuerdo. El segundo hombre en pisar la Luna recuerda la emoción de los primeros días, incrustados en los suelos de "Rocket City" —Huntsville, Alabama, donde la NASA despegó del suelo— y la Costa Espacial de Florida.

Aldrin ve un viaje a Marte como un desafío frente a los rivales como China, una forma de que Estados Unidos consolide su liderazgo mundial (sombras de la antigua carrera espacial entre EU y la Unión Soviética) y una bandera en el futuro.

"¿Por qué (regresar a la Luna) cuando es posible para nosotros explorar un 'romance de larga duración', viajando en cometas, visitando pequeños objetos y después seguir adelante hacia un planeta completamente nuevo que tiene muchas condiciones para ser habitable? Eso es un poco más romántico desde mi punto de vista", dice, riendo de la palabra "romance".

Otro ex astronauta, Garrett Reisman, dice que él cree que la exploración espacial puede ser una buena herramienta para inspirar a la juventud.

El lanzamiento del Sputnik en 1957, además de iniciar la carrera espacial, también creó un furor para mejorar la educación en matemáticas y ciencias en Estados Unidos. Reisman, quien pasó tres meses en el espacio en 2008 y volvió a subir con el STS-132 en mayo de 2010, utiliza sus propias experiencias "como una manera para atrapar la imaginación e intentar emocionar a la gente", dice.

"Hay una crisis real (para que) los jóvenes se interesen en la ciencia y tecnología para llenar los empleos en ingeniería y ciencias. Ellos tienen que darse cuenta lo que aprenden en el salón de clases no es (necesariamente) un fin en sí mismo".

La cara distorsionada de los viajes espaciales

Alex Roland, historiador en la Duke University, cuestiona algunas de las afirmaciones de Reisman. Según su experiencia, la idea del espacio no inspira más a los niños a convertirse en ingenieros; los inspira a ser astronautas, y ese es un grupo muy pequeño de posiciones probablemente innecesarias, dice.

Roland, un ex historiador para la NASA, defiende los programas no tripulados, donde algunos perciben falta de "romance". "Creo que los programas automatizados han sido, a la larga, muy buenos. Es por eso que la NASA distorsiona sus acciones. Siempre está anunciando los vuelos espaciales tripulados y esconden bajo la alfombra todos sus otros logros en vuelos espaciales sin tripulación. (…) Ellos piensan que los viajes tripulados son la clave para el futuro".

Parte del problema, dice Roland, es que la NASA posterior a la Luna ha sido víctima de recortes de presupuesto y compromisos.

"La NASA tenía un enorme proceso de planeación que resultó en el documento que llamaron 'El siguiente paso lógico'. Y para la NASA, siempre ha existido una misión a Marte", dice. "Y nadie estaba comprando la idea por (…) todo tipo de razones. Así que inventaron el transbordador como una medida provisional, y utilizaron el mismo nombre: 'El siguiente paso lógico'".

La idea, dice, era que los transbordadores pudieran llevar a una estación espacial, la cual entonces llevaría a una misión a Marte.

Pero la falta de dinero paralizó a la NASA entonces, y lo sigue haciendo. A pesar de que la asignación de recursos para la agencia espacial ha permanecido más o menos constante en dólares, el porcentaje del presupuesto total ha caído (con un pequeño incremento a finales de los 80) durante cerca de 45 años. La era actual encuentra a la NASA en una posición similar a la que tenía a mitad de los 70: investigando para su siguiente misión en medio de un presupuesto comprimido.

Lugares donde nunca hemos estado y turismo espacial

También puede ser que en la era de los adelantos tecnológicos, de las películas generadas por computadora y el monitoreo en video en tiempo real, la luna de miel EU con el espacio se acabó. Más que nunca, estamos conscientes de que incluso llegar a la órbita es un proceso doloroso con peligros inherentes, como las tragedias de los transbordadores nos recuerdan.

Tal vez sea mejor dejar el negocio de los viajes tripulados al espacio para que la NASA involucre a la gente con la investigación. En los últimos años, compañías como Virgin Galactic han experimentado con el turismo espacial; en el caso de Virgin utilizando al sucesor de la galardonada nave espacial diseñada por el piloto y empresario aeroespacial Burt Rutan.

"Toda la evidencia nos dice que los vuelos al espacio tripulados son mucho más caros, mucho más difíciles, mucho más peligrosos y mucho menos productivos de lo que nos dijeron que iban a ser", dice Roland. "Por lo tanto, las máquinas pueden hacer ahora las cosas que eran inimaginables durante el programa Apolo. (…) Y esa es una regla general: cualquier misión automatizada cuesta una décima parte de lo que cuesta una tripulada".

Sin embargo, dice Aldrin, el turismo espacial puede salir bien, pero no es el tipo de pensamiento que atraerá a la gente al cielo. "Creo que la era post transbordadores debería ir a lugares en los que nunca hemos estado", dice.

El costo de la inmortalidad

"El costo para viajar a Marte requiere que nos comprometamos con una permanencia ahí y no regresar a la gente una vez que estén allá durante un tiempo corto", dice. "Si hacemos eso tres o cuatro veces y no hay nadie allá, entonces estoy seguro que el Congreso encontrará otra manera de gastar el dinero, y todo ese esfuerzo de enviar gente estará completamente desperdiciado".

Es una decisión muy importante, y requerirá de una gran cantidad de planeación y mucho dinero. Pero, después de todo, está la observación de las estrellas, y están los viajes al espacio tripulados. Es el último, sostienen los partidarios, lo que despierta el alma de las personas.

"Explorar el espacio es nuestro intento por ser inmortales", dijo alguna vez el escritor de ciencia ficción Ray Bradbury. "Si nos quedamos en la Tierra, los seres humanos estamos condenados, porque algún día el Sol explotará o se apagará. Al salir al espacio, primero a la Luna, después a Marte y después más allá, el hombre vivirá por siempre".

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