Netflix padece una crisis de identidad

La firma vive un proceso de transformación similar al de AOL para ser una proveedora de contenidos; haber dividido temporalmente sus negocios generó escepticismo entre los inversionistas del mercado.
reed hastings netflix  (Foto: AP)
Paul R. La Monica*
NUEVA YORK -

Netflix aún tiene millones de suscriptores, genera una cantidad decente de dinero y registra un sólido crecimiento en las ventas, pero las señales de alerta están allí. Si la compañía se descuida, puede convertirse en la próxima AOL.

La empresa de renta y transmisión de videos solía ser la acción tecnológica favorita de Wall Street. Ya no. Sus títulos se han derrumbado 52% en lo que va del año, y con justa razón.

El problema no es que Netflix incumpla ambiciosas expectativas, sino que afronta desafíos muy serios. De allí la comparación con AOL. 

El importante aumento en la tarifa para los clientes que querían los dos servicios, el alquiler de DVDs y el streaming en línea provocó el enojo de muchos suscriptores, que no se limitaron a quejarse en Twitter y Facebook, sino que están cancelando sus contratos. 

Netflix anunció la semana pasada que había perdido 800,000 suscriptores en el tercer trimestre. Esas son noticias terribles para una compañía cuyas acciones eran muy buscadas por los inversionistas bajo la esperanza de que el crecimiento de suscriptores continuaría por mucho tiempo. 

Asimismo, Netflix tiene ambiciosos planes de crecimiento a escala internacional, por lo que advirtió que, como consecuencia, perderá dinero en los próximos trimestres. 

Puede ser que, a la larga, sea mejor (y más rentable) tener menos suscriptores pagando una tarifa más cara al mes, que sumar clientes continuamente que sólo contratan los planes más baratos. Pero no podemos dejar de notar la similitud entre la decisión de Netflix de elevar los precios y la medida que AOL tomó a comienzos de la década del 2000. 

Claro que el alza en los precios no fue lo único que perjudicó a AOL. Durante años languideció como subsidiaria de Time Warner. La fusión de AOL y Time Warner, concretada en 2001, todavía es vista como una de las peores fusiones corporativas de la historia. Al final, en 2009, Time Warner segregó a AOL. 

Sin embargo, al igual que AOL enfrentó una crisis de identidad mientras se transformaba de una ‘mastodóntica' compañía de acceso a Internet a una proveedora de contenidos del siglo XXI, Netflix tampoco sabe lo que quiere ser cuando crezca. 

¿Cómo, si no, explicar la decisión que Netflix tomó el pasado septiembre de rebautizar su negocio de DVDs como Qwikster, sólo para abandonar precipitadamente el plan pocas semanas después? 

No me malinterpreten: yo creo que Netflix tiene mucho a su favor, y tal vez sus acciones ya no caigan más. Al presente, el papel se negocia a 14 veces las estimaciones de ganancias del próximo año. 

Cuando, hace unos días, le pregunté a mis seguidores de Twitter si pensaban que Netflix sería la próxima AOL, varios respondieron negativamente. Jesse Houston, por ejemplo, escribió, "Netflix ha mostrado mayor innovación que AOL en la historia reciente. Eso es lo que hoy pesa en la difusión de los medios". 

Aman Forallseasons, otro seguidor, elogiaba a Netflix por gastar lo necesario para obtener los derechos de transmisión de series televisivas, desde la cadena AMC a CW, así como películas producidas por DreamWorks Animation. "Desembolsar tanto dinero por contenido fue su mejor decisión en meses", tuiteó Aman. 

Incluso quienes eran más pesimistas respecto a Netflix han cambiado el tono. El gestor de fondos de cobertura Whitney Tilson, de la firma T2 Partners, dijo hace unos días al canal financiero CNBC que el valor de la acción era estupendo. Un año antes, Tilson publicó en su blog Seeking Alpha que recortaría su participación en Netflix, provocando la respuesta airada de Reed Hastings, CEO de Netflix. 

Pero eso no detiene las comparaciones entre AOL y Netflix. 

Algunos sugieren que Netflix ya está agonizante, y bromean con la analogía de la última adquisición del sitio, la serie ‘Walking Dead' (los muertos vivientes). Otros, como Anthony Cogo, creen que una gran compañía mediática tal vez compre a Netflix, "con tantas cadenas y estudios incursionando en el servicio bajo demanda, Netflix morirá". 

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Quizás ese pronóstico sea exagerado. AOL, después de todo, sigue viva. Pero ya no es ni la mitad de lo que era. Y si Netflix se descuida, puede sufrir el mismo destino.

* Paul R. La Monica es columnista para CNNMoney.

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